jueves, 15 de octubre de 2009

Mientras Gol Aso La vida


Mientras el gol se tornaba pueblo y bandera, nuestras camisetas se caían al piso como rioplatenses abrazadas entre odios y amores que hacíamos mirando nuestros ambos ombligos celestes y blancos, horizontales y verticales.

El amor cuando se hace pierde la línea y es cátedra y catrera, al carajo las fronteras, goleame las veces que quieras, te regalo mis arcos, mis caderas, mis gritos, mis gemidos, mis jugadores, mis divanes y mis poetas.


Estamos ganando, no te patees en contra, simplemente encontrémonos.
No uso armas, perdí el miedo, porque también el juicio o viceversa como diría el poeta.

No quiero golearte, no me golees…
Poderosas, mi bola y tu bola. Hagamos juntos ese golazo y para siempre mientas hoy siempre.


Isabel Estercita Lew

miércoles, 7 de octubre de 2009

Soledad Desfachatada y Trucha*




Soy la mejor compañera de mi soledad, por suerte o desgracia, conmigo ella no se siente tan sola. A veces nos cagamos de risa, otras nos peleamos fieramente, después bailamos, nos damos cuerda y también la espalda, pues es menester o menestercita, recordar de qué se trata, para que no se pervierta la sola esencia de la soledad.

Pero no hay caso, mi soledad es tremendamente rebelde y tan desobediente que no la puedo dejarla sola porque subvierte el orden de todas las soledades.

La muy consentida llena de piedritas los espejos y se caleidoscopia en infinitas figuras coloridas de soledades agrupadas y festivas.

Esta mi soledad es una vergüenza, un desacato a su significado, un verdadero ultraje a la desolación y a la tristeza.

Díganme por favor, que harían con ella?


Isabel Estercita Lew

*trucho, cha.

  1. adj. coloq. Arg. y Ur. Falso, fraudulento

viernes, 2 de octubre de 2009

Lidia y sus dientes de leche

Te acordás de Lidia? La trajeron a casa cuando yo era muy chiquita. Tenía todas las piernas picoteadas, dijeron que las gallinas de la granja donde la habían dejado, que el papá no podía cuidarla y que la mamá se había vuelto loca al dar a luz una niña sin neuronas, o que la niña nació sin neuronas porque la madre estaba loca. Eso decían, nunca me contaron su verdadera historia, quizás no lo sabían y en nuestra casa siempre había lugar para uno más.

Todo en ella me llamaba la atención, es que nunca había visto a alguien que llevara las manos colgadas de las muñecas como si fueran ajenas, tampoco había visto a gente más grande que yo que hablara como una niña más pequeña que yo.
Al final fue una suerte esa infancia con Lidia entre nosotros. Jugaba a las muñecas con ella y ella se dejaba ser muñeca, porque el ajedrecista en aquel entonces disputaba la copa del campeonato del barrio de Villa Crespo, andaba con poco tiempo para jugar conmigo a arreglar coches rotos o a enderezar clavos torcidos para clavarlos en las maderitas fundamentales para mi castillo, aunque en las noches de verano, cuando Lidia ya dormía, el ajedrecista me llenaba de cielo los ojos dándome clases de astronomía.

Cuando comencé la escuela quería llevar a Lidia conmigo, dijeron que ella era muy grande para ser chiquita, dijeron lo de las neuronas y todo eso que yo no entendía.
Fue así que le fundé una escuela en el zaguán de casa, y jugué con ella a la maestra frutilla, y la maestra frutilla que era más buenita que la maestra ciruela no castigaba a las niñas que no aprendían la lección poniéndolas en el rincón del burrito.

Mientras yo aprendía a conjugar los verbos, se me cayó un poema en el cuaderno y duró unos cuantos renglones, la maestra me puso un muy bienLew y mamá de tanto planchar los escuchaba. Pero con Lidia era diferente, ella se sentaba en las escaleras del zaguán y en el escenario del pasillo la tenue luz del foquito iluminaba mi recitado para el mejor público que tuve en mi vida, Lidia, que había aprendido a ponerse las manos y me aplaudía, se emocionaba y pedía más.

Mi abuela a veces se enojaba mucho con Lidia, decía que le cortaba las cortinas, le comía las nueces con cáscara y todo y que le meaba los floreros. Yo trataba de explicarle a mi abuela que no era Lidia quien le cortaba sus cortinas, que eran sus manos cuando no las llevaba puestas. Lo de las nueces y los floreros no sabía explicarlo, de todos modos mi abuela no entendía, quizás porque vino de otro país y no entendía el castellano. La cuestión es que la mandó a dormir al lavadero, un cuarto sin puertas en la terraza. Yo me subía las escaleras corriendo antes de ir a escuela, la despertaba y le dejaba unas cuantas nueces con cáscara. Creía que de ese modo se le caerían los pocos dientes que tenía y le nacerían como a mí los conejitos nuevos que le faltaban. Pero los dientes de Lidia siempre serían de leche.

Me asusté mucho el día que vi sangre en su cama, sangre en sus piernas, sangre durante una semana. El ajedrecista y mamá me dijeron que se había lastimado, ella no lo sabía, lloraba y reía, no le importaba. Todos los meses se lastimaba, pero por suerte mi amiga Diana se lastimó antes que yo y entre nuestra curiosidad y la enciclopedia gigante descubrimos la lastimadura de la menstruación.

