Resaca de los capítulos anteriores
Cuando llegué a casa me encontré con un gran despelote, un lío tremendo! Todos mis personajes estaban patas para arriba, en calzones, medio muertos, y el
Zurdo contando su dinero.
Les había quitado todo lo que tenían, menos lo que interesa, pues a pesar de ser un personaje, el Zurdo no se había dado cuenta que el valor de un personaje está en la historia que él representa, en la vida que le dio su autor, en las sensaciones que provoca a sus lectores, adioses, amores, identidades, repulsiones, penas y tantas otras. Todo lo que él representa.
Rocamadour, echado en el piso, me vio y se hizo el *fesa. Había restos de comida en su plato, el Zurdo lo había empachado de comida.
Lo que más me preocupó fueron mis personajes, temblaban muertos de miedo en calzones, el Zurdo limpiándose los dientes con un cuchillo que no era mío, seguramente de otras historias, las de
Marcelo, me miraba desafiante, dueño de sí, dueño y señor de todo lo mío.
Antes de volver del espanto y cerrar la boca, el temerario Zurdo ya me fue diciendo que con él nadie jugaba, ni lo encerraba, mucho menos custodiado por un asqueroso sabueso.
Rocamadour asqueroso? Mis personajes en bolas? Eso no se lo permito ni a mi…
-Zurdo mafioso, insensible y desgraciado, haceme el favor de volverte con tu dueño, lo nuestro fue aunque no mucho, lo nuestro no pudo ser, esto es un infierno. Andate carajo! Andate con tu dueño.
-Las cosas no son así
Botiquina, todo tiene un precio. Vas a tener que pagarme el rescate por tus personajes, en dinero y en especies, no me mires con esa carita de tonta, sabés muy bien lo que son las especies, al final ya lo hicimos y te sentí bastante bien Botiquina, hasta que empezaste con ese vamos! Diez veces vamos, parecías loca, muy loca.
Ni se te ocurra explicarlo, yo lo sé todo, aunque en ese momento no me acordé que las minas también tienen orgasmos. Bueno, otro punto a mi favor, la pasaste bien Botiquina, ahora ponete de cuatro, demasiadas palabras, vamos a reparar los hechos. Vamos a los hechos!
Rocamadour se estaba reponiendo de su comilona, me guiño el ojo y en ese idioma que solo él y yo entendemos me dijo, dale masita, yo me encargo del resto.
Tuve que sacrificarme toda la noche con ese malandro desgraciado del Zurdo, y entre trecho y trecho, hecho y hecho podía ver como mi perro héroe, Rocamadour, iba poco a poco vistiendo a mis personajes, devolviéndolos a sus renglones, dándoles respiración boca a boca a mis desfallecidos personajes muertos de miedo.
Me sacrificaba con orgullo, y en el orgullo iba sintiendo que ningún hombre puede ser tan malo como para que también no sea bueno.
Sentí que las campanas de mi cuerpo le iban diciendo adiós, adiós Zurdito, lo nuestro fue bueno, y aunque no duró mucho, quien sabe te extrañaré, no tengo
la menor idea. Después de todo de eso te trata la vida, la mía, de extrañar porque siempre estoy lejos de al lado.
-Andá nomás Zurdito, te espera tu dueño, portate mal como siempre, ese es tu rol, yo igual te quiero, pero callate, no se lo digas a nadie, es nuestro secreto.
-Está bien Botiquina, ya sabés? Yo lo extrañaba al Marcelo, ahí hay muchas minas que no se depilan y todo eso que hacés vos y que yo entiendo. Pero antes de irme quería pedirte algo, algo simple, un recuerdo. Yo sé que es difícil. Que carajo me está pasando yo no soy sentimental, yo no soy de eso, yo no boludeo. Menos mal que me voy de aquí, pero antes quiero eso recuerdo.
Eso que juntás para hacer no se que en el
SIFC, quiero un pedacito de eso.
-Andate a la mierda, Zurdo!
-Sí, gracias Botiquina, quería justamente irme con eso.
FIN
Por ahora, quien sabe, no es verdad chicos?
Isabel Estercita LewGracias
Marce por el Zurdo, no te lo devuelvo invicto, ni ileso, hubo un antes y un después del Zurdo, la Botiquina, Rocamadour. Todo el resto es verso.
*Fesa: tonto.