jueves, 2 de julio de 2009

Psicopatear Verbo Argento


Que el virus de influenza, ¿por qué carajo le dicen así? Influenza, influenza della stagione… bueno, da lo mismo, el modismo, el chancho, el ave, el hambre, el barbijo, el subte lleno, el que te toca el culo en el colectivo y se hace el boludo. Ommmmm… Tranquila Estercita, está todo bien, se viene el derechazo, se viene el Tinelazo y la ostia.
No, la ostia no. Nos podemos contagiar.

Por la gripe A, en Santa Fe no darán la hostia en la boca durante las misas.
La archidiócesis provincial recomienda además “evitar el saludo de la paz con un beso”.


Goooooooooooooool, golazo! 94 millones de euros, pase del portugués Cristiano Ronaldo al Real Madrid. La noticia sacudió el mundo, mas de lo que ganó el laboratorio Roche con Tamiflu después de abrir la caja de pandemia. Con esa guita se podrían comer unos choripan los molestos hambrientos pobres del mundo.
Basta de besos! Que dirá el Santo padre?
Debemos detener la tentación, usemos condón.
Paremos con eso de comernos pendejos.
Arranquemos los pendejos, terminemos de una buena vez con estos pecados!
PENDEJOS: te quiero mucho, poquito, nada, te quiero mucho poquito nada.
Te quiero mucho. Garompa pelada.

Pai, afasta de mim esse cálice!

-Estoy contracturada, haceme un masaje, pasate alcohol en gel.
-No puedo, está en falta. Los alcohólicos anónimos salieron del anonimato y se la chuparon todo.
-Esto es joda! No lo puedo creer!
-Creelo hermano, estamos en el horno.
-A qué temperatura?

-Renunció el ministro de…
-Qué ministro?
-El del control de alguna cosa.
-Qué cosa?
-Maravillosa.
-De qué color?
-Pará de preguntar. Renunció el Ministro de Control del Pete. A partir de hoy los petes en la vía púbica no serán sancionados, eso sí, se recomienda el uso de barbijos!

Así son las cosas, la última frase sintetiza los sentimientos que me provocan los mensajes subliminales que nos queman el bocho.


Glosario argento/español:

Psicopatear: En una definición simple, podríamos decir que psicopatear es una forma coloquial para indicar un "abuso psicológico”. Eso creo, diga Rik!
Argento: Del gentilicio Argentino, del latín argentum guita.
Boludo: Argento idiota
Guita: Lo que tiene De Narváez. Mosca.
Mosca: Dinero
Choripan: Chorizo dentro del pan. Con chimichurri es más rico.
Chimichurri: Pasta base que los argentos le ponen a la carne.
Tinelazo: De Tinelli, empresario argento muy popular, de escaso nivel cerebral, de los que venden a los hijos por la audiencia-
Pendejo: Pelos del pubis y las ingles. Estúpido.
Garompa: Pene
Joda: Broma, joda, no rompan.
Pete: Sexo oral, también utilizado para fortalecer caries y mandíbula femenina.
Bocho: mente, cabeza. Lo que no se usa en los Tinelazos.
Pai, afasta de mim esse cálice! : Padre, aleja de mí ese cáliz y hazme un pete!
Estar en el Horno: Estar en desgracia.
No Rompan: No molesten, no hinchen las bolas.

Isabel Estercita Lew

miércoles, 24 de junio de 2009

Los ositos te quieren mucho, muchísimo y Son insoportables pero…



Vienen por el oro, vienen por el agua, vienen por nuestras tierras, ¿No podrían venir por los INSOPORTABLES SPAMMERS OSITOS?

Nos explotan los glaciares utilizando 370 litros de agua por segundo gastando el agua potable que 40 millones de personas beberían en 24 años, sumados a los 17 camiones de cianuro por mes que vuelcan en tierra y agua.

Me pregunto: NO PODRÍAN DALE UN POCO DE CIANURO A ESTOS OSITOS? Además para la destrucción de glaciares y montañas usan 200 camiones de explosivos mensuales, NO PODRÍAN USAR UNA DÉCIMA DE UN CAMIÓN DE EXPLOSIVOS PARA DARLE LA TETA A ESTOS OSITOS?

Les juro que estos ositos no respiran, no comen, no hociquean, no calientan las camas, las vaginas, no son mimosos, no son buenos ni malos, no son lindos, por cierto son bastante fieros.

Ya sabemos de los efectos nefastos del glifosato, ese que usan sin compasión los neolatifundistas sojeros para rosear sus cultivos, discapacitado personas, familias, poblaciones, provocando mal formaciones en las células embrionarias y consecuentemente la muerte. ¿NO PODRÍAN ECHARLE UN POCO DE AGROTÓXICOS A LOS OSITOS?

Podría hablar de la tala de la Impenetrable selva chaqueña, hogar ancestral de Tobas y Wichis, pueblos que se han alimentado históricamente de esta selva, y que hoy ya inexistente debido al desmonte excesivo y despojados de los recursos y dignidad mueren de hambre de la forma más horrenda.

ES SARCÁSTICO Y CRUEL LO QUE ESTOY PENSANDO, PERO ESTARÍA MUY MAL HACER UNA TALA DE OSITOS.

Me resulta muy difícil hablar sobre el dolor y la impotencia que siento y que muchos sienten al confirmar que la ganancia de corporaciones y hombres insaciables está por encima de la vida. Me resulta muy doloroso admitir la indiferencia de una gran mayoría de ciudadanos frente a tanta masacre, frente al embargo del futuro de nuestros hijos y demás descendientes. No tengo esa fortaleza, ni el valor que tantas veces deseé adjudicarme, el valor de salir a matar canallas.

Hoy usé los OSITOS ROMPEBOLAS y fieros que algunos se divierten distribuyendo ente los bloggers, que realmente me resultan molestos, sí, son muy molestos.
De todas formas no hacen daño, me irritan, bastante, pero no tienen nada que ver con lo que en realidad nos está matando, con lo que está matando el futuro, la vida.
Por todo esto quería decirles que:
Si recibes entre 2-4 ositos te quieren
Si recibes entre 4-8 ositos te quieren mucho
Si recibes entre 8-10 ositos te quieren muchísimo


Pero si pensás que todo lo otro debe ser detenido inmediatamente, buscá tu camino, tu forma, tu modo y hacelo.
Y ya que estamos, paren, PAREN CON LOS OSITOS!

Isabel Estercita Lew

viernes, 19 de junio de 2009

SOY IMPUNE PERO LE TENGO MIEDO A LAS CUCARACHAS


Ecuménicamente pagana
soy impúdica
soy impar
soy impartible
soy impenitente
soy impune

pero le tengo miedo a las cucarachas

hago la guerra y el amor al mismo tiempo
pero soy impune
entre el dicho y el hecho soy el trecho
pero soy impune
bebo la savia para ser sabia y me intoxico
soy inmune
soy impune

pero le tengo miedo a las cucarachas

junto papel picado para reciclar
y pilas recargables para ponérmelas

soy impresionantemente impune
soy majestuosamente impune
socialmente impune
eróticamente impune
religiosamente impune
sarcásticamente impune
graciosamente impune
amigablemente impune
vagabundamente impune
vaginalmente impune
mortalmente impune

pero le tengo miedo a las cucarachas.


Isabel Estercita Lew

viernes, 12 de junio de 2009

Cuando me caí del Mapa


En el momento en que me caí del mapa dejé sucumbir varios recuerdos, intento rescatarlos ahora, pero se me hace tarde para las otras cosas, sin embargo sé que las otras cosas necesitan de mi identidad completa o de al menos algunos recuerdos, aunque groseramente emparchados, para ser otras cosas. Lo que pasa es que cada vez que me sumerjo para recuperar alguno debo hacerle respiración boca a boca, entonces yo, fumadora convicta, me quedo sin aire.
Cuando me caí del mapa tenía una vida, casi cien canciones, varias pinturas y un amor eterno entonces. Salvé unas cuantas canciones, compuse otras cuantas, no volví a tocar los oleos y a mi amor eterno entonces lo hice punta de echarpe largo, me lo di vuelta al cuello y lo dejé colgado de mi espalda. Pero vino el verano, tardó bastantes años, es así cuando uno se cae del mapa, el verano viene cuando se le antoja, pero viene y te pinta los labios y vos lo besás como si fuera eterno entonces.


Me caí del mapa en el 76, aún no tenía 20 años. Rompieron mi puerta, mataron a mi perro, se chuparon a muchos amigos y compañeros. La vejaron a mi vieja. Se llevaron mis cuadros, mis utopías, hicieron mierda mis poesías y le apuntaron en la cabeza con un fusil a mi viejo, le gritaron cantá, decinos dónde está la subversiva!
Mis viejos no sabían cantar, o quizás sí, después de algunos vinos pero no era el caso. Advino un silencio mortal, pero el oro de las joyas de familia, les devolvió el quicio y la gula. Se llevaron todo, ropa y vajilla, tocadiscos, discos, las cartas de mi tía, mis lienzos, mis documentos, mis diarios, mis historias y hasta una caja vacía. Dijeron que esa puta, hablando de mí, la muerte merecía.