Cierto día el papá de Lidia que se estaba quedando ciego y que de vez en cuando visitaba a mí familia, no a su hija, dijo que se la llevaría a su casa para que lo ayudara en las tareas cotidianas. Entonces yo ya tenía 16, el ajedrecista me había enseñado a manejar sus coches destartalados y ya podía manejar hasta un camión sin frenos. También podía manejar un cañón contra lo que no cría justo, y eso no era justo. Sin carnet y sin mapas me subí al Rambled de papá con una amiga y fui a pelearlo a su casa. Mientras el hombre me corría con su bastón de ciego tratando de acertarme un buen golpe, yo le metía barreras para que se tropezara gritándole mi bronca por ser tan mal parido.
No sé si fue por eso o porque el hombre calculó que su hija no le sería de mucha ayuda, acabó desistiendo de la idea.
Con el tiempo y el creciente despertar de mis hormonas, los novios y la primavera, Lidia dejó de ser mi batalla, y un día que ya no recuerdo se fue de casa con su viejo.

Me enteré cuando ya vivía en Brasil por una carta de mamá, que Lidia, ya huérfana del viejo ciego y nadie más, había sido elegida reina, fue en asilo de Burzaco, en el baile de la primavera.
Lidia encontró allí otras manos puestas para abrazarla, se casó, brilló, se le cayeron todas las muelas y le volvieron a nacer los dientes de leche. Pero como los ratoncitos son capitalistas y no entienden de eso, nunca más le dejaron plata bajo la almohada.

Esta tarde en el asilo hubo una gran fiesta de primavera, me cuentan que Lidia bailó mucho y que fue la reina y que luego se durmió demasiado y que ahora ya no se despierta.
Su compañero, que también tiene dientes de leche y que del mismo modo que Lidia fue abandonado por los ratoncitos, no encuentra consuelo. Ya lo inyectaron para doparle el dolor, pero sigue tocando su al lado vacío de la cama, pide su presciencia, la nombra y la nombra. Creo que pronto irá por ella.


A Lidia Meller.
Gracias por haber sido parte de mi vida.



Estercita

martes, 29 de septiembre de 2009

Botoncitos del Cuore



Como el corazón se le estaba cayendo lo atajó, lo remendó, le coció unos botoncitos de estrellas fugaces para que no se le fugara, lo acomodó en su pecho, lo abotonó, se ató el electrocardiograma en la frente dejando que las tiras sobrantes le cayeran sobre el hombro, y así nomás salió de paseo por la vida.


Isabel Estercita Lew

Entrada pirata. No me delaten. Soy la Botiquina


Quería contaros que Estercita se ha mamao tanto, como dicen los argentinos o argentos, que tiene para unos cuantos días de esos insoportables de migrañas, duele cabezas, ovarios, que además se le ha juntado eso y todo aquello. Es que en esta noche de los perdones de los judíos, iom kipur, o algo por el estilo, que a ella no le placen ni un poco pues abolió de sí esa palabra, perdón, así como muchas otras, pero lo ha hecho de puro renegada y porque no puede dejar de pelarse por todo aquello en lo que no cree, por todo aquello en lo que cree y que no puede dejar de creer y que ella le llama de… Perdón, no perdón, sí perdón, agora que ella no está puedo decir lo que se me antoje...
lo he olvidado, idio y algo más…idiotez o ideología o algo que se le parece a eso.

Es por eso que me he tomado el atrevimiento de hacer esta entrada por ella, de elegir mi acento de procedencia aunque solo proceda de su cabeza.

No me van a negar que soy muy simpática!!!

Yendo al tema, he visto por allí que los que escriben para ser leídos se la pasan metiendo entradas y yo solo quiero ayudar. Ustedes me entienden, claro.
Yo no puedo hablar mucho de mí sin ella, porque soy la letra que ella inventa, pero como se pueden dar cuenta acabamos tomando vida propia… carajo, coño!!!

Que sí que cambié mi acento y ahora se volvió medio argento…
Voy a tener que parar de contaros… de contarte, perdón. Estercita se despertó y me amenaza… está como loca, me arrebató todas las teclas. No he dicho nada que pueda ensuciarla, o si? Me voy volando os dejo y les dejo besos… y me voy…
Que malita estás Estercita! No he hecho, no hice nada malo. Perdón. No, no quise decir perdón, ya sé que está todo mal con lo de los perdones pero que coño, no coño, que mierda decir???
Ay eso duele!!!



Botiquina

sábado, 26 de septiembre de 2009

AUNQUE NO ME CREAN O CREÁIS


Aunque no me crean o creáis, que me da lo mismo, nos dijo la Botiquina, me falta un segundo para sentirme completa. No es por la panza, ni lo piensen, pues además estoy pensando en quitármela. Es porque estuve pensando en algunas cosas que siento y sueño desde que vine a este mundo.

Sueño dormida o despierta que echo vuelo, sí así nomás, que despego y vuelo. Y es una sensación que supera los mejores polvos que me he echado en vida. Vuelo, y es de verdad.

Juro que esta noche volvió a sucederme. Me invitaron a una fiesta y apenas entré mi cuerpo se entregó a la música con la misma generosidad que me entrego a todo. Aunque últimamente confieso que ando con la intensión de seducir y amar a un hombre. ¿Pues pueden creerme que todos los hombres presentes se contagiaron de mi baile, saltaron de sus asientos aburridos y bailaron conmigo?

Entre todos estaba él, que por primera vez me miró a los ojos y se atrevió.

Tengo tanta libertad de sobra que la ofrezco porque no me cuesta nada, y un vuelo a cuatro alas sería encantador.

Lo besé en la boca y me besó mucho, como esos besos que hacen el amor sin hacer el amor y luego lo hacen. Juro que me sentí libre y acompañada, hermosamente completa. Completamente completa, exagerada, todo eso que me hace feliz aunque no lo demuestre porque mucha gente que quiero se siente incómoda y aunque no quiero molestarlos ellos por sí mismos se molestan y no se lo que hacer para contagiarlos de eso de mí.

