lunes, 6 de abril de 2009

Subte B - Ficciones Reales


Subte B, 12h30min. Estación Medrano. Asiento chino color bordó.
Mis rodillas se aflojan y dejan caer estampitas, lapiceras, guías, figuritas.
La música es de Fito, lo escucho, lo miro, lo miro y él mira mi vestido estúpidamente floreado y yo miro sus ojos amor almendrados y su cabello desteñido, lago y rizado, tal cual mamá detesta, tal cual me fascina.
Descubrió que lo miraba y comenzó a mirarme.
Saco el libro de mi cartera. Leo sin anteojos, el libro está al revés. Casi llegando a Callao, el vagón da un galope en falso, el Sol salta de su guitarra.
Perdí la estación...... Él sigue cantando o no, ya no lo escucho, estamos volviendo, ya no sé dónde tenía que bajar.
Abro doscientas veces mi libro al revés, ahora no hay más fuga. Es la terminal Chacarita. No tengo idea de lo que hago aquí.
Él ya no canta, se le rompió el Sol y a mí se me rompieron las certezas. Un amigo me había recomendado visitar la tumba de Carlitos.
Una de la tarde, guitarra de cinco cuerdas, yo, él y la desesperación de quien sabe...
Se llama Fernando, acabó de decírmelo. No creo en sacrilegios. Hay muchos adornos y también adornos espejos, corazones de colectiveros con frases hechas... El reflejo de mi rostro está extraño, también el suyo... más que junto, sobre el mío.
Besos desesperados sobre la tumba de Carlitos. Y él que de tangos no sabía nada...
Y de besos? Lo estoy besando. Y de toques? Lo estoy tocando.
Los cementerios tienen espacios vacíos muy vacíos, llenos de nombres y sin gente viva.
Hacer el amor en un cementerio no es sacrilegio diría una amiga, pero queda mal. A mí me da lo mismo, o no me da nada. Estoy haciendo el amor con Fernando y se le cae una mecha enrulada sobre mi cara y su guitarra en el piso hecha mierda y yo estoy viva, no lo soporto, lo vivo... Entrando y saliendo. Entando y no saliendo. Ya no hay nada que me ayude a vivir, ni los libros, nada me ayuda... Él entra y sale, yo lo aspiro y lo expulso, yo siento y siento. Nada me ayuda a vivir porque simplemente me siento viva.

Isabel Estercita Lew

miércoles, 1 de abril de 2009

Decime


No te ahogues en un vaso de agua, ahogate en vodka, en cachaça, pero ahogate de una vez, ahogate de verdad, no me vengas con el cuento, no le cantes a Gardel que ya está muerto, no me vengas con el loco berretín, que yo ya volé y no vine, que estoy hasta el cuello y hasta la vida por vos y con vos y sin voz por maldecirte!
Cantame una novedad, decime que no es verdad que bailar conmigo es más que el cielo, porque yo de tanto amor me estoy muriendo y por ver tus ojos muero, que más da. Decime que es verdad, que me mordiste el cuore, que sos un fanfarrón bailándome este tango como un dios, decime que me querés, que sin mí ya no podés bailar un tango sin que te ahogues.