Yo de piernas abiertas, raspando nuestro feto, la muerte de nuestro ex futuro hijo nos salvó la vida. Vos y yo nunca más. NUNCA MÁS, NUNCA MÁS.
NUNCA MÁS ELLOS, eso pensamos, eso creímos pero aún están vivos.


Isabel Estercita Lew

sábado, 6 de junio de 2009

Obsesiones - LA GORDITA -


Oliverio me dijo: "Ya sé que estás desnuda, pero puedes mirarme con los ojos tranquilos. Los días nos enseñan que la fealdad no existe".
Tenés razón mi amigo le respondí, pero no soy fea, soy gorda.
Gorda o gordita, así me llamaban de niña cuando lo era, y así me siguieron llamando cuando crecí y dejé de serlo. Por lo que el gorda dejó de ser una condición para ser una definición, y tan incorporado lo llevo que creo que todos los espejos del mundo me hacen descuento.
El otro día después de vomitar un kilo de fideos con salsa boloñesa, blanca, rosé, y al pesto con mucho ajo, además de unos cuantos chorizos encebollados con ajíes picantes, pepinos, picles, panceta, y muchas frutillas con pimienta al medio día, además de tres docenas de churros con dulce de leche y crema pastelera por la tarde, deseé con toda mi alma que llegara ella...
Cuando la parca llegó, me fisgó desconcertada, y pensando en voz alta dijo: - Creo que me equivoqué de lugar, estoy buscando a una gorda y ésta es escuálida, temo que su esqueleto haga ruido ¿Me la llevo igual? No, mejor me voy silbando bajito, se me puede armar lío. ¡Me da pena esta flaca, parecía contenta de verme!
Y así se fue la parca, silbando bajito y yo perdí nuevamente la esperanza de que se llevaran definitivamente a la gorda, entonces decidí sacar provecho de mi condición y me inscribí en el "Concurso Latinoamericano de Belleza Rechoncha", porque al final de cuentas yo era una gordita linda.
Los organizadores se irritaron conmigo y me acusaron de discriminación y de burla a la clase obesa.
Mi existencia era cada día mas rancia, los gordos me rechazaban y yo repudiaba a los flacos de pura costumbre; me sentía como un subterráneo sobre la tierra, como lluvia seca; decidí entonces gastar todo el dinero que tenía...
En el supermercado compré provisiones como para un mes, con la única intención de consumirlas en un solo día, estaba retando a duelo a la parca y esta vez, si ella no lo hacía, lo haría sin su ayuda.
Preparé la mesa con la exquisitez de un encuentro de dos, y con comida para cien; era un menú internacional, con lo mejor de la comida española, francesa, china, alemana, e israelí. Adorné la mesa con flores y velas de colores, puse el disco de Puccini con Madame Butterfly y Turandot que me regaló papá cuando cumplí los veinte, y vestí lo más seductor que encontré en mi escaso guardarropa.
Cuando el ritual estaba preparado para sus fines, sonó el timbre.
- Es la parca, me dije eufórica. Se adelantó, pensé. Corrí hacia la puerta y le abrí emocionada.
Era mamá. Se sorprendió delante de los preparativos del festín.
- Qué pena, me dijo. No puedo quedarme, voy al cine con papá. Estás flaca gordita, cuidate, te traje un matambre. - ¿Comiste hoy?
- ¡No, mamá, ni pienso!


Isabel Estercita Lew

miércoles, 3 de junio de 2009

Actualizaciones, Actualizaciones se me actualizaron las actualizaciones!




Qué alegría!
Hace algunos días que con la ayuda de Rik lo estábamos intentando.
Gracias a él conseguí que se me actualicen los blogs que sigo, pero el mío no se actualizaba en el blog de todos los que me siguen.
Hasta que esta noche vino a visitarnos El Muerto, no se asusten, es el apodo de un amigo que es super tranqui, él mismo se puso ese apodo y aunque después de un tiempo se arrepintió, no hay caso, todos lo seguimos llamando así.
Mientras comíamos empanadas el Muerto me pregunta como va el blog y le contesto que todo bien, salvo el problemita de las actualizaciones. Dejame ver me dice mientras se chupa los dedos y se arremanga las mangas. Y con esa maña, pericia y velocidad que tienen los que nacieron con una compu debajo del brazo, se pone a teclear a mil por segundo, entra aquí, entra allá, minimiza, maximiza, va y viene… El Muerto revive en la compu y sobre todo cuando consigue lo que quiere.
Ya está me dijo y al ratito, Tomasuncafe, Cecy, Magah y Sil vienen a confirmarme que la ciber hazaña del Muerto.




Isabel Estercita Lew

sábado, 30 de mayo de 2009

QUIEN DA MÁS!



Carótidas congestionadas de ambición saturan y contaminan aún más los medios de comunicación contaminados.
La arteria principal, tronco del sistema sentimental que arranca del ventrículo izquierdo de la bomba de sentimientos y los lleva a todas las partes del cuerpo se ahorcó jugando a la ahorca.
Hay un gran desfile de proxenetas del futuro que nos expone abiertamente, al modo de gran revelación, las grandes tajadas que vienen a arrancarnos, el desfile sigue como una procesión hacia el remate del alma. Flashes se encienden y se apagan, voces cambian sus tonos, una paleta inmensa de mentiras. QUIEN DA MÁS?
Yo no doy más. Con la punta filosa de mi primer diente de leche, que vengo guardando para cuando me quede sin y la ciencia me lo sepa implantar, apunto en dirección a la pantalla. Un inmenso y agradable ruido a vidrios destrozados me confirma que mi primer diente de leche para algo sirvió.
Me tomo un trago, hago fondo, me tomo otro y hago fondo en el fondo de mi dolor.
Junto los vidrios, no tengo diarios para envolverlos, necesito papel, papel de mierda, papel de diario… Que mierda hago? No tengo diarios, pero tengo una gran colección de revistas del suplemento de cultura de la época en que aún me resultaban interesantes.
Sin vacilar agarro cualquiera, les saco el ganchito de metal, clip o lo que sea. No puedo evitar ver la foto de Cortazar, tiene una boina como la del Che. Dudo un instante, luego envuelvo los vidrios de la pantalla de mi ex tele… Las carótidas congestionadas de ambición, la arteria principal y mi primer diente de leche. Cierro el paquete, lo meto en una bolsa y salgo a la calle. No quiero volver a casa y mientras dejo la bolsa en la vereda pienso en para que lado disparar. Unos niños se lanzan sobre la bolsa. No hay comida aquí, solo vidrios, se van a lastimar, les grito. No se preocupe doña, estamos vacunados, tiene una moneda?
Les tiro mi cartera, mis llaves, mi segundo diente de leche y me echo a andar.

Isabel Estercita Lew

sábado, 23 de mayo de 2009

EL HACEDOR DE SUEÑOS


El hacedor de sueños soñaba
que un día podría hamacar todas las cunitas quietas
y cantar un arrorró definitivo
para que nunca quedase en el mundo, un niño sin arrorró.

El hacedor de sueños que tenía una barba muy larga,
quería hacer una magia con ella:
transformándola en una inmensa manta
que protegiese para siempre a los niños del frío.

El hacedor de sueños se perdía entre las miradas de los niños
entraba por sus ojos
y los miraba como nadie era capaz
y cuando un niño lloraba el hacedor de sueños lloraba como un niño

El hacedor de sueños deseaba tener miles de brazos...
El hacedor de sueños, soñó una gran fiesta
dónde todos los huérfanos de amor
ganaban sus sueños de amor
El hacedor de sueños, soñaba con que un día
toda la gente soñase
con ser un hacedor de sueños.


Isabel Estercita Lew

lunes, 18 de mayo de 2009

GRACIAS POR EL FUEGO!


Mi querido Mario, te veré a la izquierda del roble, cuando la lluvia caiga sobre el botánico, ahora que ya le dimos alcance a la verdad y el océano es por fin el océano… Te quiero por tu rostro sincero y tu paso vagabundo y tu llanto por el mundo porque sos pueblo te quiero.
Sabré, no lo dudes poeta, en que estrella encontrarte, ahora que me abrazo a tus ausencias que asisten y me asisten con mi rostro de vos. Las paredes se van queda la noche, las nostalgias se van, no queda nada, ya mi rostro de vos cierra los ojos y es una soledad tan desolada.
No te digo adiós porque estás en mí, espero que hayas conseguido el Tiempo sin Tiempo que necesitabas para chapotear unas horas en la vida y para investigar por qué estabas triste y acostumbrarte a tu esqueleto antiguo para estar al día, para estar a la noche, tiempo sin recato y sin reloj…


Salvo un par de frases, todo el resto son fragmentos de los poemas de Mario Benedetti que adapté a mi antojo.