De pronto sentí que mis brazos se transformaban en alas, que despegaba. Lo tomé de las manos o de la cintura, no lo recuerdo, subimos un trecho. Entonces él me dijo no puedo.

No puedo me dijo mientras yo no podía dejar de volar.

Lo vi desde mi vuelo, allí, abajo y sentí esa horrible sensación de siempre, la de nunca haber encontrado a alguien tan libre como yo.

Aún así, no pude dejar de volar, aún así no puedo dejar de volar y de sentirme leve… libre y feliz.

Lo correcto para ustedes o vosotros, tanto da, sería sufrir pero no se me dan las ganas, acabó diciéndonos la Botiquina desde lo alto.

Isabel Estercita Lew

martes, 22 de septiembre de 2009

CONTRAPUNTO


Hay demasiada gente en mi soledad, demasiado barullo en mi silencio, mucho de vos sin mí, mucho de mí sin vos. Muchas ganas de partir quedándome, mucho al lado tan lejos, poco, tan poco de un montón de nada y esta mi guitarra que no calla, que me secuestra los dedos, que puntea esa música de mí misma, que me arranca la garganta y canta. Alguien está respirando el aire que me ahoga, alguien me afana la risa y se ríe, alguien faltó a la cita que nunca hicimos, alguien está llorando y se puso mi cara, mi cuerpo, mi desnudez. Alguien en el espejo me está haciendo caretas, se vistió de mí y yo le quedo muy bien, y ahora se está besando tanto que me duelen los labios.

Isabel Estercita Lew

jueves, 17 de septiembre de 2009

QUIÉN?



¿Quién rescatará mi esperanza que por las noches ebrias comienza a flaquear?

¿Quién flotará entre mis sábanas, secará mis lágrimas y me cantará?:

"agora eu era o herói... e você era a princesa que eu fiz coroar"

¿Quién me alejará de la realidad, de mi sano juicio, de mis tres dedos de frente,

de mis dietas, de mis tretas, de mis silencios, de mi espanto?

¿Quién hará trizas mi enano enfático y me devolverá al vicio cuando pare de fumar?

¿Quién destapará el vino, afilará el cuchillo, descolgará el teléfono, pondrá la música y me besará?

¿Quién me tapará la boca y me atará a la vida cuando empiece a escapar?

¿Quién será el loco tierno que enfrentará mis desenfrenos pidiéndome más?

¿Quién será el cálido puerco que nadará en mi cuerpo y me ayudará a respirar?

¿Quién se entregará deseoso a mi boca loca que siempre quiere más?

¿Quién se aferrará a mis pechos, soportará mi fiebre, me convencerá que existo y que hasta cuando miento digo la verdad?

¿Quién me dará letra para mis poemas, quién será mi poema, quién me rescatará?



Isabel Estercita Lew

miércoles, 9 de septiembre de 2009

NUBES DE PEDOS


Mientras la mesa de engrase y vaselina te dilata el orto Aberdeen angus que jamás tuviste y por consiguiente no volverás a tener. Mientras te la meten sin forros y te hacen de soja corazón, vos te impermiabilizás, te congestionas pensando que te gestionás, te mimetizas, aplaudís y te crees dueño de lo que nunca tuviste, de lo que nunca tendrás, de lo que no tiene remedio.
El ajedrecista siempre me decía que lo visual y que lo visible es un gran simulacro, y que el simulacro es tentador justamente porque simula y que vivir en una nube de pedos duele al olfato por un segundo, luego todo desaparece, las nubes, los pedos, pero si tenés la suerte de volver a comer, los pedos son inevitables y que las nubes las inventamos para minimizar y hasta poetizar la poco bella escatología humana.

No es fácil, lo sé, hace tiempo que me di a ese río subterráneo que no reconoce la agenda diaria, marcada, planeada. Letal.
A veces se me infiltran porquerías, y entonces se me ponen los cachetes rojos y el corazón se me dispara, después lo atajo. Cavo sin parar, hago un hoyo profundo para enterrar la grela ajena y me entrego a vivir como quiero vivir y como a veces me sale. Sí, me sale algo que no sé explicar pero que se siente como una sonrisa sin testigos, como una carcajada sin patrimonios, como un orgasmo colectivo, aún estando solos.


Isabel Estercita Lew

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Personaje embarazado, que carajo hago? Personagem grávido, que merda faço?


Y pensar que pensé que los personajes eran inmunes. Y pensar que pensé que los personajes no sentían, no disfrutaban, no se enamoraban… y que hasta cogían con todo pero de mentirita.
Que nosotros los creábamos, de vaya saber qué fantasmas catárticos para que nos dejen de merodear noche y día, para que se dejen de joder de una vez por todas.
El tema es que ahora la jodida soy yo.
Tengo un personaje sumamente embarazado, La Botiquina. Algunos podrán imaginarse quien coño es el padre, de todos modos a esta altura del torneo no tiene la mínima importancia.
Les pasaría mi cuenta bancaria si la tuviera, no la tengo, soy autónoma por elección y monotributista por obligación. A mi cargo está mi hija, la ley me ampara en esto. No puedo poner a mi cargo a un personaje como a La Botiquina o a quien quiera que sea.

