Quien no se ha plagiado a sí mismo
es un creador de auténticos mañanas
Gono Rea Lew
El plagiador literario convive con su impotencia creativa y su capado pene de inspiración tratando de acariciar cada hijo apropiado de escritor o escritora, sin remordimientos ni culpas.
Ama ferviente y orgullosamente a ese hijo hasta que lo descubren, entonces huye, sin una vida, sin haberse echado un polvo, sin haber tenido erección.
Y Torito, ese placer morboso de coquetear con las letras, de hacerles la guerra y el amor, o todo al mismo tiempo, nos pertenece.
* Sin embargo, mis creaciones, son letras condenadas al abandono, desmadradas y huérfanas. Poco me importa su futuro…
Pero ojito con * currarme!
*Qué cagona! No quiero quedar pegada ni plagiar sentimientos, pero encarno.
Isabel Estercita Lew
