lunes, 26 de abril de 2010

CORDURA SIN SOMBRERO


A Jacobo Fijman


Por las calles festejan los sombreros la alegría de andar sin sus cabezas.
Y las viseras que perdieron a sus boinas, que perdieron el sol y se perdieron de vista, se van uniendo a la fiesta.


Pueden verse sombreros fálicos, sombreros ávidos, sombreros de paja
y hasta pajas constantes sin cabeza que se sacan el sombrero.


Sombreros de copa o corona, ala o borde, banda suave y banda o cinturón,
sombreros con viseras.


Pero ninguno de ellos tiene vísceras como él, y esas "Cs" que le faltan lo son todo,
"Cs" de vísCeras, "Cs" de Cris, "Cs" de culos, "Cs" de cabezas y "C" de corazón.


Se ven tantos sombreros festivos parecidos a él desfilando por la alegre pasarela sin cabeza.



Pero él está fuera de la fiesta, más solo que nunca,
sin sombrero, sin proyectos, sin lástima de sí, aunque con toda la cordura puesta para elegir el momento de volverse loco.




Isabel Estercita Lew

martes, 20 de abril de 2010

EL JUEGO DE LAS REGLAS


Es delicioso jugar con las reglas del juego, desnudarlas, bañarlas, perfumarlas y vestirlas a nuestro gusto para luego llevarlas a pasear por esas calles oscuras del fondo de la vida, desde dónde se puede ver y mirar la madre regla de la calle principal. La que todos conocen. La que no me interesa.


En esa misión nos fuimos andando, la regla de mi juego y yo. Hemos decido embriagarnos con chicha, esa bebida emborrachadora hecha de maíz fermentado.


En la euforia alegre del brindis, resultó que se sumó compañía, cómo no habría de ser? Un conglomerado de maminchos* sin reglas ni destino, se prendió al aroma de la bendita no bendecida chicha, a mi regla rota y a mí.

Eso me enojó un poco, no estaba en mis planes la entrada de más gente en el paseo, y antes de aceptar que también otros podían romper mis reglas rotas, los peleé con argumentos que ni yo me creía, finalmente me olvidé del enojo y seguimos todos juntos andando por las calles oscuras del fondo de la vida.


Las reglas rotas del juego y yo nos dimos cuenta que no era fácil la ruta que habíamos decido.

Debimos dejar mucho mamincho muerto por el camino, pues no siempre estos sujetos decidían por donde debían andar, y como entre las reglas rotas se había roto la regla de la piedad vana, y el que se iba en vómito se jodía, y el que lloraba con lástima de sí mi mismo llevaba el mismo fin, la concurrencia se iba afinando.


En una de las esquinas de estas calles, podía verse el videoclip de nuestras angustias, y también podía escucharse la banda sonora de nuestras demandas de vida, y, aunque quise taparme los ojos y los oídos, no pude, yo misma había aceptado la regla sin leer las letras chicas, peor aún, sin haber roto de mis reglas rotas las letras chicas…

Fue entonces que tuve un brote de furia… la bronca de antes era menor frente a la cólera que me poseía.

Traté de asesinar a mi regla rota, a los maminchos, y luego quitarme la vida, pero en lugar de eso, y ahora creo que fue mi propia regla rota la que me ayudó, recibí una soberana patada en culo que había salido de mi propio pié.

En ese mismo instante mi cordura y mi locura, se besaron en la boca, se acariciaron, se desnudaron y rompieron las reglas de las reglas de las reglas rotas.


Eso me lo contaron después, y en otro capítulo que probablemente no escribiré, lo que recuerdo ahora es mi regla rota y yo, más que asqueadas del asco nos abrazamos hasta el piso, nos penetramos con rabia y deseo, jadeamos durante noches y noches oscuras, nos entregamos el culo y el alma. Y aunque la penetración duela mucho en ambas partes, no hay evaluación ni equiparación de dolores, son apenas corajes diferentes… a saber, en las calles oscuras del fondo de la vida la comparación no existe, y a las reglas rotas habrá que romperlas todo el tiempo, hasta que no sean rotas, hasta que no sean reglas.