Esta es la realidad, no puedo hacerlo, las burrocracias de este país y del mundo son o cuatro por cuatro, o dos por dos, o uno por uno aunque no sobre ninguno y pará de contar amigo porque estresa. No te salgas de la raya, no te salgas, porque te rompen el *or



Ciertamente él no se hará cargo, creo

*orto, culo. Cu em português para Adri


Isabel Estercita Lew

E pensar que eu pensei que as personagens eram imunes. E pensar que eu pensei que as personagens no sentiam, não gozavam, não se apaixonavam... e que até trepavam demais mas de mentirinha. Que a gente os criava de sei lá que fantasmas catárticos, para que nos deixem de amolar dia e noite, para que não encham mais o saco. A questão é que quem se fodeu agora sou eu. Estou com uma personagem extremadamente grávida, A Botiquina. Alguns podem até imaginar quem é o pai, de qualquer jeito a esta altura do campeonato não faz a mínima diferença. Passaria a vocês o numero de minha conta no banco, mas não tenho, sou freelancer, pago imposto simples porque sou obrigada. Minha filha é dependente de meu plano de saúde. Neste caso a lei me protege. Mas minha personagem não pode ser dependente de mim, como a Botiquina, ou quem quer que seja. Esta é a realidade, não posso fazer isso, as burrocracias deste país e do mundo são ou quatro vezes quatro, ou dois vezes dois, ou um vezes um embora não fique nenhum, e pare de contar pra não me estressar. Não dá pra você sair disso, destas contas. Não saia da raia, não faça isso porque certamente ferrarão você.

Ele, com certeza, não cuidará de nada.

Versão em português, gentileza da Maluca



Isabel Ester Lew



viernes, 28 de agosto de 2009

El ajedrecista y mis tetitas autodidactas


Aunque nada sobraba, nunca sentí que me faltaran las muñecas y los juguetes que no tuve, al menos en aquel momento. El ajedrecista siempre creaba alternativas, juegos diferentes, maderitas, clavos, retazos de tela de su taller, botones, cuentos, paseos y por las noches mucha astronomía. Era un contar de estrellas que nunca acababa, sobre todo en los veranos.

Cuando mamá tenía tiempo discutía con el ajedrecista sobre el peligro de ciertos juegos para una niña, sobre que una niña debería vestirse con vestiditos, andar limpia, y con que él debería jugar menos al ajedrez y buscarse una changa para resolver todos esos líos. Pero lo cierto es que mamá casi nunca tenía tiempo para discutir.

El ajedrecista estudiaba mucho, estudiaba siempre. Se había graduado como autodidacta en astronomía, música clásica, subastas o remates y cachivaches.

Tenía un tremendo talento para comprar a precios módicos las cosas más inservibles del mundo. Pero los ojos del mundo nunca fueron tan divertidos.

Un día el ajedrecista se apareció en casa con un piano de cola sin cola pero con todas las teclas y afinado. Aprendí a tocarlo de oído, aprendí a tocarlo de mí misma, lo hice mientras mamá en sus ratos de tiempo lo peleaba.

No sé bien como pasó, a mí los dedos me los movía la música que me sonaba en el oído, yo iba viajando sin pentagrama con la mano derecha, mientras la voz de mamá aumentaba y papá iba moviendo caballos y torres imaginarias sin emitir palabra. Entonces a mi mano izquierda se le ocurrían acordes que acompañaban a mi mano derecha, y mamá se callaba, el ajedrecista no porque ya lo estaba. Aquel mismo día mamá intimó al ajedrecista a que mandara a estudiar piano.

Entonces papá me compró unos pentagramas, escribió las notas, las redondas, las fusas, las semifusas, las corcheas, las semicorcheas. Al otro día me trajo la partitura de la Arabesca. Entendí que debía aprender a tocarla. Creo que hasta hoy recuerdo como hacerlo.

Mamá me escuchó y se olvidó de discutir con el ajedrecista por un par de meses, hasta que nos cortaron la luz y entonces ella no podía planchar por las noches para escuchar tranquila su radionovela. Con la camisa arrugada, aquella noche el ajedrecista me mostró estrellas que nunca más volví a ver. Tampoco el piano.

Con maderitas y clavos hicimos con papá una casita de mentira, mamá no tenía tiempo para discutir, pero yo igual extrañaba mi piano. Me fui al galpón de la terraza donde él guardaba cajas, maderas y todo aquello que la gente tira para que se lo lleve a la muerte el basurero.

Jugué a encenderle fuego a las cajas de cartón, después las soplaba y listo. Seguí prendiendo fuego y soplando, hasta que el fuego ya no quiso apagarse. Entonces grité, el ajedrecista se apareció con dos pequeñas bombas matafuego. Vi como se extinguía y entonces me escondí en el ropero para que no me castigaran. Mamá me buscó un ratito, pero como estaba ocupada solo me amenazó: "ya vas a ver". Papá estaba un poco triste y se fue al club a jugar al ajedrez.

Dormí toda la noche en el ropero, al pedo, no me pegaron, no se asustaron con mi ausencia. Lo raro es que en un momento el ropero se abrió un poco y mágicamente entró un platito con un pan y una manzana pelada y cordada en ocho rodajas.

Al día siguiente algo me dolió de un modo distinto al dolor que conocía. Me miré en el espejo y me habían salido dos granos grandes en el pecho, una tetita, dos tetitas.

Los tiempos no eran buenos les escuchaba decir, mientras me miraba en el espejo las tetitas y un par de pendejos negros que me habían aparecido en el pubis.

A los pocos días papá se trajo una mandolina, yo andaba del todo distraída con las novedades de mi cuerpo, mamá no tenía tiempo, pero entre los dos me entregaron unas partituras y se quedaron esperando mi música.

En aquel momento no pude hacerlo, las tetitas y los pendejos me crecían y eso me daba miedo y me ocupaba los días y las noches.

Quizás volvieron a cortar muchas veces la luz, no lo recuerdo. Sé que cuando quise tocar la mandolina, ya no estaba. Tampoco mis viejos. Me anoté en la escuela de autodidactas, luego en la universidad y sigo haciendo carrera.