Brindo por vos, Mario, con tu maravilla!

Maravilla


Vamos mengana a usar la maravilla

esa vislumbre que no tiene dueño

afila tu delirio / arma tu sueño

en tanto yo te espero en la otra orilla

si somos lo mejor de los peores

gastemos nuestro poco albedrío

recupera tu cuerpo / hacelo mío

que yo lo aceptare de mil amores

y ya que estamos todos en capilla

y dondequiera el mundo se equivoca

aprendamos la vida boca a boca

y usemos de una vez la maravilla.


Mario Benedetti

domingo, 17 de mayo de 2009

2002 - CULPA Y MIEDO


Corría el 2002, Buenos Aires y toda la república estaban descontrolados. Para los míticos revolucionarios se trataba del mayor levantamiento popular que podían recordar, para los incrédulos ex revolucionarios, una tocada de culo o de bolsillo en la clase media.
De todas formas el orden normal de las cosas y de la ciudad se había transformado y parecía crecer un deseo unánime de cambio radical. Por primera ves se juntaban en un solo grito afortunados y desafortunados, saciados y muertos de hambre, luchadores y no tanto, Adidas y alpargatas, cabecitas de mierda y blancos reaccionarios entre otras subjetividades.

Desde los primeros cacerolazos en mi barrio me había hecho muy amiga y compañera de Gonzalo Ibáñez. Íbamos juntos a todas las marchas, me pasaba a buscar para ir a las reuniones, hacíamos panfletos y carteles juntos, nos pasábamos horas en la desaparecida pizzería Imperio discutiendo y maquinando las acciones que debíamos llevar adelante.

No estoy borracho me dijo Gonzalo una noche en Imperio, apenas desahuciado y repentinamente me encajó un asfixiante beso en la boca. Tardé en reaccionar y lo hice torpemente preguntándole que carajo le pasaba, que éramos amigos, compañeros, etc. y tal. No me respondió, me miró a los ojos y luego me dijo vamos. Me dejó en la puerta de casa sin pronunciar palabra.
No, no pude dormir, ese beso robado me quedó latiendo en los labios. Rebobiné todo lo vivido desde el día que nos conocimos. Nunca había pensado en Gonzalo como algo más que un amigo y compañero de lucha en la que creímos nos llevaría a una nueva construcción. Me gustaba estar con él como habíamos estado hasta aquel beso, deseaba que todo siguiera igual, pero eso era imposible. Todo cambia, para bien de unos, para mal de otros, todo cambia, de eso se trataba lo que estábamos viviendo por aquellos días. De eso se trata la vida.
Mientras el sol comenzaba a filtrarse por la ventana de mi cuarto iba prevaleciendo un sentimiento de no querer dejar de estar al lado de Gonzalo, y otro, muy breve aunque vital al que no le di la importancia suficiente.
Eran las 2 de la tarde, Gonzalo aún no me había llamado, podía hacerlo yo, pero que le diría? No podía pensar en nada que no fuera Gonzalo Ibáñez, y eso no estaba bien, el bien social debe prevalecer sobre los intereses personales, me decía. De pronto los sentimientos más perjudiciales a la salud de cualquier ser humano y especialmente de aquel que pretende cambiar esta sociedad de mierda se me hicieron presentes, la culpa y el miedo, el miedo y la culpa, la dupla nefasta que rige cada movimientos de una sociedad que eyacula muerte.
Sentía miedo de perderlo, culpa de responder a sus deseos.
Finalmente lo llamé, nos encontramos, Gonzalo me dijo todo lo que sentía, yo no le dije nada, simplemente le encajé un beso, nos emborrachamos y le dí más besos, nos emborrachamos e hicimos el amor, él con mucha culpa, sabía que yo no lo amaba, yo con mucho miedo, no quería perderlo.
En una de las marchas que iniciamos en puente Pueyrredón, tras los asesinatos de Kostequi y Santillán, sentí que todo era una mierda, que los milicos hijos de puta, que éramos unos pendejos ideológicos, que todo estaba mal, que hacían con nosotros lo que se les antojaba y que yo ya debería saberlo, no era mi primera batalla. Aquel día mi bronca superaba todo, aquel día mientras yo lloraba de dolor, rabia e impotencia por esos asesinatos y todos los que recordaba, le dí una soberana patada en el culo a la culpa y al miedo, grité Maxi y Darío nunca más, nunca más, presentes...
Gonzalo me abrazó tiernamente y cuando me estaba por besar le dije, no, no te quiero, dejame en paz.

Mi historia con Gonzalo se acabó en ese momento, la otra sigue, hoy con bajo perfil, los blancos progre o reaccionarios en su lugar, los cabecitas negras en el suyo. Se acabó el delirio a corto plazo.
Mi lucha contra el miedo y la culpa también continúan, espero que no me fallen los ovarios, o por lo menos que mis colchones y sábanas no se manchen nunca más de espermas de culpas y miedos.


Isabel Estercita Lew

sábado, 9 de mayo de 2009

SER TUYA




...ser tu caballo salvaje y que me montes a pelo
cabalgarnos aprendiendo a no caernos de este vuelo
quiero ser tus noches, tu sudor, tu sonrisa, tu espanto
ser tu dueña y tu esclava, tu loca, tu bronca, tu amada
tu concha, tu espada, nuestras pieles pegadas,
tu ruta, tu gruta, tu puta.
tu comida preferida, y vos mi tatuaje angelical,
demente, crucial
ser y danzar en tu cuerpo hecha bailarina
que salta, se transforma, se alucina, se ilumina
agarrarte, refregarte, deshacerte y hacernos
en noches y días sempiternos de siempre tiernos
y cuando los músculos exhaustos
ser tu control remoto inmolado, tu tele fuera de sintonía
ser la músicas preferidas de tu oído sordo
y que seas mi tordo, cuando la locura me duele
y que me sanes, sana, sana culito de rana
si no sana hoy que siga la farra!
ser juntos la manzana mordida, la herejía
la moral perdida, la trasgresión
sin perder la ternura jamás
toda la pasión
vos y yo!

Isabel Estercita Lew

sábado, 2 de mayo de 2009

Hijos del Beso


Abrieron los tubos de ensayo sacudieron el virus por las calles y modificando patológicamente el mecanismo celular. Hubo alteraciones íntimas del protoplasma, núcleos, cromosomas, membranas…
Infectaron a la gente e prohibieron los besos.
Algunos rebeldes lo hacían a escondidas, pero luego el detector de besos salía escaneando casa por casa, beso por beso detectando a los insurgentes.
Los que fueron detectados, en un juicio arbitrario, sin derecho a réplica o defensa, eran condenados a nunca más besar o a consumir el virus hasta el fatal contagio y sin derecho a cura.

En esto de sobreponer la ganancia a la vida no siempre el ejecutante es inteligente.
En algo la cúpula planeadora de la estrategia había tenido un imperdonable error de cálculos. Cuando lanzaron al mercado el antídoto, prácticamente no había consumidores para el mismo, pues muchos podrían haber sobrevivido a la enfermedad, pero la mayoría de los hombres y mujeres no sobrevivieron a la falta de besos.

Dicen que algunos insurgentes se protegieron en la mayor selva del mundo, donde las autoridades dueñas de todos los virus y de todo, no se animaron a entrar para no ser picados por un mosquito dengoso, que aunque era también producto de abrir las compuertas de sus tubos de ensayo se reproducía en zonas de bajo o nulo consumo, y esto los llevó a tanta pérdida que ni les importó promover las ventas del antídoto.
La cuestión es que estos empresarios se morían de miedo del dengoso mosquito, no creían en su propio antídoto ya nunca lo habían probado, y ni por dinero se les ocurría entrar a esa zona selvática.

Finalmente los dueños de los tubos de ensayos no murieron por falta de besos, murieron por falta de lucros.

Los insurgentes lucharon contra el virus, defendieron el beso con sus propias vidas, besaron sin parar al ritmo de la respiración. Así sobrevivieron.
De ellos nació una raza nueva, fueron llamados Hijos del Beso.