Isabel Estercita Lew

viernes, 27 de marzo de 2009

La Niña Que Quería Aprender A Besar


La niña que quería aprender a besar aprendió a fuerza de labios y de latidos, tuvo una perra, un tío violador al que expuso a la intemperie y al que le amputaron el órgano gracias a una maldición. También tuvo muñecos de maderas que se construían mientras soñaba y que le llenaban de besos sus pesadillas en las noches malas.
Hubo una vez una niña que aprendió a crecer sin perder la ternura, no lo conocía al Che pero en aquella época la ternura era el plato principal, después sui generis, el Nano y adiós con dios o sin dios.
La maldad no existe, gritaba la niña y si lo gritaba es porque ya la conocía, era un jarabe raro que debía beber aunque no quería.
Hubo una vez una niña que se rebeló, el jarabe no tomó y se fue por las ramas, le dolió el dolor, el rancho pobre, la vacuna no dada, la explotación, la raza primera muerta en manos de cerdos invasores, le dolió el dolor en la basura y el niño en la basura y el pizarrón solito, y el gordo regordito y el flaco enflaqueciendo y de la tierra el angurriento, y los curas como el tío enguascando pendejos y los rabinos como ese tío degenerados, cerdos y viejos.
Dicen que dicen los que se dicen buenos, que por eso esa niña se volvió mala, y que algo habrá hecho, y que el falcon verde un día le fue a calmar el deseo loco de besar la vida… llegaron tarde, pues, la niña ya estaba besando la vida en otra parte.


Isabel Estercita Lew

martes, 24 de marzo de 2009

24 de marzo No se me murió la risa


Esta fecha inevitablemente me narcotiza de tristeza, no fueron apenas 30.000 desaparecidos, toneladas de exiliados, muchos de los cuales nunca volvieron y otros muchos aún buscando nuestra identidad, una generación destrozada, una gran hoguera de San Milico prendiéndole fuego a los temerosos cerebros, una venta de patria al menor postor y una siembra de miseria tan fértil y promiscua que hasta hoy, y mucho más, hemos de comer de la cosecha.
Individualismos y egoísmos y otros ismos danzan su ritmo de moda, una moda asquerosa que no ve, no escucha, no huele, no toca, no le siente el gusto al sabor pues antes de saber ya quiere saborear otra cosa.
Pero por suerte no todas son pálidas, un amigo del alma hace poco me dijo que hay un río subterráneo que crece, crece y no se contamina, va naciendo y creciendo en otro orden, no pelea contra el poder, no quiere tomar su lugar, simplemente está construyendo al margen sin hacer caso de los riachuelos para siempre contaminados. Yo hace un tiempo seguí esa corriente de río, será por eso que aún río y no se me murió la risa.

Isabel Estercita Lew

viernes, 20 de marzo de 2009

Mi Samba Tango


La Escola de Samba Vai Vai está por cumplir sus 80 años, fue allí donde di mis primeros pasos, donde me llené de ritmos y amores, donde seguiré sambando cada vez que vuelva a mi otra patria, pues sambando y amando quiero vivir y seguir sambando cuando me despida para siempre de mis pies.
La catedral de Almagro, es un galpón extraordinario, antiguamente un semillero, allí entre cachivaches y reliquias, di mis primeros pasos de tango haciendo ochos, pivot, cruce atrás, cruce adelante, rebotes y aperturas… Así empecé y puedo mirar su pecho, seguir su compás y milonguear agarrada de su cuello. Así quiero vivir y ser una Estercita Milonguera hasta que se apague la última vela y después.


Siempre fui extremadamente radical, paso del tango al samba en dos compases y un bamboleo. Hace poco encontré un pecho reo, bien dispuesto, piel besable, boca amable, negro como mi corazón, quizás un poco atorrante. Ya hicimos el amor, discutimos mi ideología libertaria y sus hábitos proxenetas y lúmpenes, pero solo llegamos nuevamente a la cama por lo que decidimos no más discutir. Como deportista extrema de la danza decidí enseñarle a bailar samba y aunque el me acusó de terrorista de la danza yo igual le hago unos pasitos y el amor y creo que nos vamos entendiendo. Sí.