Isabel Estercita Lew

sábado, 22 de agosto de 2009

MALA, MALA MALÍSIMA QUE PENA NO ME DA TU PENA



A veces hay un poco de revuelo entre mis personajes. Ellos no son personas, sólo actúan cuando se me canta y a veces no se me canta nada, ni siquiera se me canta mi canto.
Otras veces me cantan todos juntos y si estoy de buen humor les dejo salir, bailar, amar, interactuar, coger (argento), sufrir mucho. Sufrir mucho? No eso no! No!

Cuando se les antoja victimizarse me dan unas ganas locas de patearles el culo, de romperles la cara a trompadas, de hacerlos pelota. No lo hago, después de todo no soy tan hija de puta.
No?

Pero cuando se les da por sufrir mucho, mal amados, deshonrados, desgraciados. Cuando se les da por sentirse enfermos, fatalmente enfermos, asquerosamente enfermos buscando piedad, solidaridad, atención y todas esas porquerías incluidas en sus argumentos y en todas las normas y las reglas de las víctimas… me dan unas ganas locas de patearles el culo, de romperles la cara a trompadas, de hacerlos pelota. No lo hago, lo juro ante Dios siendo atea, juro que no lo hago, simplemente los mato para siempre y definitivamente, aunque antes vomito de una vez por todas.

"No hay nada más triste que un triste bajando línea de tristeza"
Iel

Dedico esta entrada a mis ex futuros personajes sufridores muertos en cumplimiento de su deber sufridor.


Isabel Estercita Lew

jueves, 20 de agosto de 2009

La Temperatura Ardiente es de cuántos grados?


temperatura ardiente

muchos grados,

humedad relativa


bombacha mojada

braga también

o es lo mismo?

posición de la luna

yo arriba

vos no

posición del sol

vos arriba

yo no

posición de la tierra

vos y yo arriba y abajo

al centro

y adentro

sensación térmica…

mi termo

Tomamos un mate?

O me lo tomo solita?

Así no vale…

Qué rico, che!



Isabel Estercita Lew

lunes, 17 de agosto de 2009

Mi amigo Justo Glen en el Ministerio de Aguante a la PachaMama


Mi querido amigo Justo Glen era Doctor en psicopatología y parasico-ecología ambiental y gran amante de la naturalaza viva, defensor vehemente de tréboles, margaritas, montes, lagunas, océanos, selvas y de toda la fauna terráquea e intergaláctica.


No te metas en el sistema, le dije cuando le ofrecieron el cargo en el Ministerio, te van a hacen huevo los ideales y vas a acabar eyaculando mugre. No te institucionalices, no te estabilices, no te protocolices.


Justo Glen se sabía incorruptible y después de incontables propuestas y promesas autonomía y libre albedrío aceptó el cargo.

Sus primeros días en el Ministerio de Aguante a la Pacha corrieron llenos de entusiasmo y excitación. Justo se pasaba más de 12 horas por día esbozando sus proyectos que deberían hacerse ley inmediatamente luego de votados.


Pasado su primer período de trabajo, y sin que ninguno de sus proyectos llegara a destino, recibió una llamada del Sr. Ministro de Aguardiente y Vahos del Riachuelo. Tenemos que conversar, le dijo, y sin esperar respuesta lo citó en su despacho.


Aunque nunca me contó lo sucedido en aquella reunión, presentí que no había sido nada bueno, algo me olía muy mal, y efectivamente Justo Glen se pasaba horas bajo la ducha intentando quitarse un tal de vaho del Riachuelo que decía tener impregnado. El resto del tiempo continuaba esbozando, con mucha más ferocidad que antes, sus proyectos que nunca llegaban a destino.


Asediado por los sojeros, ruraleros, vaquitasnuestras penitasajenas, entre otras sociedades agrias, Justo Glen se cagó en las patas pero nunca abandonó sus convicciones.

Fue entonces que comenzó a recibir esas amenazas de muerte contra sus animales de estimación, su huerta orgázmica y su soberanía alimentaria. Ninguna amenaza lo doblegó, aun cuando se hizo efectiva.

Para que escarmentara de una buena vez y para siempre lo glisofatearon, lo transgenizaron e hasta intentaron vacectomizarle las ideas.


Justo Glen sufrió algunas transformaciones, aunque no de vital importancia, le nacieron pesuñas en la boca, una verga en la axila izquierda, un colmillo en la barriga, un diente de ajo en la frente. Simples mecanismos de defensa.


Esto no es justo le grité a Justo Glen, pero el no me respondió. Se dio un baño de nanas de cebolla para legitimar su desazón y lloró, lloró, lloró deshaciéndose en mis brazos.


ESTE RELATO ESTÁ BASADO EN HECHOS ABSOLUTAMENTE REALES, TAN SOLO LOS NOMBRES DE LAS PLANTAS FUERON CAMBIADOS PARA PRESERVAR LA NATURALEZA.


Isabel Estercita Lew

miércoles, 12 de agosto de 2009

FINAL MA NON TROPPO - EL ZURDO Y LA BOTIQUINA NO TIENEN LA MENOR IDEA.


Resaca de los capítulos anteriores

Cuando llegué a casa me encontré con un gran despelote, un lío tremendo! Todos mis personajes estaban patas para arriba, en calzones, medio muertos, y el Zurdo contando su dinero.
Les había quitado todo lo que tenían, menos lo que interesa, pues a pesar de ser un personaje, el Zurdo no se había dado cuenta que el valor de un personaje está en la historia que él representa, en la vida que le dio su autor, en las sensaciones que provoca a sus lectores, adioses, amores, identidades, repulsiones, penas y tantas otras. Todo lo que él representa.