*Mamincho= beodo, borracho, borrachín, mamado, etc.



Isabel Estercita Lew

jueves, 15 de abril de 2010

SUERTE?



Los que piensan que escribir es una actividad suave, lúdica… se equivocan.

Las palabras emergen en la mente del escritor después de haber vivido las ideas. A veces perfumadas. Aunque por absurda regla, siempre llenas de sangre.

Gono Rea Lew




Dónde está el lugar al que todos llaman cielo?
Si nadie viene hasta aquí
a cebarme unos amargos como en mi viejo umbral
Por qué habré venido hasta aquí, si no puedo más de soledad?
Ya no puedo más de soledad.

el flaco Spinetta



Tuve la suerte de encontrarte, pero vos también tuviste suerte en encontrarme. Somos tal para cual, como un autor para un personaje y viceversa.

Estabas inerte, no pertenecías.

Te imaginé, te esbocé, te parí, te di vida.

Tuvimos un romance intenso y fui feliz mientras estuvimos juntos.

Por suerte, la pena y la culpa no me ocurrieron por tu causa. Cuando estuviste hecho y completo, te olvidé y partí hacia otro parto.

No es cierto que amé a todos por igual, muchas veces los odié, y otras, no pude creer en lo creado, sobre todo cuando por coincidencia se asemejaban a mí.

¿Por qué lo hice y lo hago, por qué los invento?

Supongo que porque nací con los cuentos incorporados y porque hacerlo me ayuda a sobrellevar la condición humana. Me place crear un lugar o un mundo que considero auténtico mientras escribo, en el que los otros y yo padecemos o somos felices, donde la suerte cambia en un instante y hasta puedo decidir el momento. Un sitio en el que puedo ser niña o niño, joven o vieja, cortesana o madama, mal amada, bien amada, golpeada, deseada, destruida, vivificada.

También puedo ponerle colores a mi historia o mantenerla en blanca y negro.

Por suerte no muero cuando te mato, no sufro cuando nos hago sufrir, pero tampoco soy tan dichosa como nos hice sentir en aquellos días de amor perfecto y feliz de nuestro cuento.



Isabel Estercita Lew

miércoles, 31 de marzo de 2010

Palabras Palabras (Paroles Paroles)


Lo esencial es invisible a los medios, y todo es más frío al sur del ecuador. No hay más sordo que el que no quiere ver, ni más ciego que el que no escucha.


No hay más pobre que el que no tiene nada, ni más rico que el que lo tiene todo, ni mejor papel higiénico que el que te limpia el culo.


No hay más mal que el mal, ni bien que por bien no venga y se vaya...


Del dicho al hecho hay un trecho en el que me perdí, y el que nace siempre muere, y siempre que llovió por aquí se inundó…



Palabras Palabras tan solo palabras (Paroles Paroles)




Isabel Estercita Lew


lunes, 22 de marzo de 2010

CONFIGURACIONES GENOCIDAS


Voy a cambiar la configuración de Yahoo Argentina. Hoy en uno de esos títulos que a veces pelotudamente no podemos dejar de leer decía:

No toda la comida es sensual
Hay platos que nunca se deben pedir en una primera cita ¿Para vos cuáles son?


Para este título idiota mostraban la imagen de un muchacho comiendo un sánduche como algo que no debe ser hecho… Y yo me acordé de Ana y Fernando y de su sensual boda de choripanes… en aquella época solo existía la seducción, los "tips de seducción", por suerte, no habían sido inventados.

Ana era mi amiga y compañera de secundaria, y aunque ambas militábamos en diferentes boliches, nos envolvía el mismo deseo de construir un mundo mejor.
En el baño de la escuela dejábamos nuestras pintadas revolucionarias, nos fumábamos un pucho y nos contábamos sobre lo bueno que era hacer el amor después del amor, y discutíamos estrategias para la construcción de un mundo nuevo.


