jueves, 31 de julio de 2008

De Exilios y Otras Perversidades


Era una vez un día



Era una vez un largo día de versos secos, pegajosos y anémicos,
era una vez día largo,
quizás el día más largo de todos los días,
era un día tremendamente monocromático,
era un día exactamente, especialmente e indudablemente...
Rojo.
era un día tremendamente monotemático,
de poquísimas palabras, casi una.
de infinitamente repetidas
una palabras,
de casi nada, de casi todo,
de una sola palabra fatal, cabal, arrogante.
era una vez un día tremendamente monotemático
tremendamente
Muerte.

Era una vez un día carretera sin rumbo,
sin despedidas, sin abrazos repartidos ni partidos,
Era una vez un día que de la noche al día amaneció en otro idioma.
en otro cielo, en otro miedo, en otra música,
en otros colores, en otros dolores.
Era una vez un viaje sin equipaje, sin documentos, sin postales,
sin alojamiento, sin vuelta clara, sin idea de regreso.

Era una vez una muchacha de largos cabellos castaños,
de ojos color del tiempo
a veces verde botella
a veces verde botella vino moscato,
genéticamente enferma de poemas,
recurrentemente enferma de oleos y guitarras.
Era una vez una muchacha insensata contradictoria que algunos días amaba la vida,
que algunos días se amaba,
que algunos días de tanto miedo al amor se valium-mataba...
Era una vez una muchacha que se fue de viaje sin equipaje,
que arrancó sus largos cabellos castaños,
que no alcanzó a secar sus ojos color del tiempo
a veces verde botella
otras verde botella vino moscato...
Era una vez una muchacha, un viaje sin equipaje,
un 76 monotemático, monocromático

Rojo... muerte...
o, y,
viceversa.

Isabel Estercita Lew

sábado, 12 de julio de 2008

FOSA COMÚN


Cierro mi alma y mi todo
la vida anda a tropezones
la muerte vibra en conclusiones
dónde, cuándo, cómo?
La indiferencia
el desfalque de la esperanza
y vos a mi lado
al pie de la letra
letras muertas
date cuenta
somos fantasmas molestos
modestos
fosa común
algo que ver con nuestra ideología
Ya no recuerdo nuestra ideología
recuerdo que palpitabas
que gritabas y gemías
Entonces te callaste
Nos rompieron la piel y los huesos
estamos juntos
fosa, fosa común
Ya te lo había dicho si dios existe es un mal bicho
Y estas locas nos siguen buscando
hasta la muerte
hasta la vida.


Isabel Estercita Lew

lunes, 30 de junio de 2008

SI ALGUIEN TIENE ALGUNA INFORMACIÓN SOBRE MÍ

Si alguien tiene alguna información sobre mí, remítamela.
Desconozco mi dirección, mi afiliación, y cualquier otra cosa sobre mi persona.
Mis imágenes se han borrado, la única nitidez que poseo es un cuadro que no dejo de observar y que me observa. El timbre de la casa donde me encuentro no deja de sonar, tampoco el teléfono, todos quieren hablar con vos, pero yo no te conozco.
Tengo un tatuaje en la pantorrilla, un cabello que me molesta y me lo recojo todo el tiempo, una uña encarnada en el dedo gordo derecho, un acuario aquí a mi lado con un par de peces que parecen querer comerme. También hay un ataúd pequeño del otro lado de la sala, pensé en abrirlo pero no me animé. Hay muchos libros tirados por el piso y otros tantos en un estante, una jeringa sobre una mesita ratona, aquí mismo en esta sala, una guitarra y pentagramas sobre el sofá, la primer cuerda está rota. En este lugar hace mucho frío, el timbre y el teléfono no dejan de sonar, yo no me atrevo a atenderlos.
Si alguien tiene alguna información sobre mí, remítamela.