Rocamadour, echado en el piso, me vio y se hizo el *fesa. Había restos de comida en su plato, el Zurdo lo había empachado de comida.
Lo que más me preocupó fueron mis personajes, temblaban muertos de miedo en calzones, el Zurdo limpiándose los dientes con un cuchillo que no era mío, seguramente de otras historias, las de Marcelo, me miraba desafiante, dueño de sí, dueño y señor de todo lo mío.
Antes de volver del espanto y cerrar la boca, el temerario Zurdo ya me fue diciendo que con él nadie jugaba, ni lo encerraba, mucho menos custodiado por un asqueroso sabueso.
Rocamadour asqueroso? Mis personajes en bolas? Eso no se lo permito ni a mi…

-Zurdo mafioso, insensible y desgraciado, haceme el favor de volverte con tu dueño, lo nuestro fue aunque no mucho, lo nuestro no pudo ser, esto es un infierno. Andate carajo! Andate con tu dueño.

-Las cosas no son así Botiquina, todo tiene un precio. Vas a tener que pagarme el rescate por tus personajes, en dinero y en especies, no me mires con esa carita de tonta, sabés muy bien lo que son las especies, al final ya lo hicimos y te sentí bastante bien Botiquina, hasta que empezaste con ese vamos! Diez veces vamos, parecías loca, muy loca.
Ni se te ocurra explicarlo, yo lo sé todo, aunque en ese momento no me acordé que las minas también tienen orgasmos. Bueno, otro punto a mi favor, la pasaste bien Botiquina, ahora ponete de cuatro, demasiadas palabras, vamos a reparar los hechos. Vamos a los hechos!

Rocamadour se estaba reponiendo de su comilona, me guiño el ojo y en ese idioma que solo él y yo entendemos me dijo, dale masita, yo me encargo del resto.

Tuve que sacrificarme toda la noche con ese malandro desgraciado del Zurdo, y entre trecho y trecho, hecho y hecho podía ver como mi perro héroe, Rocamadour, iba poco a poco vistiendo a mis personajes, devolviéndolos a sus renglones, dándoles respiración boca a boca a mis desfallecidos personajes muertos de miedo.
Me sacrificaba con orgullo, y en el orgullo iba sintiendo que ningún hombre puede ser tan malo como para que también no sea bueno.

Sentí que las campanas de mi cuerpo le iban diciendo adiós, adiós Zurdito, lo nuestro fue bueno, y aunque no duró mucho, quien sabe te extrañaré, no tengo la menor idea. Después de todo de eso te trata la vida, la mía, de extrañar porque siempre estoy lejos de al lado.

-Andá nomás Zurdito, te espera tu dueño, portate mal como siempre, ese es tu rol, yo igual te quiero, pero callate, no se lo digas a nadie, es nuestro secreto.

-Está bien Botiquina, ya sabés? Yo lo extrañaba al Marcelo, ahí hay muchas minas que no se depilan y todo eso que hacés vos y que yo entiendo. Pero antes de irme quería pedirte algo, algo simple, un recuerdo. Yo sé que es difícil. Que carajo me está pasando yo no soy sentimental, yo no soy de eso, yo no boludeo. Menos mal que me voy de aquí, pero antes quiero eso recuerdo.
Eso que juntás para hacer no se que en el SIFC, quiero un pedacito de eso.

-Andate a la mierda, Zurdo!

-Sí, gracias Botiquina, quería justamente irme con eso.

FIN

Por ahora, quien sabe, no es verdad chicos?

Isabel Estercita Lew

Gracias Marce por el Zurdo, no te lo devuelvo invicto, ni ileso, hubo un antes y un después del Zurdo, la Botiquina, Rocamadour. Todo el resto es verso.

*Fesa: tonto.

sábado, 8 de agosto de 2009

El zurdo no tiene La Menor Idea II



--Obvio Zurdo, tenés razón. Dame la pistola, ya sabés que mi casa es de paz. Me voy a depilar y ya vuelvo…

RESACA DEL CAPÍTULO ANTERIOR (1)

Mientras me depilo, intercambio ideas con mi fiel perro Rocamadour, que sentado a mi lado me aconseja que no le lleve la contra al Zurdo, que le dé la razón, que haga todo lo que me pide ese mafioso, atorrante, cerdo venido de otros cuentos.

No dudo de Rocamadour, supongo que tiene razón! Yo me lo busqué, pero sacrificar mi bello cuerpo con ese hombre tosco y desalmado, no será demasiado?

Al salir del baño depilada y vestida de enfermerita de geriátrico, gracias a los consejos de Rocamadour, dispuesta a sacrificarme un poco y definitivamente en los brazos del zurdo, para que éste, una vez saciado, volviera a lo Marce, me encuentro con el Zurdo roncando despatarrado, las botellas vacías tiradas por el piso, cigarrillos apagados en mi única y bella alfombra tucumana y un ciempiés que no sé de dónde salió caminando en dirección al hombre.

El día estaba amaneciendo y yo sin haber dormido debía llegar en una hora a mi trabajo. De pronto veo que mi cartera está abierta, el contenido en el piso… y mis credenciales? Sin ellas no puedo entrar al predio ni a mi oficina!

La mano vigorosa del Zurdo atrapó mi mano.

-Dónde carajo te pensás que vas? Ya lo descubrí todo, con que sos cana? Me chamullaste pebeta! No sabés con quien te estás metiendo…

Al zurdo se lo notaba crispado, y mientras me profería todo tipo de amenazas agarró al ciempiés, se lo llevó a la boca y se lo tragó sin mosquear. Rocamadour estaba tirado en el piso, las orejas bajas, miraba hacia uno y hacia otro con cara de yo no fui.