A Fernando lo conocí en enero del 76 en la casa de Ana, cuando ambas estudiábamos historia, la única materia que nos habíamos llevado a marzo. Nos habíamos llevado la historia oficial, en la que sin duda nos iba mal.
Ambas sabíamos que había otra historia, la que escribíamos cada día con sencillos actos de rebelión.


Corría el mes enero de 1976, y en Argentina se avecinaba el golpe militar que desaparecería con 30.000 personas, ideales, pensamientos, utopías, que encarcelaría y exiliaría a otros miles, y que privaría de identidad a 500 niños.

Mientras en un carrito de la costanera dos chorizos largaban su grasa y enfurecían el fuego, ellos no podían quitar la vista de sus ojos, que es peor que no poder dejar de mirarse, se hacían el amor, se hacían hijos, se hacían el futuro donde no cabía la miseria.
El Río de la Plata que aún podía beberse y reírse, ensayaba olas agitadas, apasionadas y lujuriosas como el deseo de Ana y Fernando, que se proponían en una rústica boda de choripanes, amor eterno mientras dure. La vida.

A partir del mes de marzo de 1976, el miedo comenzó a dar miedo, Ana y Fernando se amaban como podían y donde podían, después de panfletear la ciudad y pintar de consignas sus paredes, se encontraban en un departamento que había sido de muchos y de nadie, en un departamento posible para amarse, en un departamento ya más que visible.

Cuando los milicos irrumpieron, ella ya lo tenía a él de espermas formándole un hijo.

A Fernando lo mataron en la tortura al segundo día, a Ana la dejaron vivir hasta dar a luz.

Supimos años más tarde que era un niño, que ella lo sabía por ecografías certeras de su corazón, y que por obra de su certeza le llamaba Fernandito.



Existe un Banco Nacional de datos genéticos esperando por Fernandito y muchos otros. Quizás algún día lo encontremos, hay 101 razones para creer en eso.

La historia de nuestro país hasta hoy es esto, quisiera contar otra, pero no puedo.


Isabel Estercita Lew

lunes, 15 de marzo de 2010

LA GRAN TETA


Resulta que entre la atmósfera y la estratosfera se encuentra la tetósfera, que carece de nubes y también de otras formaciones meteorológicas. Es un lugar súper tranquilo donde habita la gran teta del mundo que es enorme y autónoma.

Esta teta tiene un solo ojo ubicado en el pezón desde donde antes apenas observaba los sucesos diarios sin que se le moviera un pelo, (sí, toda teta tiene pelo) sin que nada la conmoviera.


Cierto día le ocurrió lo que le ocurre a cualquiera que se precie de ser teta, comenzó a picarle, y el único remedio para este caso era, es y será… rascarse.

Increíblemente ese pequeño gesto la descolocó, pues en verdad era la primera vez que sentía algo. Picazón.


Enorme y pesada, al rascarse se le movió el piso, o la tetósfera, y su tetavisión pasó a ser otra, pues ese leve gesto provocó que un gran chorro de leche cayera sobre la tierra. Los hambrientos abrieron sus bocas y se dejaron beber el alimento caído del cielo, otros pobres también la bebieron y al ver que la leche les llegaba hasta los tobillos la almacenaron sin perder tiempo.


Las empresas de lácteos corrían desesperadas para patentarla, hacer dulce de leche, cremas, quesos y yogurt, pero el trámite era imposible pues se desconocía la fuente.


Todo esto se podría haber arreglado, con unos pesitos por aquí, otros por allá, pero lo cierto es que la teta dejó de rascarse porque ya no le picaba, por otro lado al ver a los acopia-guita de otros cuentos que nadie le contó, pero que ya conocía, haciendo de las suyas para lucrar con su leche, hizo un mea culpa, tragó en seco su propia leche y se durmió embriagada de sí misma.