Isabel Estercita Lew

jueves, 19 de marzo de 2009

GUERRA DE LOS SESOS


Silvio decía que lo de sufrir, y además sufrir por amor, era una característica de mujer.
Cristina ya pensaba que Silvio era un hipócrita, un egocéntrico y sobre todo insensible, además de ser insensato y mal parido.
Pero como ya lo dijo alguno de quien no recuerdo ni bien ni mal su nombre: "El amor mueve montañas y fronteras".
Así fue que Cristina atravesó todos los mares del sur y del norte, el Mediterráneo, el Cantábrico y el Índico, para luego casi ahogarse en la piscina del Sheraton Asunción.
No fue sin querer, fue por amor, pero como ya dijo algún otro de quien tampoco recuerdo el nombre: "Yerba mala nunca muere". Cristina sobrevivió.
- Silvio, yo no puedo vivir sin vos.
- Silvio, yo no puedo vivir con vos... en la misma casa, bajo el mismo techo... Bueno, me sacrifico; y lo pintamos a cuatro manos, de dos colores, blanco y negro. - ¿Qué te parece?
- ¡Horrible! Las mujeres son incoherentes. ¿Por qué una mujer debe creer en el amor más de lo necesario, si lo necesario es tan relativo y por otro lado, tan absoluto?
Cristina llora y ríe al mismo tiempo, mientras Silvio ríe y llora, sin que nadie note la mínima diferencia.
- ¿Que querés de mi Cris?
- Tu piel, tu amor, tu atención permanente 24 horas por día, tus codos, tu sangre, tus ojos...
- ¿Para que querés mis codos?
- Por las dudas me duelan los míos.
- ¿Tanto te cuesta hablar en serio Cris? ¡Las mujeres son rejodidas!
- Los hombres son tan espesos, tan lógicos, tan ilógicos, tan rústicos, tan hermosos, tan sensuales...
- Las mujeres mucho más...
- ¿Qué te parece?
- ¿Qué te parece?
Los dos rieron al mismo tiempo y se invitaron a decidir el destino de ambos, por el momento, en un aposento de dos plazas con música ambiental.

Isabel Estercita Lew

domingo, 15 de marzo de 2009

Comer Sonidos


Para mi hijita Lulü,
llena de sonidos que no escucha

Sentir sonidos
comer sonidos
respirar sonidos
palpitar sonidos
mirar el sonido
agudizar sonidos
sonido aviso, sonido temor, sonido alarma

sonidos que entran se zambullen caracolan,
coclean martillan, rebotan, rebotan
aturden, confunden, desorientan
se deforman, se retuercen, se distorsionan,
te dañan.

sonidos aplastados desbaratados, destrozados, deshechos…
sonidos paralizados inmóviles inertes estériles

sonidos de manos,
sonidos de señas
sonidos de gestos, de muecas,
actitudes

labios quietos
sonido silencio
inhóspito, desierto, desolado, vacío
sin susurros sin risas
sin cadencia sin canción

sonido en tu mirada
sonidos de labios
labios en movimiento, labios exagerados,
labios danzantes, labios cómplices,
cabales solidarios,
labios sin bigotes

silencioso sonidos
bilingüe amado

colores difusos
MIS MANOS
mis fusas mis musos
mis usos mis ruidos mis gritos
lágrima,
silencioso ruido del latido
del susurro
del sonido del gemido.”


Isabel Estercita Lew

sábado, 14 de marzo de 2009

Quien puso el huevo, Pena de muerte?


Yo le daría pena de muerte a la muerte y pena sin pena de vida a la vida.
No confiaría en los verdugos mediáticos, ni en los verdugos cotidianos, los que matan de hambre, los que matan de desidia envenenando a la tierra, los que se apropian de vidas prostituyéndola.
Yo le daría pena de muerte a las palabras banales, televisivas, mediática y poderosamente asesinas. Yo le daría la pena de muerte a la indiferencia, a la xenofobia, al pesticida, a la homofobia, al homicidio y otros cuantos de todos estos, pero nunca a quienes aportan este tipo de adjetivo, pues todos uno que otro solemos cargarlos.
Pero nadie dejaría de xenofobiar, homofobiar, y tantas otras hiervas porque están condenadas a muerte, ¿O sí?
Que tema de mierda, y mierda me suena a lo que todos movemos, y nos limpiamos y no nos hacemos cargo.
No quiero que elijan mi muerte ni la tuya, no quiero dormir entre adoquines ni espadachines. Yo no decidí la muerte de las niñas de Jujuy por aborto, ni las de Chaco por hambre, ni las de donde sea por la indiferencia que sea, apenas ayudé con mi indiferencia a su pena de muerte, apenas no hice nada, eso es ser cómplice? No me dí cuenta… mirá estoy comiendo un choripán en la costanera y no le hago mal a nadie, pero vienen los pibe chorros, vos sabés, y nos afanan todo.
No lo sé, soy un pibe chorro porque me afanaron, me culearon, me dijeron, me mintieron, me usaron, me condenaron y me largaron desnudo, sin escuela, sin nada …