-Zurdo, no es nada de lo que estás pensando, yo trabajo para el SIFC…

-Sos cana, policía! Me hiciste salir de lo de Marce, engañadora, mala mina. Yo estaba rebién en lo de Marce con todas esas minas adulándome…y ahora me encuentro con que vos sos cana. Cana, rati, con esa carita de tonta?

-Zurdito, en realidad lo soy pero no mucho. Trabajo para el SIFC. El Servicio de Inteligencia Fecal Canino.

-No me jodas? Y eso es un laburo? Averiguan si la Mierda tiene antecedentes? Me viste cara de otario?

-No Zurdo. Yo te explico. Me encargo de recoger caquita de perro, analizarle el ADN, para luego archivarlo en el banco fecal y posteriormente se multan a los dueños de los perros que no recojan los excrementos. Porque fijate Zurdo, la ciudad es un asco, y además cualquier persona puede patinar y caerse…

-Que lo parió, y encima te pagan por eso? Estos tiempos son increíbles, contabilizar la mierda es un laburo y a mí por matar, que es mucho más simple, me mandaban en cana. No me estarás camelando? No importa, sacate eso que te pusiste y vamos a hacer un zurdito como corresponde…

-Está bien Zurdo, pero ahora no puedo, tengo que ir a trabajar. Quien sabe en el próximo capitulo… no seas tan bruto, lastimame despacio. Que bien que me lastimás el amor impropio, los tejidos internos de mis sensaciones… esas ganas de explotar dentro tuyo y querer más, vamos, sí! Vamos!

-Dé que carajo me hablás? Dónde querés ir? Justo ahora que la estamos pasando bien te querés ir?

-Sos un idiota Zurdo! No lo puedo creer, devolveme la credencial y todo lo que me afanaste. Chorro mediocre, no se puede confiar en los hombres.

Al verme tan enojada, Rocamadour, se puso de pié y comenzó a gruñirle mostrándole los dientes. El Zurdo viendo su miembro amenazado por mi perro comenzó a vestirse rápidamente. La cosa no iba a quedar así. Antes de marcharme al SIFC le ordené a Rocamadour que no bajara la guardia hasta mi regreso. Cerré la puerta con tres llaves, conecté la alarma y le dije al Zurdo que no se moviera hasta mi regreso. Desde el corredor escuchaba sus súplicas…

-Marce, por favor, vení a buscarme, esta mina está del mate!!!



Continuará…



Isabel Estercita Lew



miércoles, 5 de agosto de 2009

El Zurdo de Marce Tiene La Menor Idea?



El Zurdo es un Cerdo, Pesto y tuco, Detective, Los diamantes son el mejor amigo de la mujer…
Todo o casi todo siempre y típico de Marce… I, II y III… Historias, cuentos entrañables de La menor idea.

Yo que le tiro onda a cuanto masculino me resulte simpático, siempre y cuando se trate de un personaje por ser menos arriesgado… le tiré tanta onda al Zurdo que Marcelo que no tiene La menor idea, me lo entregó.
Hacé lo que quieras con él, es itinerante…

Yo ni corta y bastante perezosa me lo tomé en serio, y pensé para mis afueras:
Que el entregador se aguante las consecuencias!

No termino de pensar esto cuando de pronto suena el timbre de casa. Pienso por unos segundos si estoy esperando a alguien. No, no estoy esperando a nadie, deben ser Las testículos de Jehová o los Hijos de Tusan, o los vendedores Primores… Ni voy a preguntar… que piensen que no hay nadie, no voy a abrir.
El timbre sonó, una, dos, trecientas veces hasta que siguió sonando continuadamente.

Me peiné, me pinté los labios, agarré el martillo y un aerosol mata insectos vacío y fui a abrir la puerta.
Sin esperar a que dijera palabra, el insistente sujeto entró, cerró la puerta y fue entrando.

Tanta decisión me distrajo. Acto seguido se me cayó el martillo y el aerosol.
Traeme una cerveza, me ordenó mientras se sacaba los zapatos, las medias, se olía los sobacos y se acomodaba patas para arriba en mi sala!

Como soy de reacción y pensamiento lento, le fui obedeciendo sin saber de quien carajo se trataba. Y como no había cerveza en casa agarré un par de envases y me fui hasta el chino de al lado a comprarlas mientras pensaba quién era ese hombre.

Para variar al chino le faltaban cinco para el mango y me quiso encajar un caramelo. Es una de las muchas situaciones que me sacan de quicio y entonces las ideas se me aglutinan todas juntas, y lo puteo al chino en geringoso, le reclamo mis monedas, me las entrega y en ese mismísimo momento… mi mente florece.
-Hola, que tal? Te traje las cervezas. Ya sé, vos sos el Zurdo, te mandó…
-A mí nadie me manda. Vos me querías, vos me tenés y aquí estoy.
-Sí, te quería, pero en los comentarios, en los comentarios del momento, esos que hacemos en los blogs. Vos sabés… en el momento una se entusiasma y al rato se olvida…
-Tengo hambre y sed, no te escuché, qué me dijiste piba? Tenés buen lomo, dejame comer y tomar unas birras así después nos divertimos...
-Pará Zurdo, las cosas no son así, son simples intercambios, cosas que se sienten en el momento pero después, al rato pasan y ya te fuiste al otro blog o interactuas, como dicen algunas chicas, y si es muy aburrido… una, ya sabés? Trata de quedar…
-Piba, de carajo me hablas?
-Zurdo, escuchame bien…
-Sí, te escucho, no soy sordo soy el Zurdo. Sabés muy bien quien soy. No me hice semejante viaje al pedo. O te pensás que es fácil salir de un lugar tan lleno de minas comentando todo el tiempo… Marce de aquí, Marce de allá, Marce el genio, Marcelo tu sabes… Marcelo divertido, Marcelo España, Chile, Nueva York… Me cago en tanta pelotudez! Me entendés?
-Obvio Zurdo, tenés razón. Dame la pistola, ya sabés que mi casa es de paz. Me voy a depilar y ya vuelvo….