Por suerte de vez en cuando a la teta le pica la teta y se rasca, entonces se le mueve la tetósfera y descarga millones de litros de leche que niños y otras gentes hambrientas alcanzan a tomar antes que los acopia-guita quieran patentarla y que la gran teta se abstraiga y que ya no le pique la teta de si.


Isabel Estercita Lew

domingo, 7 de marzo de 2010

Ser siempre posible




Hay gente que es siempre posible, y ser siempre posible no es apenas estar disponible en cosas grandes como atender de madrugada al llamado de una amiga o amigo, o en cosas absolutamente pequeñas como estar al pié del cañón cuando el jefe lo solicita.

Ser siempre posible es tan tonto, simple y posible, como realizar lo que nos parece imposible.

Dar el codo y negarse a dar toda la mano cuando el pedido es golpe bajo, culebrón y esas cosas. Cuando negarte te convierte en un hijo de puta! Eso es ser siempre posible, ser un hijo de puta digno y preservador de la dignidad ajena.

Es esperar a que abra la panadería y salga el pan caliente, y aunque te lloren no darlo, sino que compartirlo con quien sea.

No es sacarse el pan de la boca para dárselo a otro, es sacarse la boca, los dientes y el pan.

Ser siempre posible es asumir la culpa por el pedo ajeno, emborracharse hasta el vómito para acompañar al amigo, al enemigo, o al vecino de éste.

Ser siempre posible es resolver la anorexia con ostias y contigo cebolla y ostias.

Ser siempre posible es la ostia baja en calorías con grasas trans y 0% de todo y todo y cualquier cosa.

Ser siempre posible es quererse nada, o menos que nada, o menos 0 que nada, es morir en vida siendo lapidado eternamente, rotundamente y exageradamente

Ser siempre posible es una posibilidad entre millones de unas posibles, por lo que resulta muy posible ser un boludo siempre posible y no morir en el intento… lo que desde luego es una verdadera lástima

Suscribe la siempre Posible Imposible Estercita


Isabel Estercita Lew

domingo, 28 de febrero de 2010

Miserable Mundo Imaginario


Había una vez un mundo donde la prisión efectiva no tenía barrotes, y donde la función de los gobernantes no era servir a su gente, sino que manipularla, puesto que éstos a su vez eran funcionarios de los acopia-guita, mandatarios supremos de bajo perfil. En este miserable mundo imaginario, la gente creía que las guerras eran para la paz, y que las armas eran meros instrumentos de defensa.

En este mundo los individuos se divertían muchísimo frente a un plasma colorido y con sonido, donde otros individuos de géneros diversos, exhibían sus bellos culos y tetas siliconadas y montaban escenas histriónicas que a la gente le encantaba creer y que al día siguiente serían tema de conversación en el trabajo, o en espacios de pertenencia. Además, en ese plasma colorido también se transmitían varias veces por días unos módulos llamados informativos que servían para unificar, guiar el pensamiento y formar opiniones que respondieran a los intereses de los acopia-guita.


Como los relatos deben tener algún desarrollo y en lo posible un final, y dado que el autor sufre de pereza imaginativa terminal, ha decidido precipitarlo, y contar que en ese mundo que había sido bendecido por la naturaleza, que hacía crecer de la nada frutos, animales y otras hiervas, ésta, al sentirse vulnerada y mal herida, dejó de bendecirlo y se volvió contra él. Eso gritaban desde el plasma los individuos portavoces, mientras eran arrastrados por grandes olas y tragados por la tierra, lo absurdo de todo esto es que entonces ya no había interlocutores, y por defecto tampoco mandatarios.
Ya prevenidos, los acopia-guita huyeron en una nave espacial abastecida con provisiones para más un siglo.


Al finalizar este relato estólido, bizarro y absurdo, el autor se sintió aliviado y pensó en lo agradable que era respirar en su mundo real, tan distante de aquel otro tan miserable. El cinismo tiene alas pero no tiene vuelo, se dijo, el sarcasmo es cosa de tontos fatalistas, pensó, estamos a salvo, somos libres y soberanos.