Isabel Estercita Lew

martes, 13 de mayo de 2008

Ellos de uno


Él, que era un él, una ella, un ambos
de ningún modo una múltiple personalidad,
deseaba más que nada hacer tanteos de aproximaciones
que podían ser amores,
eso, más que todo.
Y en los arrabales dónde todo es inmenso,
denso, suspenso, intenso
se sumergió como el iris en la mirada.
Paseó por la morfología de la noche
aclarando la oscuridad de sus pálpitos, palpitaciones.
En una de aquellas habitaciones,
se encontró jadeando, moliendo colchones,
rompiendo eslabones, triturando doctrinas.
El pecho de una vecina se le ofreció abierto
inmenso, denso y deshecho,
mamó cuanto podía fecundó cuanto tenía.
El alma de una pena lo llamaba a la indisciplina,
sacudieron polvos
bebieron morfinas
cuando en el arrabal amanecía
la calle de los despojos despojaba a sus víctimas.
Él, ella, ellos, guardaron sus carnavales
y como solitarias y heladas vitrinas
donde se espeja el gélido vacío
alzaron las miradas
y retornaron a sus nadas.

Isabel Estercita Lew

Reinaré sobre mis sueños


Deseo reinar sobre mis sueños
tomarme vacaciones vitalicias de la pesadilla
pintar un mundo sin reyes
poblado de principitos
poblado de princesitas
descarados, libidinosos
con consignas precisas
precisamente ardientes

Quiero ser la mano loca
de un cotidiano de caricias
comer con placer
saborear cada bocado
y chuparnos los dedos
ser miembro activo de la felicidad
votar por la vida
que el sexo no sea militancia...

Deseo que el mundo sea una gran movida
movida de lenguas, dedos, manos, pieles
Que tu mano se haga de millones de dedos
y me recorra sin disciplina, sin piedad
y sin tiempo...

Isabel Estercita Lew

martes, 6 de mayo de 2008

Culinaria


Cuando escuchó el giro de la llave en la cerradura miró hacia la puerta y movió su cabeza, ora para un lado, ora para otro, típico movimiento del perrito frente a cualquier sonido extraño y sobre todo con la expresión de yo no fui, típica de ese perrito que mueve la cabeza.
Sabía por orden y con exactitud las frases que él usaría.
- Buenas noches querida. (Sin traducción)
-¿Qué me preparaste para cenar?
Traducción: Después de no haber hecho nada durante todo el día espero que me hayas preparado una buena cena.
- ¡Deja de decir pavadas!
Traducción: Si llegué tarde porque estuve con otra, es cosa mía, ahora estoy aquí y quien paga las cuentas soy yo.
- Si no quieres, no lo hacemos; ya sabes lo que pienso, pero la decisión es tuya.
Traducción: No quieres tocar el dinero que tu padre dejó en caja de ahorro. ¿Para qué mierda la necesita en el geriátrico?
- No me rompas las bolas. Ahora no, lo dejamos para mañana.
Traducción. Acabo de llegar del trabajo, estoy cansado y tu quieres hablar y hacer el amor, es demasiado…

Aquella noche ella le había preparado una comida irresistible. Con lo que le gustaba comer a su marido gordito, pensó, con estos ravioles a la salsa de queso y espinaca, mi gordito podría eyacular sin protocolos. Tomates frescos, morrones, albahaca, mucho ajo picado, tres Valium 10, aceite de oliva, especias, camarones al vino blanco, cinco Valium 10.
El aroma lo había enloquecido, y él le prometió el mundo en la cama.
Una entrada especial: Cóctel de langostinos con palmitos, salsa golf y seis Valium 10.
El marido quiere hacer el amor de inmediato, le dice que la desea, aunque no quiere desperdiciar el maravilloso trabajo de su mujer, por lo que le propone comer primero. Ella no come, lo mira como si le diera placer verlo comer tan feliz, y le sirve un vino chileno Siete Valium 10. Frutillas con pimienta ocho Valium 10.
De repente él cae dormido sobre la mesa, entonces ella piensa que él nunca cumple lo que promete, porque ahora que se comió todo duerme como un chancho, o como un ángel, o como un ángel chancho, continúa mirándolo, ahora quizás, con cara de perrito que se quedó sin dueño.