Isabel Estercita Lew

domingo, 26 de abril de 2009

Paula Blues



Supe que Paula me pertenecía, desde el instante en que la descubrí en el Bar de las Brujas donde yo tocaba. Su dueño, el Polaco, me pagaba cien por noche y la noche terminaba de mañana; con o sin gente yo tenía que seguir tocando. Siempre hay trasnochadores que al escuchar la música pueden entrar por una copa más. Decía el Polaco.
Aquella noche mis manos y mi voz interpretaban blues para nadie. Los últimos y pocos clientes ya se habían ido, cuando de pronto el brillo insólito de Paula y ése perfume a sexo feroz, tiraron a la mierda mi desidia, y el blues mecánico que hasta ese momento interpretaba se lanzó por diapasón y cuerdas como una euforia musical. Ahora cómplice de mis manos, dejé que me arrastrara por las delirantes cadencias.
Súbitamente los trasnochadores fueron llegando hasta llenar el bar. El Polaco, aprovechando el desenlace, se encargó de servir el peor de sus whiskys al precio del mejor de los importados.
Después de varias horas de tocar sin pausa, mis manos se acalambraron y mi voz se esfumó. Enfundé la guitarra y salí de ahí arrastrando a Paula conmigo.
Desbordado de pasión la llevé hasta mi guarida sin su consentimiento. Una vez dentro la até a una silla y la amordacé; trabé puertas y ventanas cubriéndolas con frazadas para aplacar el sonido.
No quería lastimarla, era lo mejor que me había pasado desde mi letargo creativo, cuando comencé a deambular por todos los bares y buracos mugrientos de la ciudad hasta caer en el Bar de las Brujas.
Pero ahora la tenía a Paula, que era linda así porque sí. Mi hada y mi oda. En aquel momento decidí que no abriría la puerta hasta que estuviera seguro de que se quedaría conmigo para siempre.
Los días pasaron, y de tanto componerla y descomponerla agoté todas las partituras que tenía; pasé a escribir nuestra música en las paredes y en el piso.
El día en que comencé a sentirme débil, tuve que esforzarme muchísimo para sostener la guitarra, aunque continué acariciando a Paula con la intensidad del primer día.
Creyendo que ella entendía y aceptaba mi ofrenda de amor, que ya estaba decidida a quedarse conmigo, tuve la infeliz idea de desatarla.
Quizá la debilidad me confundió e ignoré que aún no era el momento.
Paula comenzó a correr enloquecida por todo el cuarto. Creo que estaba buscando una salida, por lo que se golpeaba contra cristales y paredes como un bicho hambriento de claridad. Apagué las luces suponiendo que de esa manera se calmaría.
De repente de la guitarra comenzaron a salir sonidos estridentes, eran como resortes enloquecidos que bombardeaban la habitación. Luego hubo una tregua de calma: Contuve mi respiración y agudicé todos mis sentidos. El silencio persistía, y la incertidumbre de ese silencio me aterrorizó.
Al encender la luz la vi estrangulada entre las cuerdas de mi guitarra; inédita y muerta, su mirada espectro fija en mí.
Estaba apasionado por Paula Blues; aunque inconclusa, fue mi mejor y mi última composición. Murió sin que pudiera interpretarla.


Isabel Estercita Lew

domingo, 19 de abril de 2009

LLUVIA DE PAJAROS




"La famosa cantante de óperas Susana Marchi incendia su casa. Su amante Jack Cartola, muere en la tragedia".

Se conocieron en el Teatro Colón el día de "La lluvia de alas"; día totalmente extraño, al que ni científicos, ni curanderos le encontraron explicación.
La lluvia de alas, fue una tormenta de pájaros que sacudió a Buenos Aires durante un día. Millares de pájaros invadieron la ciudad enloquecidos. Se estrellaban contra cristales, paredes y puertas, desvalidos del don del poso. Las personas se protegían con todo lo que tuviesen a mano, o con las propias manos. Al estrellarse los cuerpos de las aves caían, aunque las alas continuaban volando.
El atardecer sorprendió a la ciudad con un cielo alado, de colores tan variado como lo era el plumaje de todas las aves del mundo.
Los pájaros atravesaron los vidrios del Teatro Colón y uno de ellos entró en la boca de Susana Marchi, una mujer obesa y aprisionada en su propio cuerpo que ahora estático no reaccionaba. Impedida de expulsar al pájaro, se asfixiaba.
Jack la vio, corrió hacia ella y practicando una maniobra tenaz y certera, extrajo el pájaro de su boca, devolviéndole el aliento. Jack acabada de realizar el primer acto heroico de su vida, aunque irónicamente había salvado a su verdugo.
Se enlazaron en un vértigo inusitado, como si sus almas hubieran vagado por los mundos desde tiempos primitivos a la espera de este encuentro.

Pese a sus treinta años, Susana Marchi descubría por primera vez el placer del amor. Había vivido empacada en un baúl de emociones contenidas, y ahora, entre plumas y alas, su cuerpo flotaba junto al de él.

El bohemio Jack era un personaje promiscuo de La Belle Époque. Jugaba, bebía y fumaba demasiado. Había participado de las orgías más excéntricas, con todo, en sus cincuenta años de excesos, jamás conoció el amor.
Bañados de plumas, corrieron de alas dadas hasta la casa de Jack; allí permanecieron durante cinco días y cinco noches, alimentándose de ellos.
Cuando la cantante retornó al teatro, deslumbró a los integrantes de la orquesta con la rara belleza que la envolvía. Frente a millares de espectadores ansiosos, la figura solemne de Susana Marchi se dirigió hacia el centro del palco. Los violines y violonchelos tocaron la armoniosa introducción. Su diafragma se abrió transportando el aire hacia sus cuerdas insuperables, su boca dibujando una “O” pronunciada, se dispuso a emitir la nota aguda de Signor ascolta.
Un silencio pavoroso invadió el espacio, su boca se movía callada, sin canto. Susana Marchi había perdido la voz.

En el desorden de la cama ella lo devoraba. Aquella noche supo que debía pagarle a los dioses el precio de su pasión, y si de eso se trataba, lo aprovecharía hasta el desmayo.
La intensidad amaneció sin vida, las plumas se fueron quemando junto con su amor.
Susana Marchi recuperó su voz, pero nunca más se atrevió a volar.


Isabel Estercita Lew

domingo, 12 de abril de 2009

El Plagiador Profesional de Lunas


Ella había olvidado inscribir en el Registrado de Momentos Sublimes a su luna llena auspiciosa de agosto que le brillaba el rostro, las extremidades y todos sus órganos durante toda una noche y un día.
Pronto se enteró que un plagiador profesional de lunas y otros astros necesarios se la había quitado y la había registrado a su nombre. Hizo la denuncia ante el primer juzgado de lunas llenas que encontró, le pidieron que llenara varios formularios y que trajera dos testigos lunáticos y que aguardara hasta ser llamada.
Pasaron varios cielos y ninguna luna hasta que se cansó de esperar, entonces decidió ir atrás del plagiador y obligarlo de algún modo a que le devolviera su luna llena de agosto.
En el mercado negro de astros, interrogó sutilmente a algunos vendedores, astrónomos y mistagogos sin éxito. Después de varios días, a su desaforada esperanza de encontrarlo le siguió, como era de esperarse, una depresión excesiva, hasta llegó a creer que la luna llena de agosto había sido una invención de la astronomía que por no descubrir nada nuevo bajo el cielo se habían inventado aquella hermosa luna llena de agosto.
A punto de desistir y como ocurre en las historias más gratificantes, golpeó su puerta un exótico vendedor del mercado negro de astros con cara de meteorito. Este le informó donde encontrar al plagiador de lunas y otros astros necesarios. Agradeciendo la información, ella le entregó un par de estrellas fugaces que se habían fugada en ella.
Cuando estaba lista para enfrentarlo, otro agosto de luna llena le brilló tanto el rostro, las extremidades y todos sus órganos durante toda una noche y un día, que se olvidó por completo del plagiador.

El plagiador profesional de lunas y otros astros necesarios desapareció un día de la faz de la tierra y de la faz de la luna. Dicen que había cambiado de ramo, que había entrado en el negocio de los eclipses, perlas de Baily y otros fenómenos, dicen que lo vieron por última vez discutiendo con un vendedor del mercado negro de astros que dispara estrellas fugaces por sus ojos. Otros cuentan que lo vieron ebrio tirado en un callejón maldiciendo a la luna. También dicen que fue atacado mortalmente por la Osa Mayor, o que se congeló en el círculo polar cuando intentaba registrar sol de la medianoche.

Isabel Estercita Lew

viernes, 10 de abril de 2009

Ganas


Soy los sacudones
las tiendas vacías
un alma poeta sin poesía
soy esas trizas de mí y de veras
sedienta de rasguñar emblemas
de dar vuelta este mundo
de confrontar la desesperanza
Soy estas ganas de mí
que transgrede las tradiciones
que se caga en opiniones.
frecuentemente poeta
frecuentemente erizada
soy estas ganas de dar vuelta la vida.
Soy sin miedo de ser feliz
adicta a contravenciones
sometida a las emociones
Soy todopoderosa, insegura.
víctima y victimario,
onanista, déspota, despojada
bien cogida o mal amada
acepto mis contradicciones
mis adicciones,
mi lucha de luchas
mis ganas de mí.