Isabel Estercita Lew

lunes, 15 de febrero de 2010

El misterio de las Calesitas


La calesita pasó de Turquía a Europa a comienzos del siglo XVII, conocida con el nombre de sarianguik, consistía en un gran plato de madera con caballos de igual material que giraban sobre su eje. Enseguida se transformó en favorita de la realeza y de los niños. Las calesitas fueron uno de los elementos de mayor atracción en las kermesses populares de los siglos XVIII y XIX. En Francia se la conocía como carrousell o manège, en Italia como giostra, en Gran Bretaña como merry - ground y en España como tío - vivo. Aquí, "La calesita", es también un tango, con letra de Cátulo Castillo y música de Mariano Mores.



Resulta que hace algunos años, frente a la tentativa de desaparición forzada de las Calesitas, estando yo al comando de la resistencia de las mismas, apoyada por pocos calesiteros, tuvimos que involucrarnos en un peligrosísimo plan para salvaguardar el mundo calesístico.


El enemigo llegaba por las noches, cuando los pequeños consumidores de estas plataformas giratorias con caballitos, coches, barquitos y otras mañas ya estaban durmiendo profundamente, probablemente soñando con la sortija que sacarían mañana, era entonces que las arrancaban de raíz, las destrozaban para poder meterlas y cargarlas en camiones que las llevarían luego al cementerio de calesitas.


Antes del amanecer, plantaban unas vigas irremediables y cementaban la tierra para evitar lloros y mamas de aquellos pequeños giles que aún no sabían afanar.


Nuestra primera estrategia fue seguir al enemigo para descubrir el destino de nuestras calesitas, luego debíamos rescatarlas, salvarlas y guardarlas en un escondite seguro, para luego curarles las heridas.


La mayoría de los calesiteros no eran de confianza, no existían pruebas concretas al respecto, pero confiábamos en nuestra intuición niña, por lo que debimos ocultarles nuestros planes.


Tuvimos la suerte de contar con la ayuda y el apoyo de los Perdedores de Potreros, aquellos que tiempo atrás (impensables hoy en cualquier mundial genérico), pateaban goles de pelotas de trapo en aquellos terrenos baldíos hoy ocupados por sendos centros comerciales.


Uno de estos potreros se había invisibilizado gracias al talento de afamados jugadores de hoy y de ayer, que por suerte olvidaron su localización, y como la magia existe gracias a que la mayoría no cree en ella, el potrero invisible nos sirvió de guarida y hospital para nuestras desterradas calesitas.



Por orden de la modernidad que ni a gritos consigue cantar la moda bajo su sola responsabilidad, por lo que apela a lo antiguo, por orden de la sociedad carente de estímulos para sus niños, por orden del desordenado prefecto, intendente, gobernador o mandatario de turno, por estos días mandaron a instalar inmediatamente algunas calesitas en algunos espacios públicos un poco visibles y un poco verdes.



Pocas quedaban, pues ya lo dije, nuestra resistencia calesitera se había encargado de protegerlas, y las que pudimos rescatar estaban guardadas en el potrero invisible.


Los buenos calesiteros, los que les dejaban sacar la sortija al niño que lo merecía, se habían muerto un poco de viejos, un poco de tristeza. Los que restaban habían conseguido un buen empleo en el aparato público, y la carrera de calesitero o de dadores de sortija, no existía. Se trataba de un don raro que aparentemente se había quedado sin don.


Muchos años han pasado desde aquella época de resistencia calesitera, por suerte hemos conservado los archivos de entonces, entre estos se encuentra el mapa del potrero invisible, está todo guardado y cuidadosamente documentado.

Todo y tanto sucedió después de nuestra gran resistencia, que olvidé el sitio donde ocultas y a salvo se encuentran nuestras calesitas.


No es la muerte, tan solo debo revolver un poco entre mis carpetas para saber donde las hemos escondido.