Isabel Ester Lew

domingo, 27 de abril de 2008

El juego de Lew


En aquellas barricadas burguesas de cuando los medios agendan lo de siempre, lo redituable: o estás de este lado o estás de aquel… o este impresentable croto o aquel otro impresentable glamoroso, el cura proxeneta o el proxeneta ateo, el violador pobre o el zarpado rico, choque en las rutas o la calle no es de las putas, inseguridad segura o inseguridad desprolija?
Y como siempre y además, todo esto se remonta obviamente a los intereses financieros de los medios que nunca están en el medio, valga la redundancia, el medio está de acá o está de allá, según la bolsa de valores. Lo gracioso es que para variar Luís Jaime Gomes Lew, no estaba ni de acá ni de allá, ni con este ni con aquel, estaba jugando como siempre al tatetí consigo mismo y para variar ninguno ganaba, pero como suele suceder en estos juegos cantados, el uno de los jugadores que también era el otro, tuvo un brote de aburrimiento y se distrajo mirando la tele y aunque nada le cuajaba lo tomó como un juego diferente, fue cambiando de canal a velocidad luz y veía todo de lo mismo en cámara rápida. Se rascó un huevo, pensó que hacía tiempo que no visitaba un prostíbulo, se tocó nuevamente, pero un poco más pensando en aquellas bellas chicas; eyaculó y volvió a jugar consigo mismo al tatetí como hacía un rato, como hacían todos.

Isabel Estercita Lew

miércoles, 16 de abril de 2008

CHICO PATA DE INDIO Y NOSOTROS


A las cuatro de la tarde cuando el sol comenzaba a bajar, Chico Pata de Indio, el vendedor de panchos, dejaba sus últimas salchichas friéndose al sol, allí mismo, en la playa de Salvador de Bahía, y se juntaba a su equipo de fútbol de arena.
Él y su equipo siempre le ganaban a los turistas, sean de Río, Sao Pulo, Brasilia, o a “los gringos”, como les decían a los uruguayos, argentinos o chilenos; después de todo nadie sabía correr como ellos sobre la arena, donde probablemente habían dado sus primeros pasos, en cambio los otros por mas animales que fueran, siempre serían animales de asfalto, por mas atorrantes que fuesen, serían atorrantes de concreto, ellos eran vagos salados, que habían dormido siempre bajo el cielo abierto de la playa, a no ser cuando lo hacían en la cárcel. De cualquier forma fútbol era fútbol sin herejías, las transgresiones jamás se hacían en ese lugar, porque hasta el más bandido tenía sus principios y en el espacio en que se realizaba el juego las normas eran sagradas.
Mi amigo el Gurí era uruguayo como yo, vino por aventuras y se fue quedando de curioso, además era músico y su sueño era conocer y tocar junto a Vinicius de Moraes. El Gurí quería ser un tipo de compositor capaz de ganar el cariño de cualquier mujer, le faltaba que lo descubrieran además de una buena guitarra. Mi amigo se fue quedando en Bahía, se hizo amigo de Chico Pata de Indio y yo por ósmosis. No fue fácil ganarme el respeto de Chico y su grupo, para ellos yo tenía tres defectos terribles: ser mujer, lesbiana y según decían ellos, más fea que gallina desplumada. Como no elegí ninguno de esos tres defectos, no me molestaba en absoluto lo que ellos pensaran, y quizás por ese motivo me aceptaron.
Pata de Indio, no era exactamente lindo, pero atraía por su cabello rasta, negro y dorado, los rasgos mestizos, “europeonegroindio” los músculos hechos a pesas cotidianas, y la energía nata que provee el cielo azul baiano, su mirada que por deshonesta acababa siendo sensual, sus pies de arena.