Isabel Estercita Lew

domingo, 8 de marzo de 2009

Dos años sin ella


Hay que luchar por cada bocanada de aire y mandar a la muerte al carajo, le dije copiando una frase del diario del Che, pero L ya estaba muerta antes de enfermarse, L ya estaba muerta cuando se enfermó y se enfermó porque se sentía muerta. Todos le hicimos respiración boca a boca, pero ella cerraba la boca y no se dejaba respirar.
¿Para que carajo pariste? Le pregunté. ¿Para dejar a tus hijos guachos? Le seguí preguntando, pero ella se sentía muy mal, mucha morfina, yo sabía, pero L además de moribunda era médica, y de las peores, nunca supo tratarse, se trataba muy mal.
Para mí fue una maestra cuando la conocí, me enseñó a fumar porros, a transgredir, a mirar un miembro con los ojos y con la boca, me enseñó que acabar no es tener que pedir perdón a ningún monasterio. Hoy disfruto, agradezco y gozo de casi todas sus enseñanzas.
Así era ella cuando aún amaba la vida, transgresora, libre, apasionada y en varias guardias de hospitales aún deben recordar sus memorables acabadas. Pero la doctora L no tenía carga para si misma y se disparó un cáncer y no quiso mandar a la muerte al carajo, por eso la odio de tanto quererla.

Dos años sin vos, turra, te quiero suicida.


Isabel Estercita Lew

viernes, 6 de marzo de 2009

Guitarra mía


Como animales de espejo parten los acordes disonantes hacia otra guitarra que no es más la mía, se caen las notas, las voy recogiendo, las quiero pegar, las pego y se vuelven a caer, y ahora mi guitarra es una huacha empalidecida, parece vomitar notas, no se las traga y me ahoga la melodía, pero cuando le estoy por abrir un tajo en el medio del diapasón me sonríe arpegiante y me dice no, pará que ya voy. ..
No tengo tiempo hermana, esta música es cenicienta, a las doce se me esfuma, desaparece y nunca más, vendrán otras pero esta que me pierdo por tu culpa, desgraciada, nunca más.
Vamos que es marzo del siglo suicida, la mejor madera ya era, ahora es palo de escoba, nunca más podrán hacer una talla como la tuya, un cuerpo tan harmonioso, y ese sonido que te arranco como cuando eras de Cacho Tirao. Me está ardiendo el pentagrama de la vida, necesito nuestras melodías, mi guitarra.