Isabel Estercita Lew

lunes, 6 de abril de 2009

Subte B - Ficciones Reales


Subte B, 12h30min. Estación Medrano. Asiento chino color bordó.
Mis rodillas se aflojan y dejan caer estampitas, lapiceras, guías, figuritas.
La música es de Fito, lo escucho, lo miro, lo miro y él mira mi vestido estúpidamente floreado y yo miro sus ojos amor almendrados y su cabello desteñido, lago y rizado, tal cual mamá detesta, tal cual me fascina.
Descubrió que lo miraba y comenzó a mirarme.
Saco el libro de mi cartera. Leo sin anteojos, el libro está al revés. Casi llegando a Callao, el vagón da un galope en falso, el Sol salta de su guitarra.
Perdí la estación...... Él sigue cantando o no, ya no lo escucho, estamos volviendo, ya no sé dónde tenía que bajar.
Abro doscientas veces mi libro al revés, ahora no hay más fuga. Es la terminal Chacarita. No tengo idea de lo que hago aquí.
Él ya no canta, se le rompió el Sol y a mí se me rompieron las certezas. Un amigo me había recomendado visitar la tumba de Carlitos.
Una de la tarde, guitarra de cinco cuerdas, yo, él y la desesperación de quien sabe...
Se llama Fernando, acabó de decírmelo. No creo en sacrilegios. Hay muchos adornos y también adornos espejos, corazones de colectiveros con frases hechas... El reflejo de mi rostro está extraño, también el suyo... más que junto, sobre el mío.
Besos desesperados sobre la tumba de Carlitos. Y él que de tangos no sabía nada...
Y de besos? Lo estoy besando. Y de toques? Lo estoy tocando.
Los cementerios tienen espacios vacíos muy vacíos, llenos de nombres y sin gente viva.
Hacer el amor en un cementerio no es sacrilegio diría una amiga, pero queda mal. A mí me da lo mismo, o no me da nada. Estoy haciendo el amor con Fernando y se le cae una mecha enrulada sobre mi cara y su guitarra en el piso hecha mierda y yo estoy viva, no lo soporto, lo vivo... Entrando y saliendo. Entando y no saliendo. Ya no hay nada que me ayude a vivir, ni los libros, nada me ayuda... Él entra y sale, yo lo aspiro y lo expulso, yo siento y siento. Nada me ayuda a vivir porque simplemente me siento viva.

Isabel Estercita Lew

miércoles, 1 de abril de 2009

Decime


No te ahogues en un vaso de agua, ahogate en vodka, en cachaça, pero ahogate de una vez, ahogate de verdad, no me vengas con el cuento, no le cantes a Gardel que ya está muerto, no me vengas con el loco berretín, que yo ya volé y no vine, que estoy hasta el cuello y hasta la vida por vos y con vos y sin voz por maldecirte!
Cantame una novedad, decime que no es verdad que bailar conmigo es más que el cielo, porque yo de tanto amor me estoy muriendo y por ver tus ojos muero, que más da. Decime que es verdad, que me mordiste el cuore, que sos un fanfarrón bailándome este tango como un dios, decime que me querés, que sin mí ya no podés bailar un tango sin que te ahogues.


Isabel Estercita Lew

viernes, 27 de marzo de 2009

La Niña Que Quería Aprender A Besar


La niña que quería aprender a besar aprendió a fuerza de labios y de latidos, tuvo una perra, un tío violador al que expuso a la intemperie y al que le amputaron el órgano gracias a una maldición. También tuvo muñecos de maderas que se construían mientras soñaba y que le llenaban de besos sus pesadillas en las noches malas.
Hubo una vez una niña que aprendió a crecer sin perder la ternura, no lo conocía al Che pero en aquella época la ternura era el plato principal, después sui generis, el Nano y adiós con dios o sin dios.
La maldad no existe, gritaba la niña y si lo gritaba es porque ya la conocía, era un jarabe raro que debía beber aunque no quería.
Hubo una vez una niña que se rebeló, el jarabe no tomó y se fue por las ramas, le dolió el dolor, el rancho pobre, la vacuna no dada, la explotación, la raza primera muerta en manos de cerdos invasores, le dolió el dolor en la basura y el niño en la basura y el pizarrón solito, y el gordo regordito y el flaco enflaqueciendo y de la tierra el angurriento, y los curas como el tío enguascando pendejos y los rabinos como ese tío degenerados, cerdos y viejos.
Dicen que dicen los que se dicen buenos, que por eso esa niña se volvió mala, y que algo habrá hecho, y que el falcon verde un día le fue a calmar el deseo loco de besar la vida… llegaron tarde, pues, la niña ya estaba besando la vida en otra parte.


Isabel Estercita Lew

martes, 24 de marzo de 2009

24 de marzo No se me murió la risa


Esta fecha inevitablemente me narcotiza de tristeza, no fueron apenas 30.000 desaparecidos, toneladas de exiliados, muchos de los cuales nunca volvieron y otros muchos aún buscando nuestra identidad, una generación destrozada, una gran hoguera de San Milico prendiéndole fuego a los temerosos cerebros, una venta de patria al menor postor y una siembra de miseria tan fértil y promiscua que hasta hoy, y mucho más, hemos de comer de la cosecha.
Individualismos y egoísmos y otros ismos danzan su ritmo de moda, una moda asquerosa que no ve, no escucha, no huele, no toca, no le siente el gusto al sabor pues antes de saber ya quiere saborear otra cosa.
Pero por suerte no todas son pálidas, un amigo del alma hace poco me dijo que hay un río subterráneo que crece, crece y no se contamina, va naciendo y creciendo en otro orden, no pelea contra el poder, no quiere tomar su lugar, simplemente está construyendo al margen sin hacer caso de los riachuelos para siempre contaminados. Yo hace un tiempo seguí esa corriente de río, será por eso que aún río y no se me murió la risa.

Isabel Estercita Lew

viernes, 20 de marzo de 2009

Mi Samba Tango


La Escola de Samba Vai Vai está por cumplir sus 80 años, fue allí donde di mis primeros pasos, donde me llené de ritmos y amores, donde seguiré sambando cada vez que vuelva a mi otra patria, pues sambando y amando quiero vivir y seguir sambando cuando me despida para siempre de mis pies.
La catedral de Almagro, es un galpón extraordinario, antiguamente un semillero, allí entre cachivaches y reliquias, di mis primeros pasos de tango haciendo ochos, pivot, cruce atrás, cruce adelante, rebotes y aperturas… Así empecé y puedo mirar su pecho, seguir su compás y milonguear agarrada de su cuello. Así quiero vivir y ser una Estercita Milonguera hasta que se apague la última vela y después.


Siempre fui extremadamente radical, paso del tango al samba en dos compases y un bamboleo. Hace poco encontré un pecho reo, bien dispuesto, piel besable, boca amable, negro como mi corazón, quizás un poco atorrante. Ya hicimos el amor, discutimos mi ideología libertaria y sus hábitos proxenetas y lúmpenes, pero solo llegamos nuevamente a la cama por lo que decidimos no más discutir. Como deportista extrema de la danza decidí enseñarle a bailar samba y aunque el me acusó de terrorista de la danza yo igual le hago unos pasitos y el amor y creo que nos vamos entendiendo. Sí.

Isabel Estercita Lew

jueves, 19 de marzo de 2009

GUERRA DE LOS SESOS


Silvio decía que lo de sufrir, y además sufrir por amor, era una característica de mujer.
Cristina ya pensaba que Silvio era un hipócrita, un egocéntrico y sobre todo insensible, además de ser insensato y mal parido.
Pero como ya lo dijo alguno de quien no recuerdo ni bien ni mal su nombre: "El amor mueve montañas y fronteras".
Así fue que Cristina atravesó todos los mares del sur y del norte, el Mediterráneo, el Cantábrico y el Índico, para luego casi ahogarse en la piscina del Sheraton Asunción.
No fue sin querer, fue por amor, pero como ya dijo algún otro de quien tampoco recuerdo el nombre: "Yerba mala nunca muere". Cristina sobrevivió.
- Silvio, yo no puedo vivir sin vos.
- Silvio, yo no puedo vivir con vos... en la misma casa, bajo el mismo techo... Bueno, me sacrifico; y lo pintamos a cuatro manos, de dos colores, blanco y negro. - ¿Qué te parece?
- ¡Horrible! Las mujeres son incoherentes. ¿Por qué una mujer debe creer en el amor más de lo necesario, si lo necesario es tan relativo y por otro lado, tan absoluto?
Cristina llora y ríe al mismo tiempo, mientras Silvio ríe y llora, sin que nadie note la mínima diferencia.
- ¿Que querés de mi Cris?
- Tu piel, tu amor, tu atención permanente 24 horas por día, tus codos, tu sangre, tus ojos...
- ¿Para que querés mis codos?
- Por las dudas me duelan los míos.
- ¿Tanto te cuesta hablar en serio Cris? ¡Las mujeres son rejodidas!
- Los hombres son tan espesos, tan lógicos, tan ilógicos, tan rústicos, tan hermosos, tan sensuales...
- Las mujeres mucho más...
- ¿Qué te parece?
- ¿Qué te parece?
Los dos rieron al mismo tiempo y se invitaron a decidir el destino de ambos, por el momento, en un aposento de dos plazas con música ambiental.