Fernanda fue la mujer más hermosa que había visto en mi vida, eso fue lo que también sintieron el Gurí, Chico y los otros. Venía de Recife para trabajar en el Bar do Farol Vermelho del Cerdo Guimaraes, como llamábamos a su dueño. Era un portugués rechoncho y sucio, del cual no se salvaba ninguna joven que viniese a trabajar con él, eran siempre muchachas pobres entre doce y dieciocho años, que él mismo reclutaba de las regiones más miserables del norte de Brasil, donde las familias abarrotadas de hijos se libraban de una boca y preferían ignorar los detalles del trabajo, más aún con la esperanza de recibir algunos cruceiros mensuales.
Llegó con un vestido azul, tenía pocas palabras y ojos violetas, Fernanda era la del sexo hecho pero jamás dicho. Tenía olor a semilla de girasol, y a pimpollo germinando; Fernanda volaba sin tener alas, sabía a frutilla de mañana, y olía a ron y whisky barato de noche... ojos violetas que amaba a Guimaraes cuando le pagaba, porque el Cerdo entre bebidas que servía y cobraba a sus clientes regaba a Fernanda, depósito de su semen. La muchacha perdió dos reglas, porque Guimaraes la retribuyó mejor para hacerlo sin forro y le dejó el vientre solo, el vientre oscuro. Fernanda abortó su corazón y no lloró pues no sabía.
Lloramos casi todos por ella. A esas alturas, todos la querían, pero la diferencia coincidía entre el Gurí, el Pata y yo, que no la queríamos, sino que la amábamos desesperadamente.
La guerra ocurrió una noche a las 12, en el lugar donde jugaban al fútbol, fue un duelo de pobres donde vale todo; el Gurí se plantó en posición de boxeo y Chico de capoeira, nuestras palmas entre eufóricas y nerviosas acompañaban el ritmo del birimbao y el pandero que hacían eco en el horizonte y nuestras voces entonaban: Capoeira meu amor vai ter briga de amor... La primer piña fue uruguaya, Pata de Indio cayó, pero se incorporó de un salto y olvidándose de la capoeira le hizo una zancadilla al otro, se arrojó sobre él y rodaron como dos milanesas humanas. No nos matamos porque Cida, una muchacha que estaba enamorada de Chico, dolorida hasta la médula, tuvo la sensatez de disparar al aire en el exacto momento en que el Gurí respiraba su último segundo. A mi no me dieron tiempo de luchar, tampoco hubo otra oportunidad. Esa noche Fernanda envolvió a su casi hijo y se lo entregó al mar, fuimos todos, un estribillo de lágrimas que duró hasta el amanecer. Yo permanecí junto a ella, y por la mañana maté al Cerdo Guimaraes, pero por opción de nuestro grupo, todos o nadie lo había hecho.
Fernanda me eligió, hasta ahora no sé si fue por gratitud o porque sí. El Gurí volvió a Uruguay y es mucho más que un compositor modesto, gana plata y de vez en cuando nos manda algo, Vinicius le quedó pendiente, se lo habíamos prometido pero ahora es tarde; Pata de Indio desconcertado con nuestra unión, se casó con Cida por Iglesia, Fernanda y yo fuimos los padrinos.


Isabel Estercita lew

Las Puertas



Las puertas

Pensé en tantos tipos de puertas, porque hay muchos tipos de puertas, comerciales, particulares y esenciales, también hay puertas prepotentes, y puertas obsecuentes, puertas pujantes y puertas remendadas, cargadas de amores, permisiones y dolores. Seguramente hay puertas que dan vergüenza, puertas que deberían cambiarse, puertas que te recuerdan cada día que están malditas, y a que al hogar de uno se entra por la puerta, y que el hogar de uno no puede estar maldito por ninguna puerta, después de todo, la puerta es un objeto, por cierto bastante representativo, y hablando de puertas debo admitir que la de mi casa no me agrada… no es su forma, ni su madera gastada, no es su cerradura problemática, ni sus bisagras que están bastante bien… son sus parches, y ahora viene el golpe bajo… a esa puerta la reventaron los milicos que allanaron mi casa y una vez allanada hicieron varias cosas que yo no sé del todo, probablemente siempre persistirá una sombra de duda, debo admitir que por esa puerta pude salir el día anterior al allanamiento, y de cierta forma gracias a la interesante servidumbre que se le otorga a este objeto que se abre y se cierra y así por delante, he salvado mi vida. Por cierto no estoy entera, algo quedó aprisionado en la puerta. Los parches ahora me avergüenzan, me suenan a cosa sin resolver, si yo fuera una puerta ya habría dicho todo lo que tenía para decir, habría obligado a los usuarios a cambiarme de ropa… pero no soy una puerta, y no mando en nadie que no sea yo misma… Esta puerta es un pelotazo bajo, y hasta que no la entienda del todo voy a ver un parche en la puerta, y gente adormecida tras ella…

Lo cierto es que las puertas son puertas porque tienen la finalidad de abrirse y cerrarse, si no se cerraran no serían puertas, y si no se abrieran serían muros.