FIN DEL PRIMER CAPÍTULO…

A continuación…
Mientras el Zurdo ronca, ella se depila y piensa pero no mucho lo que puede…


Torito, no me mandes al Justi que aún no puedo con este.


Estercita

viernes, 31 de julio de 2009

Dragón The Doors


Dicen que encontraron mi cuerpo en la bañera de mi departamento parisino. Tardaron varios días.

Los que dudaron de la veracidad de esta información, acertaron. “ Si se purifican las puertas de la percepción, todas las cosas resultan infinitas...” escribió Blake para mí y para ellos.

Nací con tanto fuego que mi llama arderá eternamente.

Estando entre ustedes, me sentía asquerosamente exhibido y vulnerable, además, mi amor por Yama, la única mujer que amé, se fue consumiendo.

Hicieron de mí un símbolo sexual, un subproducto de la prensa. No pude cargar más con la nefasta imagen de aquellos chicos arrancándose los pelos, idolatrando la crueldad escuchando mis malditas músicas. Al verlos enajenados me sentí un producto de consumo, una droga. No creían en mis palabras, las usaban para incentivar sus propias fantasías, yo no era más que un estimulo. Sentí entonces un coma pasional.

No pudieron matarme como habían especulado los medios. El que intentó hacerlo, tan sólo logró acecinar su fantasía.

Siempre hubo algo en mis versos que me hizo imaginarme en una soledad auténtica; un don que me pertenecía desde que llegué al mundo; apenas nací en la rotación errada.

Por todo esto abrí las puertas y cerré “The Doors”. Partí hacia mis poemas y con ellos.

Di mi vida a otra vida, y así será...


Isabel Estercita Lew

domingo, 26 de julio de 2009

Libre de deudas



te recuerdo y ese recuerdo me agiganta
ya no le temo al peligro tieso
ni a tus temporales sobre mi cuerpo
solo decidí dejarme en paz

ya no soy aquella onanista
rendida a tus rodillas
mordiendo el cuello de tu barriga al revés

ya llevo puestos todos mis labios
mi sagrada vagina está en su lugar
es como el dicho
y ahora está hecho
ladrón de ladrón
tengo todo mi perdón

tu mirada asustadora ya no anda suelta
tu mirada amorosa está aprisionada

doy vueltas carneras
con mi garganta profunda
doy vueltas carneras
con toda la gloria y ya sin pena
pagué mi condena
puedo olvidarte en paz

Isabel Estercita Lew

viernes, 24 de julio de 2009

ANTES DE ACORDARME DEL OLVIDO



Escribí en una servilleta pero no entiendo mi letra, estaba un poco embriagada, pero no te preocupes preocupación, sigo peor que antes, más borracha, y menos tonta, pero ese no es el tema, tengo amnesia alcohólica, por eso lo escribí en la servilleta, para no olvidarme del olvido que olvidé. No tengo la más puta idea de lo que escribí, por suerte hubo Stekis, Claudias, Miralunas, Cecys, Magahs, Marces negros y blancos y Estercitas testigos, para recordarme de que carajo debía acordarme antes de que nos olvidemos de lo que ya olvidamos. De todos modos me olvido que ya no recuerdo y acabo recordando mis olvidos.

Pero no entiendo mi letra, probablemente fue escrito por una mina en pedo, dice algo así como… esta noche me subiría… no entiendo, si esta noche me subiría a una… Definitivamente la letra de Estercita es horrible, no la entiendo, veré lo que hago con ella. No sean mal pensados, ni ganas de pronunciar lo que debería hacer, ni ganas de cagar para limpiarme con…

Con qué? Con mi histrionismo defecador? No, no, lejos estoy de escatologías pensantes.

Mi simpleza ES tan simple que ni el autor que suscribe la entiende.

Mi no es tan simple que los sí se revelan insurgentes, lo mal interpretan y lo que es peor, lo interpretan. Mis ganas de que no me rompan es tan contundente, que por eso se agruparon todos los insolentes, los insolventes, los pequeños penes, los mal paridos, los mal parados, los hemorroides pasivos, los hemorroides pasantes. Se han agrupado en un inconexo camino común para romperme los ovarios, para descifrar mis palabras. Me tuvieron de rehén para que confesara desnuda, llorando, con dolor de panza

Ahora ya soy un objeto de ustedes, y lo que es peor, de vosotros. Ya sabéis quienes somos. Ya saben ustedes indios sudacas de tercera quienes somos. E você negão também sabe.

Y ahora en este momento memorable, donde todos sabemos quienes somos y mucho menos de donde venimos, y mucho más que ya nos fuimos y que ni estamos… ahora en este momento decadente, fluorescente, indigente y pese a todo efervescente, demente y no vidente, les pido que me ayuden a leer la servilleta, luego, cuanto antes, antes de que me acuerde y nos acordemos del olvido.

La autora de este post es mi gran amiga que no lo pudo pensar, le dicen Estercita, pero se llama Estercita, la firma es una ladrona que de puta casualidad tiene el mismo ADN y muchas ganas de montarse. No me animo a tanta blasfemia, ella tiene muchas ganas de… subirse a su propia ilustración.

Ilustración y texto, Isabel Estercita Lew

Estamos momentáneamente fuera del aire, sepa disculpar los inconvenientes.

Estamos momentáneamente fuera del aire, sepa disculpar la falta de la falla técnica por falta de técnica.