Isabel Estercita Lew

domingo, 15 de marzo de 2009

Comer Sonidos


Para mi hijita Lulü,
llena de sonidos que no escucha

Sentir sonidos
comer sonidos
respirar sonidos
palpitar sonidos
mirar el sonido
agudizar sonidos
sonido aviso, sonido temor, sonido alarma

sonidos que entran se zambullen caracolan,
coclean martillan, rebotan, rebotan
aturden, confunden, desorientan
se deforman, se retuercen, se distorsionan,
te dañan.

sonidos aplastados desbaratados, destrozados, deshechos…
sonidos paralizados inmóviles inertes estériles

sonidos de manos,
sonidos de señas
sonidos de gestos, de muecas,
actitudes

labios quietos
sonido silencio
inhóspito, desierto, desolado, vacío
sin susurros sin risas
sin cadencia sin canción

sonido en tu mirada
sonidos de labios
labios en movimiento, labios exagerados,
labios danzantes, labios cómplices,
cabales solidarios,
labios sin bigotes

silencioso sonidos
bilingüe amado

colores difusos
MIS MANOS
mis fusas mis musos
mis usos mis ruidos mis gritos
lágrima,
silencioso ruido del latido
del susurro
del sonido del gemido.”


Isabel Estercita Lew

sábado, 14 de marzo de 2009

Quien puso el huevo, Pena de muerte?


Yo le daría pena de muerte a la muerte y pena sin pena de vida a la vida.
No confiaría en los verdugos mediáticos, ni en los verdugos cotidianos, los que matan de hambre, los que matan de desidia envenenando a la tierra, los que se apropian de vidas prostituyéndola.
Yo le daría pena de muerte a las palabras banales, televisivas, mediática y poderosamente asesinas. Yo le daría la pena de muerte a la indiferencia, a la xenofobia, al pesticida, a la homofobia, al homicidio y otros cuantos de todos estos, pero nunca a quienes aportan este tipo de adjetivo, pues todos uno que otro solemos cargarlos.
Pero nadie dejaría de xenofobiar, homofobiar, y tantas otras hiervas porque están condenadas a muerte, ¿O sí?
Que tema de mierda, y mierda me suena a lo que todos movemos, y nos limpiamos y no nos hacemos cargo.
No quiero que elijan mi muerte ni la tuya, no quiero dormir entre adoquines ni espadachines. Yo no decidí la muerte de las niñas de Jujuy por aborto, ni las de Chaco por hambre, ni las de donde sea por la indiferencia que sea, apenas ayudé con mi indiferencia a su pena de muerte, apenas no hice nada, eso es ser cómplice? No me dí cuenta… mirá estoy comiendo un choripán en la costanera y no le hago mal a nadie, pero vienen los pibe chorros, vos sabés, y nos afanan todo.
No lo sé, soy un pibe chorro porque me afanaron, me culearon, me dijeron, me mintieron, me usaron, me condenaron y me largaron desnudo, sin escuela, sin nada …


Isabel Estercita Lew

domingo, 8 de marzo de 2009

Dos años sin ella


Hay que luchar por cada bocanada de aire y mandar a la muerte al carajo, le dije copiando una frase del diario del Che, pero L ya estaba muerta antes de enfermarse, L ya estaba muerta cuando se enfermó y se enfermó porque se sentía muerta. Todos le hicimos respiración boca a boca, pero ella cerraba la boca y no se dejaba respirar.
¿Para que carajo pariste? Le pregunté. ¿Para dejar a tus hijos guachos? Le seguí preguntando, pero ella se sentía muy mal, mucha morfina, yo sabía, pero L además de moribunda era médica, y de las peores, nunca supo tratarse, se trataba muy mal.
Para mí fue una maestra cuando la conocí, me enseñó a fumar porros, a transgredir, a mirar un miembro con los ojos y con la boca, me enseñó que acabar no es tener que pedir perdón a ningún monasterio. Hoy disfruto, agradezco y gozo de casi todas sus enseñanzas.
Así era ella cuando aún amaba la vida, transgresora, libre, apasionada y en varias guardias de hospitales aún deben recordar sus memorables acabadas. Pero la doctora L no tenía carga para si misma y se disparó un cáncer y no quiso mandar a la muerte al carajo, por eso la odio de tanto quererla.

Dos años sin vos, turra, te quiero suicida.


Isabel Estercita Lew

viernes, 6 de marzo de 2009

Guitarra mía


Como animales de espejo parten los acordes disonantes hacia otra guitarra que no es más la mía, se caen las notas, las voy recogiendo, las quiero pegar, las pego y se vuelven a caer, y ahora mi guitarra es una huacha empalidecida, parece vomitar notas, no se las traga y me ahoga la melodía, pero cuando le estoy por abrir un tajo en el medio del diapasón me sonríe arpegiante y me dice no, pará que ya voy. ..
No tengo tiempo hermana, esta música es cenicienta, a las doce se me esfuma, desaparece y nunca más, vendrán otras pero esta que me pierdo por tu culpa, desgraciada, nunca más.
Vamos que es marzo del siglo suicida, la mejor madera ya era, ahora es palo de escoba, nunca más podrán hacer una talla como la tuya, un cuerpo tan harmonioso, y ese sonido que te arranco como cuando eras de Cacho Tirao. Me está ardiendo el pentagrama de la vida, necesito nuestras melodías, mi guitarra.

Isabel Estercita Lew

martes, 3 de marzo de 2009

La glándula de la Bronca




La glándula de la bronca no se me dispara todo el tiempo, en realidad cada vez menos, la bronca y todos sus derivados son perjudiciales, hacen mal a la salud y no hace falta hacerle mal a la salud, los propios genes o la vida se encargan de eso. Sin embargo a veces no me alcanza la gula contra mis uñas para tragarme la bronca, ni mis inciensos, ni mi superconcentración en pensamientos positivos. Tampoco me alcanza apagar la tele, la radio, el diario, porque acabo leyendo los medios alternativos, y entonces me pongo tensa, me pongo propensa a la bronca. Ya fui atrás, ya hice de todo apoyando lo que sea contra la injusticia, lo sigo haciendo aunque no de un modo tan apasionado.
Siempre siento que todo lo que se institucionaliza acaba haciéndose mierda de alguna forma.
Por aquí no institucionalizaron las drogas, ni el aborto, ni el libre pensamiento, de alguna otra forma le quitaría dinero al poder. Aunque así sea el poder no es algo a lo que aspiro, en realidad apenas aspiro a un mundo mejor, sin ganas de sentir bronca, sin ganas de esquemas, aunque no pueda dejar de sentir bronca de cosas que me entero aunque no prenda la tele. De todos modos todo es parcial, una mujer mediática despotricó contra los derechos humanos, se trató de una reacción, será por eso reaccionaria?
Si me dejara llevar por la bronca, le daría un par de piñas, pero mi glándula no se me dispara todo el tiempo porque entonces la bronca y todos sus derivados no se acabarían nunca.




Isabel Estercita Lew

viernes, 27 de febrero de 2009

No pienso, luego no insisto en pensar


Colgué mi mente en una percha y la guardé en el ropero
No pienso, luego no insisto en pensar.
Fue en ese primer salón de baile… volví a verlo, desde entonces no pienso, mis pasos seducen el suelo gastado de La Catedral, El polaco canta Solo como un perro solo… y aunque me duelen los tacos o los pies o ese ocho que hago y deshago y se multiplica por mil veces ocho, no hay forma de minimizar tu presencia.
Me tomás de la cintura, te empecinás en que te siga, y yo vuelo bailarín, vuelo creyendo que bailo. Se me acalambra la pantorrilla, la rodilla, el corazón… la razón no, pues se me ha perdido.
Entra sin querer Pugliese con su piano en Recién con los versos de Homero Manzi, yo te sigo bailarín y noto que el techo se abre. Hay más estrellas que nunca, este predio se ha tragado todas las estrellas del barrio y vos bailarín y yo, seguimos bailando. No sé que es ese algo que nos hace subir, ya no tengo ropa, ya no tengo aliento, estamos bailando un tango más allá del cielo.