Isabel Estercita Lew

martes, 3 de marzo de 2009

La glándula de la Bronca




La glándula de la bronca no se me dispara todo el tiempo, en realidad cada vez menos, la bronca y todos sus derivados son perjudiciales, hacen mal a la salud y no hace falta hacerle mal a la salud, los propios genes o la vida se encargan de eso. Sin embargo a veces no me alcanza la gula contra mis uñas para tragarme la bronca, ni mis inciensos, ni mi superconcentración en pensamientos positivos. Tampoco me alcanza apagar la tele, la radio, el diario, porque acabo leyendo los medios alternativos, y entonces me pongo tensa, me pongo propensa a la bronca. Ya fui atrás, ya hice de todo apoyando lo que sea contra la injusticia, lo sigo haciendo aunque no de un modo tan apasionado.
Siempre siento que todo lo que se institucionaliza acaba haciéndose mierda de alguna forma.
Por aquí no institucionalizaron las drogas, ni el aborto, ni el libre pensamiento, de alguna otra forma le quitaría dinero al poder. Aunque así sea el poder no es algo a lo que aspiro, en realidad apenas aspiro a un mundo mejor, sin ganas de sentir bronca, sin ganas de esquemas, aunque no pueda dejar de sentir bronca de cosas que me entero aunque no prenda la tele. De todos modos todo es parcial, una mujer mediática despotricó contra los derechos humanos, se trató de una reacción, será por eso reaccionaria?
Si me dejara llevar por la bronca, le daría un par de piñas, pero mi glándula no se me dispara todo el tiempo porque entonces la bronca y todos sus derivados no se acabarían nunca.




Isabel Estercita Lew

viernes, 27 de febrero de 2009

No pienso, luego no insisto en pensar


Colgué mi mente en una percha y la guardé en el ropero
No pienso, luego no insisto en pensar.
Fue en ese primer salón de baile… volví a verlo, desde entonces no pienso, mis pasos seducen el suelo gastado de La Catedral, El polaco canta Solo como un perro solo… y aunque me duelen los tacos o los pies o ese ocho que hago y deshago y se multiplica por mil veces ocho, no hay forma de minimizar tu presencia.
Me tomás de la cintura, te empecinás en que te siga, y yo vuelo bailarín, vuelo creyendo que bailo. Se me acalambra la pantorrilla, la rodilla, el corazón… la razón no, pues se me ha perdido.
Entra sin querer Pugliese con su piano en Recién con los versos de Homero Manzi, yo te sigo bailarín y noto que el techo se abre. Hay más estrellas que nunca, este predio se ha tragado todas las estrellas del barrio y vos bailarín y yo, seguimos bailando. No sé que es ese algo que nos hace subir, ya no tengo ropa, ya no tengo aliento, estamos bailando un tango más allá del cielo.

Isabel Estercita Lew

domingo, 22 de febrero de 2009

Niños comen jazmines


Descubren a niños hambrientos comiendo jazmines
Fue cerca de la capital de Misiones. No son tapa de diarios ni discusión en el senado, los políticos están ocupados con sus postulaciones y estos niños no votan, podés encontrarlos en Google.
Cuando los dueños de casa les preguntaron lo que hacían, ellos respondieron, "estamos comiendo, tenemos hambre".
El hambre es un malestar producido por la escasez de alimentos…
El hambre es el producto del producto del producto de la riqueza.
El hambre es el producto producido por los gases intestinales…
El hambre es una anorexia no planeada, una tierra bendecida para quien carajo?
Comer flores es casi poético, es patético, es vegetariano, es moderno y estamos de acuerdo, no engordemos a estos pibes argentos, después van a ser chorros, nos van a afanar, que se caguen, que se mueran de hambre, que coman jazmines, que es mejor que la mierda, esos pibes no hacen la historia, jamás figurarán en los libros, no cambiarán mi destino, pero me estoy muriendo de todos los hambres posibles, porque no me lo banco y no se lo que hacer. Puedo salir a matar canallas, pero hoy no tengo balas ni vuelo.
Hambre poético es lo que siento ahora, porque no me sale nada, porque me muero de vergüenza, de impotencia, porque tengo ganas de llorar y lloro pero no resuelvo el hambre. Porque soy un sorete, como todos los que tienen un mango por esta tierra sinvergüenza, quizás me diferencie por no quitarme responsabilidades, y que hago con eso?, es como chupar un hueso seco, mejor comer jazmines.