Isabel Estercita Lew

viernes, 11 de abril de 2008

Amor, madrugando la vida


Ay amor, te he buscado tanto y tan poco,
y cuando creo que te encuentro me equivoco
y ahora que mi vida anochece
y hasta parece que ya nada acontece

cuando menos me lo espero me conmuevo
tu mirada no hace más que provocarme
y al tocarme me doy cuenta que estoy viva
y en tu boca me deshago hasta la vida.

ya no esperaba nada y el esperar se hizo rutina
una vez más mi paso lento dobló la esquina
y se encontró con tu clara oscura mirada
como un hechizo nos llevamos a la madrugada

y en esta cama enloquecida me dijiste
yo que no creía ahora sé que la pasión existe

y nuestras pieles al unísono cantaron
y nuestros cuerpos al unísono se amaron
y si de continuar este jadeo ambos morimos
ahora tendremos la certeza de que vivimos

amándonos cuando ya se ha hecho de noche
amándonos cuando sin tiempos ni reproches
amándonos cuando ya nada se espera
amándote, amándome
como si fuera la última madrugada
(Letra y música) Isabel Estercita Lew

viernes, 28 de marzo de 2008

CORAÇÃO MÁGICO


Coração mágico, você pula algodões,
brinca de segurar trovões
coração, você se eleva...
Pequenino, quando o mundo vira monstro,
protege-se num canto-conto da vida,
fantasia-se de mendigo
e pede esmola aos olhares.

Coração teimoso, arco-íris
você distribui suas cores
entre os coitados exércitos cinzas,
e dança para os aleijados
doando espaço à loucura.
Você parece louco, coração.

Onde já se viu um coração
que perde para sempre o juízo?
embora coração não tenha juízo.
Onde já se viu um coração moleque,
menina, mãe, filho, donzela?
Onde já se viu um coração tão pirracento...
bem capaz de desenhar flores nos eletrocardiogramas
e elabora programas de descontenção de emoções?
Um coração que nunca abandona seu corpo na cama,
decide o orgasmo por batidas instintivas,
engravida por encantamento
e gesta cartolas para parir magias.

Pensei em segurar você, coração,
em educar você em lógica,
e que pare de violentar certezas!

Pensei, agora sinto...
Que se danem as certezas!
Isabel Estercita Lew

martes, 25 de marzo de 2008

Otro 24 de marzo


24 de marzo, 2008

Una vez más volvemos a marchar, 32 años es demasiado, es mucho pero no es todo, por eso seguimos marchando… aún no hemos conseguido hacer las cosas bien, por eso tantas marchas separadas y tantos deseando en algún punto lo mismo pero no pudiendo acordar (que en portugués significa despertar, por algo serán lenguas latinas) en lo mismo, nos place ladrarnos, marcar las diferencias y miserablemente no aceptarlo. Es difícil explicar esto, sobre todo cuando nos lo preguntan nuestros hijos, pero así somos nosotros argentinos, más unidos por el dolor que por el amor, ¿no debería ser lo contrario? Me temo que sí, pero nuestro tango es tan pesado que de tanto lastimarnos nos place, nos place darle de comer al enemigo y luego lamentarlo.
Santa Madre, cuantas veces cantamos la ventura de tenerte entre nosotros, y sin embargo te aliaste al enemigo porque te entendió el juego, te sedujo, te cooptó, esa vieja maniobra del oficialismo. Te preguntarás qué es el oficialismo, pues a mí me sabe al que está en el poder, pero también podría ser cualquier ideología que se institucionaliza. No entiendo por qué mierda, pero es así, como si un demonio institutivo poseyera las almas que caen en su regazo versero y gusaizara dichas almas. Ironicamente el pensar en esto también me gusaniza, porque voy perdiendo esperanzas, poesía, y esa utopía que tan bien y también me alimentaba.


Isabel Estercita Lew

sábado, 22 de marzo de 2008

Respetando al niño que fuimos


Desde el más devoto respeto a los misterios
vuelo alto en mi escoba embrujada de bruja noctámbula
me introduzco en territorios prohibidos
y hago de lo lúdico mi dogma

acaso la muerte no asoma cuando dejamos de jugar?
quien nos mandó a dejar de reír un día?
acaso el amor no muere porque se aburre?
acaso el amor no está vivo cuando juega?

cuantos dejaron de amarse por tomarse en serio?
la tristeza es tan nublada que no nos deja ver.
la tristeza no sabe jugar
y eso le puede pasar a cualquiera

Estaba tan loca que me enamoré
estaba tan cuerda que lo dejé
nos sentíamos felices jugando
pero el juego es cosa de niños nos dijeron

Respetemos al niño que fuimos
creyendo en él se evitarán las guerras.


