
La Escola de Samba Vai Vai está por cumplir sus 80 años, fue allí donde di mis primeros pasos, donde me llené de ritmos y amores, donde seguiré sambando cada vez que vuelva a mi otra patria, pues sambando y amando quiero vivir y seguir sambando cuando me despida para siempre de mis pies.
La catedral de Almagro, es un galpón extraordinario, antiguamente un semillero, allí entre cachivaches y reliquias, di mis primeros pasos de tango haciendo ochos, pivot, cruce atrás, cruce adelante, rebotes y aperturas… Así empecé y puedo mirar su pecho, seguir su compás y milonguear agarrada de su cuello. Así quiero vivir y ser una Estercita Milonguera hasta que se apague la última vela y después.
Siempre fui extremadamente radical, paso del tango al samba en dos compases y un bamboleo. Hace poco encontré un pecho reo, bien dispuesto, piel besable, boca amable, negro como mi corazón, quizás un poco atorrante. Ya hicimos el amor, discutimos mi ideología libertaria y sus hábitos proxenetas y lúmpenes, pero solo llegamos nuevamente a la cama por lo que decidimos no más discutir. Como deportista extrema de la danza decidí enseñarle a bailar samba y aunque el me acusó de terrorista de la danza yo igual le hago unos pasitos y el amor y creo que nos vamos entendiendo. Sí.
Isabel Estercita Lew
La catedral de Almagro, es un galpón extraordinario, antiguamente un semillero, allí entre cachivaches y reliquias, di mis primeros pasos de tango haciendo ochos, pivot, cruce atrás, cruce adelante, rebotes y aperturas… Así empecé y puedo mirar su pecho, seguir su compás y milonguear agarrada de su cuello. Así quiero vivir y ser una Estercita Milonguera hasta que se apague la última vela y después.
Siempre fui extremadamente radical, paso del tango al samba en dos compases y un bamboleo. Hace poco encontré un pecho reo, bien dispuesto, piel besable, boca amable, negro como mi corazón, quizás un poco atorrante. Ya hicimos el amor, discutimos mi ideología libertaria y sus hábitos proxenetas y lúmpenes, pero solo llegamos nuevamente a la cama por lo que decidimos no más discutir. Como deportista extrema de la danza decidí enseñarle a bailar samba y aunque el me acusó de terrorista de la danza yo igual le hago unos pasitos y el amor y creo que nos vamos entendiendo. Sí.
Isabel Estercita Lew