Isabel Estercita Lew

jueves, 19 de febrero de 2009

Tudo pode acontecer


Não sei o que vai acontecer
nossos encontros pele e vulgaridade
nossos encontros sexo e brutalidade
uma cerveja, você me deseja
uma ypióca você me beija na boca
você me toca, tudo pode acontecer
quero fazer com você,
tudo pode acontecer
me cata, me beija, sei lá
não sei o que vai acontecer
tanto faz meu homem, meu grito
meu pranto eu te amo te odeio
não sei o que pode acontecer
você é meu homem
meu pranto, meu canto
tudo pode acontecer
me beija na boca
beba uma ypióca,
me trepe, me estrepe
me ame, se engane
tudo pode acontecer.


Isabel Estercita Lew

lunes, 16 de febrero de 2009

El corazón de Don Emilio sin corazón


Don Emilio, afirman ahí afuera que usted sufrió un infarto, pero yo igual lo veo aquí vivito y coleando. Me llama la atención un poco este elecro bastante raro, la aguja no se mueve, ni para arriba ni para abajo, como suele suceder en estos estudios primarios, pero además mire usted, también le hemos hecho ecografías, radiografías, diablografías, y nada, que caso raro, hombre, respira y no late, no hay corazón, señor, ese órgano no existe en ningún lugar de su cuerpo y nos hemos cansado de examinarlo. Dígame, ¿usted alguna vez lo tuvo y mandó a que se lo quitaran porque le molestaba?, ¿o nació así nomás? Mire que veo cosas raras por aquí, pero esto me ha superado.
Dicen que los tanos no le creen lo del infarto, se vienen para aquí, van a investigarlo. Yo igualmente Don Emilio, pago para ver la cara de esos tanos cuando comprueben que usted que ya fue declarado insano mental e incapaz por demencia luego de un derrame cerebral que lo dejó casi en estado vegetativo, ahora está infartado pero sin corazón. Capaz que lo llevan hasta el viejo hospital de los muñecos donde llegó el pobre Pinocho mal herido, lo que no le aseguro es lo del hada protectora, ¿vio?

Isabel Estercita Lew

miércoles, 11 de febrero de 2009

Tango, tango


Tango, tango… moriré en Buenos Aires, no se si de madrugada, será a la hora que mueren los que saben morir de amor.

Antes de irme en retiro forzado de este país tuve la suerte de conocer al gran maestro Astor Piazzolla. Caminaba por corrientes buscando un bar donde sentarme a escribir, cuando de repente al pasar por el teatro San Martín se aparece él y escucho ese bandoneón que me venía seduciendo hace tiempo.
Había varios hombres con sus instrumentos y en centro como un astro estaba Astor, casi me muero de amor y si bien de eso quiero morir, no era aún mi momento. Me senté a escucharlo y lo seguí escuchando de ojos cerrados cuando la sala ya estaba vacía, lo seguí escuchando hasta ahora, aunque en aquella ocasión lo escuché hasta que me echaron del recinto.

En la época, entre los tangófilos había una especie de interna entre lo que para algunos era el verdadero tango y Piazzolla y que se yo… No lo entendía bien pues para mí solo existía Astor, así soy yo cuando me enamoro, pero volviendo a la interna, Astor era acusado de varias pulsaciones, de debachines, de loco que se yo.

Hace poco, fui en San Telmo, él un hermoso maestro del baile. Casi me muero de amor, pero tampoco era mi momento, aunque sí mi momento de seguir a ese maestro bailarín de tango, esta vez podía. Y así ando, juntando las piernas de taco alto, haciendo ochos, pivot, cruce atrás, cruce adelante, rebotes y aperturas. Así ando yo como nunca de pollera y tacos altos, escuchando, ensayando pasos, locamente enamorada del tango y de vos, bailarín.