Isabel Ester Lew

viernes, 21 de marzo de 2008

Sobaco unido jamás será vencido


El olor del perfume de ahuyentar mosquitos me sabe a casa de campo, a vacaciones-niñez, a algo sencillo y perfecto, como los viejos recuerdos que ya filtrados de males vienen a la memoria.
El olor a bebé me sabe a hijos tempranos, a canción de cuna, a estos dos correteando por brasileros patios.
El aroma de suéteres de lana en invierno y de algodón en verano mezclados con champús, mates y facturas me saben a encuentros de amigas, a sábados de tarde, a lágrimas de abandono, a estoy insegura, a me tengo que hacer un aborto, a no sé de quien es, a el flaco que conocí en La Paz, a me tengo que rajar, a estamos con vos.
De vez en cuando el aroma a río me recuerda Concordia, a me mato, Salto-Uruguay, a exilio, a mis amigas lejos, a me robaron la vida, a chicas se jugaron por mí.
El olor de esta ropa interior me sabe a aquellos encuentros donde todo era posible cuando mi sexo en tu boca, o a cuando entrabas en mí y creíamos en orgasmos eternos.
El aroma del olor de la madera fina me sabe a guitarra, a ronda de amigos, a elegía, a Serrat, a que la tortilla se vuelva.
El olor de esta multitud me trae la energía de la lucha que en este momento es única, sí, como si el sobaco latinoamericano encerrase una consigna plena e invencible, una marcha que no parará hasta que todos los oídos escuchen por un solo momento la misma canción. Es el olor del aroma único, por un instante latinoamericano eterno, donde las banderas flameantes se besen y nunca más sientan vergüenza de sus raíces, y que nunca más le teman a la única lucha que vale la pena, la vida.
Las corporaciones que dirigen el mundo huelen a espanto sin retorno y a muerte, también a perfumes sin piel. Sin embargo el sobaco latinoamericano tiene piel y es entraña, es vida, y aunque te rías amiga, este sobaco unido jamás será vencido.


Isabel Estercita Lew

martes, 18 de marzo de 2008

Aquí no te matamos, aquí te desaparecemos.


Karma siniestro el de mi tierra, ese que aún carga y por lo visto seguirá cargando. Esto viene de viejas fechas, de allá por 1492, entonces la cosa fue hecha con toda la aprobación legal de todo el viejo continente. Cinco siglos después desaparecieron 30.000 con la aprobación, el apoyo, la estrategia y la dirección camuflada del nuevo imperio, un continente resuelto de de buenos modales, acumulación exagerada de capitales, pieles blancas y una que otra miscegenación. Así lo quiere Dios, volvieron a decir, pero esta vez secretamente, puesto que como también se autodefinían como civilizados, mal les sentaba ante su microclima de admiradores y séquitos decirse responsables del la barbarie.
Aunque la mayoría, por no decir todos los genocidios de esta tierra respondan a la codicia, irónicamente entre los pecados capitales que estos dueños de capitales pregonan, se encuentra la codicia. Pero como la codicia vicia… supongo que se entiende.


Aquí no olvidamos, aquí no perdonamos, aquí pasan años para que los comunicadores se dignen a comunicar que no es ahora, que esta lucha tiene siglos, que esta otra lucha tiene años y que esta que viene… quien sabe… porque la paciencia pobrecita, está media harta de hartadotes y fascistas, que la paciencia pobrecita se está dando vuelta, que no tiene más ganas de bajar la cabeza, que ya basta, que ya es hora de que la tortilla se vuelva.