Isabel Estercita Lew

domingo, 22 de febrero de 2009

Niños comen jazmines


Descubren a niños hambrientos comiendo jazmines
Fue cerca de la capital de Misiones. No son tapa de diarios ni discusión en el senado, los políticos están ocupados con sus postulaciones y estos niños no votan, podés encontrarlos en Google.
Cuando los dueños de casa les preguntaron lo que hacían, ellos respondieron, "estamos comiendo, tenemos hambre".
El hambre es un malestar producido por la escasez de alimentos…
El hambre es el producto del producto del producto de la riqueza.
El hambre es el producto producido por los gases intestinales…
El hambre es una anorexia no planeada, una tierra bendecida para quien carajo?
Comer flores es casi poético, es patético, es vegetariano, es moderno y estamos de acuerdo, no engordemos a estos pibes argentos, después van a ser chorros, nos van a afanar, que se caguen, que se mueran de hambre, que coman jazmines, que es mejor que la mierda, esos pibes no hacen la historia, jamás figurarán en los libros, no cambiarán mi destino, pero me estoy muriendo de todos los hambres posibles, porque no me lo banco y no se lo que hacer. Puedo salir a matar canallas, pero hoy no tengo balas ni vuelo.
Hambre poético es lo que siento ahora, porque no me sale nada, porque me muero de vergüenza, de impotencia, porque tengo ganas de llorar y lloro pero no resuelvo el hambre. Porque soy un sorete, como todos los que tienen un mango por esta tierra sinvergüenza, quizás me diferencie por no quitarme responsabilidades, y que hago con eso?, es como chupar un hueso seco, mejor comer jazmines.

Isabel Estercita Lew

jueves, 19 de febrero de 2009

Tudo pode acontecer


Não sei o que vai acontecer
nossos encontros pele e vulgaridade
nossos encontros sexo e brutalidade
uma cerveja, você me deseja
uma ypióca você me beija na boca
você me toca, tudo pode acontecer
quero fazer com você,
tudo pode acontecer
me cata, me beija, sei lá
não sei o que vai acontecer
tanto faz meu homem, meu grito
meu pranto eu te amo te odeio
não sei o que pode acontecer
você é meu homem
meu pranto, meu canto
tudo pode acontecer
me beija na boca
beba uma ypióca,
me trepe, me estrepe
me ame, se engane
tudo pode acontecer.


Isabel Estercita Lew

lunes, 16 de febrero de 2009

El corazón de Don Emilio sin corazón


Don Emilio, afirman ahí afuera que usted sufrió un infarto, pero yo igual lo veo aquí vivito y coleando. Me llama la atención un poco este elecro bastante raro, la aguja no se mueve, ni para arriba ni para abajo, como suele suceder en estos estudios primarios, pero además mire usted, también le hemos hecho ecografías, radiografías, diablografías, y nada, que caso raro, hombre, respira y no late, no hay corazón, señor, ese órgano no existe en ningún lugar de su cuerpo y nos hemos cansado de examinarlo. Dígame, ¿usted alguna vez lo tuvo y mandó a que se lo quitaran porque le molestaba?, ¿o nació así nomás? Mire que veo cosas raras por aquí, pero esto me ha superado.
Dicen que los tanos no le creen lo del infarto, se vienen para aquí, van a investigarlo. Yo igualmente Don Emilio, pago para ver la cara de esos tanos cuando comprueben que usted que ya fue declarado insano mental e incapaz por demencia luego de un derrame cerebral que lo dejó casi en estado vegetativo, ahora está infartado pero sin corazón. Capaz que lo llevan hasta el viejo hospital de los muñecos donde llegó el pobre Pinocho mal herido, lo que no le aseguro es lo del hada protectora, ¿vio?

Isabel Estercita Lew

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tango, tango


Tango, tango… moriré en Buenos Aires, no se si de madrugada, será a la hora que mueren los que saben morir de amor.

Antes de irme en retiro forzado de este país tuve la suerte de conocer al gran maestro Astor Piazzolla. Caminaba por corrientes buscando un bar donde sentarme a escribir, cuando de repente al pasar por el teatro San Martín se aparece él y escucho ese bandoneón que me venía seduciendo hace tiempo.
Había varios hombres con sus instrumentos y en centro como un astro estaba Astor, casi me muero de amor y si bien de eso quiero morir, no era aún mi momento. Me senté a escucharlo y lo seguí escuchando de ojos cerrados cuando la sala ya estaba vacía, lo seguí escuchando hasta ahora, aunque en aquella ocasión lo escuché hasta que me echaron del recinto.

En la época, entre los tangófilos había una especie de interna entre lo que para algunos era el verdadero tango y Piazzolla y que se yo… No lo entendía bien pues para mí solo existía Astor, así soy yo cuando me enamoro, pero volviendo a la interna, Astor era acusado de varias pulsaciones, de debachines, de loco que se yo.

Hace poco, fui en San Telmo, él un hermoso maestro del baile. Casi me muero de amor, pero tampoco era mi momento, aunque sí mi momento de seguir a ese maestro bailarín de tango, esta vez podía. Y así ando, juntando las piernas de taco alto, haciendo ochos, pivot, cruce atrás, cruce adelante, rebotes y aperturas. Así ando yo como nunca de pollera y tacos altos, escuchando, ensayando pasos, locamente enamorada del tango y de vos, bailarín.

Isabel Estercita Lew

martes, 27 de enero de 2009

Paso básico




Que placer señor, aunque hasta usted pasó por el paso básico, porque para ser bailarín de su talento, o de menos del suyo, hay que pasar por el paso básico, hay que entrenar, sudar frío y caliente… tienen que doler las pantorrillas, como a mí me duelen al día siguiente, y la cintura, y las caderas, realmente me duele todo, pero ahora, que usted me concede 2 minutos de su tango, ya no me duele nada, al contrario, me desduele todo. Déjeme acomodarle el pelo, hace calor aquí. No creo poder conseguir lo que me propuse, nunca seré una buena bailarina de tango, pero este momento vale por todas las bailarinas que me soñé. Que le mire el pecho, usted me dice, que no mire el suelo, usted me dice, que junte las rodillas, que junte el corazón que se me cayó, me digo. Creo que ya no puedo respirar… vaya nomás, siga enseñando, yo lo estaré esperando, mientras tanto practico, sueño y lo observo. Qué bonito baila usted! Yo tampoco, tan poco.

Isabel Estercita Lew

lunes, 26 de enero de 2009

Nosotros y Él


Nosotros:
No sos parte de este show, ni te invitamos a esta fiesta loca, los perdedores hacen fila para ver quien de los ganadores va a ganar. Asumite espectador y a distancia, nada más.
Yo no te invité a esta fiesta loca, te desubicaste, te creíste gente, pero para vos no hay lugar…


Él:
Aquí soy del menos lo menos, el antes que nada perdedor, el siempre perdedor y que no me vengan con esa mierda de pensamiento positivo, soy RH negativo, aborto retobado, espermatozoide rebelde, ridículo, disforme, pobrecito espermatozoide que no tiene para donde ir, que llega porque nada, por el simple hecho de salir y tener que llegar a algún lugar, aunque no sea deseado, ni querido, ni llamado, ni pensado.
¿Que carajo piensan hacer conmigo si ya nací? Aunque no llore, aunque no sienta nada, ya nací.
Sí, nací para el crimen, antes de nacer ya era marginal, pero les prometo que seré alguien en sus periódicos, al menos por un día me recordarán.


Isabel Estercita Lew

sábado, 24 de enero de 2009

El motín de mis letras II




Si bien le huyo a las Peleas y a cualquier tipo de escándalo, el motín de mis letras siguió luchando y reivindicando con mucha Pasión. Y justamente fue la P, la muy Puta, la Puerca Pasional… fue ella la que me gritó al oído: Sin mi Pasión no eres nada! Sin mis Pedos revientas! Sin Putear, sin la Puta que lo Parió Padecerás Para siemPre…
Sin la Puta P, no puedo ser Pequeña, Pasional, ni Promiscua… Sin la Puta P no soy nada. La Puta P es escatológica es un gran Pedo, también es irremplazable pues es un gran Pene y una divina Penetración. La Puta P es Peor que una Plaga y no Puedo vivir sin la P…. Perdón.

Isabel Estercita Lew

El motín de mis letras


Tuve una pelea muy loca con las letras, se me sublevaron y comenzaron a gritarme todas juntas al oído: Yo voy primera! No, primero yo! Que te pasa chancha? Me toca a mí!
Me enloquecieron un rato largo, le hicieron un piquete a mi imaginación, se sindicalizaron por orden alfabético. Las vocales reclamaron horas extras alegando que trabajaban más que todas. La más jodida fue la A, y si bien puedo utilizar eufemismos para referirme al Amor, no puedo vivir sin él, mucho menos eufeminisar todo lo que escribo.
Como si no bastase, la M me amenazó con dejarme sin Memoria, sin Melodía, sin Muerte y como si esto fuera poco sin Madre.