Isabel Estercita Lew

martes, 27 de enero de 2009

Paso básico




Que placer señor, aunque hasta usted pasó por el paso básico, porque para ser bailarín de su talento, o de menos del suyo, hay que pasar por el paso básico, hay que entrenar, sudar frío y caliente… tienen que doler las pantorrillas, como a mí me duelen al día siguiente, y la cintura, y las caderas, realmente me duele todo, pero ahora, que usted me concede 2 minutos de su tango, ya no me duele nada, al contrario, me desduele todo. Déjeme acomodarle el pelo, hace calor aquí. No creo poder conseguir lo que me propuse, nunca seré una buena bailarina de tango, pero este momento vale por todas las bailarinas que me soñé. Que le mire el pecho, usted me dice, que no mire el suelo, usted me dice, que junte las rodillas, que junte el corazón que se me cayó, me digo. Creo que ya no puedo respirar… vaya nomás, siga enseñando, yo lo estaré esperando, mientras tanto practico, sueño y lo observo. Qué bonito baila usted! Yo tampoco, tan poco.

Isabel Estercita Lew

lunes, 26 de enero de 2009

Nosotros y Él


Nosotros:
No sos parte de este show, ni te invitamos a esta fiesta loca, los perdedores hacen fila para ver quien de los ganadores va a ganar. Asumite espectador y a distancia, nada más.
Yo no te invité a esta fiesta loca, te desubicaste, te creíste gente, pero para vos no hay lugar…


Él:
Aquí soy del menos lo menos, el antes que nada perdedor, el siempre perdedor y que no me vengan con esa mierda de pensamiento positivo, soy RH negativo, aborto retobado, espermatozoide rebelde, ridículo, disforme, pobrecito espermatozoide que no tiene para donde ir, que llega porque nada, por el simple hecho de salir y tener que llegar a algún lugar, aunque no sea deseado, ni querido, ni llamado, ni pensado.
¿Que carajo piensan hacer conmigo si ya nací? Aunque no llore, aunque no sienta nada, ya nací.
Sí, nací para el crimen, antes de nacer ya era marginal, pero les prometo que seré alguien en sus periódicos, al menos por un día me recordarán.


Isabel Estercita Lew

sábado, 24 de enero de 2009

El motín de mis letras II




Si bien le huyo a las Peleas y a cualquier tipo de escándalo, el motín de mis letras siguió luchando y reivindicando con mucha Pasión. Y justamente fue la P, la muy Puta, la Puerca Pasional… fue ella la que me gritó al oído: Sin mi Pasión no eres nada! Sin mis Pedos revientas! Sin Putear, sin la Puta que lo Parió Padecerás Para siemPre…
Sin la Puta P, no puedo ser Pequeña, Pasional, ni Promiscua… Sin la Puta P no soy nada. La Puta P es escatológica es un gran Pedo, también es irremplazable pues es un gran Pene y una divina Penetración. La Puta P es Peor que una Plaga y no Puedo vivir sin la P…. Perdón.

Isabel Estercita Lew

El motín de mis letras


Tuve una pelea muy loca con las letras, se me sublevaron y comenzaron a gritarme todas juntas al oído: Yo voy primera! No, primero yo! Que te pasa chancha? Me toca a mí!
Me enloquecieron un rato largo, le hicieron un piquete a mi imaginación, se sindicalizaron por orden alfabético. Las vocales reclamaron horas extras alegando que trabajaban más que todas. La más jodida fue la A, y si bien puedo utilizar eufemismos para referirme al Amor, no puedo vivir sin él, mucho menos eufeminisar todo lo que escribo.
Como si no bastase, la M me amenazó con dejarme sin Memoria, sin Melodía, sin Muerte y como si esto fuera poco sin Madre.

A la O le dí poca importancia, puedo sobrevivir sin Odio, sin Otoño, sin O, que Amr se entendería sin ella, eso pienso.
La R estaba con Resaca, no me pidió nada solo se Reía, se Reía mucho, Reiteraba su Risa, Reventaba de Risa y se Ruborizaba, Roncaba dormida de tan cansada de Reir.
La R es muy Rica y Romántica, antes de viajar a Roma, le daré un Recontra aumento.

Isabel Estercita Lew