Isabel Estercita Lew

sábado, 15 de marzo de 2008

Personajes lisérgicos


La página que se estás abriendo contiene tanto elemento seguros como no seguros. Quieres abrirla?
Seguro. Qué es lo que podría encontrar en una red de Internet de tan inseguro? Lo que verás es perjudicial para tu salud mental y física, hasta puede, ocasionalmente provocarte la muerte. No te creo una palabra. Eres tan solo un robot cibernético, no puedes hacerme daño. Eso creo, cuanto mucho me arrojarás algunos virus, puedo perder todos los archivos, todos los mensajes, ni hablemos de los chatos PPS que descarto mismo antes de que me lleguen. Puedo perder mis diseños de Photoshop que tanto trabajo me dieron, los mensajes de mis amigos y los del trabajo… claro, también puedo perder las músicas raras que de vez en cuando me bajo, hasta un par de películas y todas las fotos, puede que haya que formatear el disco y todo eso… y aunque lo dude, hasta puede que el estrago sea tan grande que tenga que tirar esta máquina a la basura, pero de ahí a perjudicar mi salud mental y física o a perder la vida? Mi querido robot, creo que te fuiste de mambo. Entonces por qué no me abres? Porque estoy pensando en todo eso de que me dañes el disco rígido y… Acaso no tienes antivirus? Tengo el mejor, pero no te voy a decir cuál, ya que eres tan experto, adivina cual? No necesito de tu juego de adivinaciones, mi virus no tiene cura, nadie sobrevivió para poder crearla. Ya te dijeron que eres muy gracioso, o graciosa, da lo mismo, para qué preocuparme con cuestiones de género si eres apenas un robot? Lo soy? Obvio. Y desde cuando hablas con robots? Desde que, desde… Desde cuando hablas con robots? Desde que se me antoja. Eso no es una respuesta. Claro, no es una respuesta porque no la tienes programada, tonto robot! No soy yo quien está hablando con un robot, eres tu, quien es tonto? Estoy pensando… pero a esta página entran millones de personas por hora, no podría haber millones de empleados respondiendo esto, pero podría ocurrir que… Qué es lo que podría ocurrir? Que ahora tienes tanto miedo que acabaste creyendo en los verdaderos riesgos? No, no es eso, estoy pensando que al principio eras un robot, y cuando surgió el tema que escapaba a lo programado, sonó la alarma y un humano como yo o como cualquier humano tomó las riendas o el comando, puesto que esto debe pasar muy pocas veces al día no sería necesario más que uno o dos empleados de carne y hueso como yo. Ya que lo tienes todo tan claro, por qué no abres la página de buena vez? Porque… porque… Por qué? Porque no, porque con todo esto ya se me olvidó qué página pensaba abrir y para qué y ya basta me voy a dormir. Qué mierda tiene esta máquina que se niega a cerrarse, hace una hora que me tiene con esto de un momento por favor, por suerte el robot dejó de hablarme. Pero no me fui, y no podrás apagar tu PC hasta que te decidas... Responde! Respon… Resp…

Isabel Estercita Lew

martes, 11 de marzo de 2008

VI Siglos después


Octubre de 1492 - Luego del ritual vespertino de alimentos, las niñas de la comunidad Qom se van hasta el río a lavar los utensilios, donde también brincan y pintan su piel con polvo de alas de mariposas.

Octubre del 2003 - Octubre del 2003 - Un río milenario ya seco recobra su caudal en el Chaco donde una niña Toba está siendo violada por tres hombres que le rompen el culo para proteger su virginidad. Fue una actitud correcta, responde el juez. Me lavo las manos mientras el asco escurre por el sumidero. Para los abogados que no entienden el toba fue la niña quien los provocó… es marzo y hace frío quiero que el día acabe para fabricar una noche menos perversa. Los médicos le están haciendo tacto anal y luego… aunque la niña está tratando de decirles que no fue por adelante, ellos no la entienden ni entienden sus gestos ni sus lágrimas ni sus gritos, tampoco el arañón que la niña Toba le estampa en el rostro a uno de los médicos.
El juez carraspea tiene pus en la garganta, pus seca como polvo en las narinas y en la masa encefálica, el juez ordena la soltura de los reos, la prisión no es lugar para tres hombres de buena familia pueden contagiarse una gonorrea, que rea la toba.
Los médicos le hacen tacto vaginal, la niña toba abre los ojos tan grandes como el cielo oscuro y percibe el mundo que le tocará vivir en un instante.
Con el cuchillo más afilado comienzo a picar la carne. Noto que el carnicero me vendió tres penes de buey gonorreicos, los médicos le hacen tacto nasal, orejal y bucal, todas las hendiduras de la niñas están ilesas a no ser el ano con heridas sangrantes por el ímpetu juvenil, dice el juez. Que investiguen a la Toba manda el juez, puede ser prostituta y con razón estos buenos hombres le rompieron el culo. Los médicos se quitan los guantes, se lavan las manos, se desperezan y erutan al mismo tiempo.
Las lágrimas de la niña Qom van a parar a un río milenario que se secó cuando los primeros hombres blancos gritaron tierra a la vista.
El río vuelve a llenarse y la niña lentamente se disuelve en él. Nadie nota su ausencia, lo que era de esperarse pues ya no había sido notada su presencia.Pido una licencia poética y con el cuchillo corto literalmente los tres penes de buey hasta el vómito queriendo que el sumidero me lleve hasta aquel río donde la niña Qom.