A la O le dí poca importancia, puedo sobrevivir sin Odio, sin Otoño, sin O, que Amr se entendería sin ella, eso pienso.
La R estaba con Resaca, no me pidió nada solo se Reía, se Reía mucho, Reiteraba su Risa, Reventaba de Risa y se Ruborizaba, Roncaba dormida de tan cansada de Reir.
La R es muy Rica y Romántica, antes de viajar a Roma, le daré un Recontra aumento.

Isabel Estercita Lew

martes, 20 de enero de 2009

La Muda


La muda baja sobre un rayo que se parte en el centro de Buenos Aires

Es la propia soledad lo que le ha quedado

de un presente que no conoce

de un pasado que le han robado.

Va buscando triste su sonrisa

va buscando sus manos en las manos

va arrastrándose entre paredes y vitrinas

como temiéndole a su sombra.

Corre hasta alcanzar el 24

siente que en su cuerpo se secan escamas

como un pez fuera del agua

salta a sobrevivir en su parque Lessama

y se pierde en una vorágine de soledades.

No oyen su voz ni tan solo los árboles

y aunque se muere de ganas el grito no le sale.


De pronto del cielo cae la magia Barba y cabello largo

como su esperanza,

grandes los ojos, verde la mirada.


Junto al mirador la toma en sus brazos

y la arroja con calma barranca abajo

él cae con ella en un dulce abrazo

le mata la muerte hasta la vida.

Rodando por el pasto húmedo,

congela su sangre en el tiempo del dolor

él la estrangula de ternura le calienta el alma,

la nace de nuevo.

Con el propio cielo le cubre la garganta

y le dibuja una luna llena en el corazón.

La muda naufraga bajo sus axilas

fragancias de vida le emergen hasta sonreír

la piel se le abre como pergamino que puede leer.

Entonces interna la cabeza en la selva de su pecho

hasta dormirse en paz.


Sensual como el amante la noche se desviste hasta amanecer.

Entonces él se saca la mano, se la entrega y le dice adiós.

Se aleja y se queda, se aleja y nunca más se va.

Ella abre la boca en dirección a la vida

abre la boca hasta gritar.


Isabel Estercita Lew

sábado, 17 de enero de 2009

Zangada


Você não abusou, nem tomou partido de mim, você não é desamor, só mais um fracasso na longa fila dessas coisas derradeiras da minha vida. Mas eu sei que vou te amar, por toda minha vida, desesperadamente vou te amar, que nem masoquista vou te amar, pois você abusou e eu tomei partido mandei você pra o Decoma: departamento de defeca do amor. Mas não faz mal, abuse desamor, me use, me cheire, me coma, me diga como é bom.

Isabel Estercita Lew

Anacrónicamente muy excitante


Hay días, hay noches, algunos y algunas más que otras que me la paso construyendo ficciones, y al rato las destruyo por sentirlas anacrónicas, hasta eróticamente obsoletas, si es que eso es posible, si es que el erotismo que me erotiza puede ser fuera de tiempo, antiguo. Entonces me pregunto si lo que imagino es semejante a un baile de máscaras aquelarrero y vetusto, a una quermese, a un paseo por helado y chuparte el palito entero. Me pregunto todo eso y si las fantasías, la imaginación tienen fecha de vencimiento, si se pudren y hacen mal o no hacen nada. Si es así, creo que hay algo de este mundo que me perdí, que no entendí y definitivamente estoy fuera del sistema para absolutamente todo, puesto que para lo demás yo misma ya me había puesto al margen.
Tengo mi guitarra sobre la cama voy a cantar lo que me plazca. Te tengo a vos sobre la cama, me estás esperando, querés que termine con lo que hago, aunque no sepas lo que hago porque luego de lo que haga estaré más tranquila, más contundente con vos… Y va frase hecha, no perdés nada por esperar… Tengo muchas ganas de hocico en miembros, de cabalgar, de gritar y seguir y duermevela y despertar y que el desayuno y seguir jadeando… anacrónicamente muy excitada.

Isabel Estercita Lew

lunes, 12 de enero de 2009

LADRAN SANCHO SEÑAL DE TETAS


Yo quería indagar a mis amigas, TETAS 1 y TETAS 2 sobre la famosa frase del autor hasta el día de hoy desconocido: "Ladran Sancho, señal que cabalgamos", o "Ladran Sancho señal de que cabalgamos", o "Ladran, luego cabalgamos, amigo Sancho" o
"Ladran, amigo Sancho, luego cabalgamos" o "Deja que los perros ladren Sancho amigo, es señal que vamos pasando" o "Ladran Sancho, señal que avanzamos" o etcéteras variantes.

La cuestión es que TETAS 1 y TETAS 2 me respondieron al unísono: "Martín Fierro"… Puta que las parió, amigas TETAS! Nada que ver!
Respondimos las dos juntas, así que tenemos razón… (dijeron jactándose)
Mis queridas amigas TETAS 1 y 2, yo pregunté mal, debería haber preguntado: ¿Cómo Miguel Hernández en su Don Quijote… ?
No, perdón amigas TETAS, ¿Cómo Miguel de Cervantes en su obra Martín Fierro?... Perdón, que estoy diciendo, TETAS…. Cómo Miguel de Cervantes en su Don Quijote de la Mancha jamás pronunció esa frase, ¿Quién carajo es el autor de metáfora tan irrebatible y visual.

Mis amigas TETAS prefirieron callar y escuchar mi silencio. Ni yo ni mis tetitas saben la respuesta, vos la sabés?

Isabel Estercita Lew

sábado, 10 de enero de 2009

A ESTE HOTEL VENÍS DE VISITA


A este hotel venís de visita, soy apenas la susodicha, la que no es dicha, la que perdió la dicha. Soy el recinto adorado del pecado de tu más hondo placer.

A este hotel venís de visita, ponés las reglas y mis reglas no te limitan, pues soy tu goce, tu vicio, tu asco y tu deleite, tus fantasías realizadas, la otra de la otra de la otra, la que buscas cuando no hay otra, pero yo igual te amo, con mi descaro, con mi desprecio con mi alto precio.

A este hotel venís de visita, te sacás la peluca, te acaricias la nuca, pretendés besarme pero no, esa es mi única ley, mi solito mandamiento, lo único que no tiene precio.
Me golpeás con ganas, me tirás sobre la cama, me arrancás la ropa, me cojés, me cojés, mucho mas fuerte que a la otra de la otra de la otra que te besa. Pero yo no te beso, es mi única ley, mi mandamiento, lo único que no tiene precio.


Isabel Estercita Lew

martes, 6 de enero de 2009

En San Telmo





En San Telmo hoy estaba todo mucho más anormal había un poco menos de gente pero la misma buena anarquía. Estaba el viejito dueño del perro lisiado que esta vez no mordía tobillos pero posaba para las fotos con su patita falladita. En un balcón había un señor verde con un loro marfil, y saludaban a toda la gente que los miraba. Me olvidaba el perro muerde tobillos se llama Moro, lo escuché al dueño llamarlo para que le saquen una foto.
Creo que hoy voy a una clase de tango con él en almagro.


…Cuenta, por ejemplo, que cuando el hombre de campo, que usaba botas de potro, más bien abiertas, llegó a la zona orillera de la ciudad, cambió el vestuario. Entonces se puso traje y zapatos más ajustados. Con estos cambios el gaucho comenzó a caminar de lado y lento, tipo compadrito, pero no era de guapo, no. Era, según revela El Indio, para disimular el tremendo dolor que sentía metido adentro de esos zapatos estrechos. También recuerda que en el puerto, los compadres, que no laburaban, se quedaban en las esquinas a mirar. Y de ahí tomaban para el tango hasta la forma de caminar que tenían los estibadores, al cargar las bolsas pesadas en los hombros…

La clase de tango fue muy hermosa, al principio yo estaba dura como una piedra y me quería ir al carajo, la cuestión es que la clase no era ninguna boludez, el chabón es super profesional, había algunos tipos de gente que ya por sí mismos son una performance, ya los había visto el domingo en la plaza. El local, que se llama: La Catedral de Almagro, es un galpón enorme con restos de muebles viejos, cuadros antiguos, otros sicodélicos, un escenario a dos metros de altura con todos los instrumentos que se te antojen, toda la locura de los locos por el tango en un solo lugar.
Bailar tango es mucho más difícil de lo que pensaba, el verdadero tango pocos lo saben bailar, pero luego de pelearme conmigo misma entre quedarme o rajarme concluí que era un buen desafío para hacer algo que después de casi medio siglo de vida le empiezo a dar valor.
Después de dos horas conseguí mis primeros pasos, supongo que voy a seguir intentándolo, merece la pena y el sudor, solo estando ahí uno se da cuenta.
Entre el grupito de los principiantes en el que me encontraba había algunos brasileros, nos reímos muchos bailando, puesto que movíamos las caderas tipo samba, pero todos queríamos aprender un poquito… un poquito de tango sin perder la ternura jamás.

Isabel Estercita Lew