Isabel Estercita Lew

domingo, 9 de marzo de 2008

Ausência (Carlos Drummond de Andrade)

  • Por muito tempo achei que a ausência é falta.
    E lastimava, ignorante, a falta.
    Hoje não a lastimo.
    Não há falta na ausência.
    A ausência é um estar em mim.
    E sinto-a, branca, tão pegada, aconchegada nos meus braços,
    que rio e danço e invento exclamações alegres,
    porque a ausência, essa ausência assimilada,
    ninguém a rouba mais de mim.

Un bello poema de Juan Gelman

Confianzas

se sienta a la mesa y escribe
«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice

y más: esos versos no han de servirle para
que peones maestros hacheros vivan mejor
coman mejor o él mismo coma viva mejor
ni para enamorar a una le servirán

no ganará plata con ellos
no entrará al cine gratis con ellos
no le darán ropa por ellos
no conseguirá tabaco o vino por ellos

ni papagayos ni bufandas ni barcos
ni toros ni paraguas conseguirá por ellos
si por ellos fuera la lluvia lo mojará
no alcanzará perdón o gracia por ellos

«con este poema no tomarás el poder» dice
«con estos versos no harás la Revolución» dice
«ni con miles de versos harás la Revolución» dice
se sienta a la mesa y escribe

Juan Gelman

Minha testa ta que ferve!


Minha testa ta que ferve, estou no popurrí de pensamentos.
Vou da minha casa da Raul de Leone até a da Gaspar Fernandez, agora estou na Raúl de Leone antiga, y logo na Raul de Leone nova... vou ficar por aqui, tenho muita coisa boa e ruim pra lembrar, porém neste calor de Buenos Aires não dá nem pra aturar meu próprio baixo astral. Popurrí condenado, meu rígido está fingindo desmaio, eu estou fingindo não ser eu, não estar aqui, não estou pensando. A velocidade não presta para o negócio dos flash-back, mas a lembrança é devassa, maluca, insurgente... cogita com folga entre a demência e a realidade. Estou com saudade, sim, aceito, e vou me submeter a este sentimento... naquela casa rolou muita coisa, amor, erro, paixão, tesão, tristeza, aconchego, dor, rolou tudo, rolou pra todos os moradores e achegados da Raul de Leone, nova e velha, Aliás, tudo rolou na Vila monumento, mais ou menos quarteirões em volta, rolou demais por aquele minúsculo território. São Paulo começou na antiga rodoviária, depois na Praça Julio Mesquita, daí pra Monteiros, daí a... porra, nunca lembro do nome daquela rua onde a gente morou do 82 até o 84... Lembrei, era a Ignácio Arruda, é isso aí, coisa de velha, ou de bêbada ou de velha bêbada. Que seja, mas a casa da Raul teve muita trepasão simultânea. Mas o negócio de hoje é que estou com muitas saudades de lá, de Sampa, da Marly, da Rosinha, de minhas amigas, sinto falta demais do condenado do meu filinho bebê... Michel é muito na dele, não deu certo em Buenos Aires depois do quebra-quebra do 2002, e meu garotão se mandou sem mais. Lá esta ele, cá estou eu, histórias repetidas, meus pais também ficaram com saudades de mim quando tive que me mandar destas terras, quando me exilei no Brasil, porém eles foram pra lá logo que puderam, eu já fico pensando, sem coragem pra gastar, obviamente os tempos mudaram, eles tinham alguma segurança econômica e alguma grana. Pensando bem, eu também tenho alguma grana, pouca, mas daria pra me virar. Acho que sei o que eu vou fazer, embora eu esteja com muita vontade de viver e de fazer um monte de coisas a realidade é que o tempo de viver e de vida nesta terra tem data marcada, não sei qual é a minha mas estou mais pra lá de Marrakech do que pra cá.
Se eu não faço agora o que tenho vontade, quando?
Agora danem-se todas estas ruas que eu estava lembrando, eu quero ir pro Brasil e vai dar tudo certo!