Por suerte encontramos a un hombre dispuesto a dar todo por dar la sortija, y llegó el momento de hacer visible para él el potrero invisible…

Aquí tu sortija Marce de ahora en adelante, es tiempo al tiempo, ya encontraremos el documento donde vas a encontrar todas las calesitas que no consiguieron ni conseguirán matar, donde vas a encontrar las sortijas sin permiso, las de pura ganas che.



Isabel Estercita Lew

miércoles, 10 de febrero de 2010

Yopo, un personaje de alta o de baja definición




Yopo, ya sabés todo el amor que hay en mi odio,
ponete las pilas que este sábado es carnaval!



No hay bonito del todo y del todo no hay bonito nunca, dice mi amigo Yopo. Según él, si tuviera más tiempo para ser gay lo aprovecharía siendo puto… pero como puto nací, continúa riendo, es mejor dedicarme a ser gay.

A mi amigo Yopo no hay con que darle, diría Mussito, porque los aviones le pasan raspando pero nunca lo tocan, levanta alas de abrazos y aunque no llega al vuelo, nos abraza como si estuviéramos abrazados desde siempre infinitamente. Cuando Yopo ama, las aves del mundo comienzan a copular a un ritmo tan enloquecido que podrían contrabalancear las catástrofes inminentes de nuestros planeta.


Lo jodido es que a veces a Yopo le empieza a quedar clara la oscuridad, y se adapta a ella incómodamente, y se vuelve tan oscuro, pero tan oscuro, que te ciega como si estuvieras en una caverna interminable, y aunque lo pelees no te deja encender una miserable vela… y entonces sus abrazos se tornan heladeras de barrios pobres donde nuca hubo luz, de esas que ni enfrían ni calientan, y entonces yo lo odio con toda la homofobia que me despiertan los maricones que pierden su alta definición.


Isabel Estercita Lew

viernes, 29 de enero de 2010

La Gordita Feli


A mis hermanos:


A felicidade do pobre parece

A grande ilusão do carnaval

A gente trabalha o ano inteiro

Por um momento de sonho

Pra fazer a fantasia

De rei ou de pirata ou jardineira

e tudo se acabar na quarta feira....

.

La Feli es una gordita avasalladora que suele llegar a la casa de cualquiera de nosotros llena de valijas y baúles, por lo que ante su llegada resulta imprescindible, hacer una buena limpieza con el barredor de tristezas para que pueda instalarse a sus anchas.


Cuentan las malas lenguas que la gordita Feli nunca toca a la puerta de las gentes armadas, pues las gentes armadas suelen poblar sus casas de demasiados objetos, tantos, tantos, tantos... que los propios sujetos que las habitan deben caminar de lado y encogiendo sus barrigas para transitarlas.


Cuando la gordita Feli entra a tu casa, parece que las paredes se pintan solas y te das cuenta que los colores pueden ser infinitos cuando la queremos mucho.

La Feli también se hace cargo de la música, y entonces bailamos y cantamos... también jugamos y abrazamos y besamos y reímos y somos lindos todos y todo el tiempo.


Lo raro es cuando la empezamos a disfrutar, la gordita ya está empacando nuevamente para marcharse, y aunque le pidamos que se quede un rato más, o que deje sus cosas, total va a volver, la gordita hace oídos sordos y se marcha sin dejar vestigios.


Algunos detractores de la gordita Feli, dicen que nunca visita la casa de los que no tienen casa o de los que raramente comen, que en el primero de los casos es porque no puede tocar a la puerta, y que en el segundo es porque como buena gordita le gusta comer, y si no hay comida pierde su razón de ser.



Isabel Estercita Lew

viernes, 22 de enero de 2010

NO ME DESMAGICO


Quizás todas tierras tuvieron la oportunidad de darse a la magia, quizás así eran los buenos tiempos cuando el entonces no jodía. Quizás las personas fuimos mágicas y la tierra obedecía.

Sea o no sea lo que fuera o fuere, hoy, nuevamente, pisando en punta de pie esta mi otra tierra que aún no entendió del todo lo compatible entre magia y rebeldía, y luego de vencer aduanas contrabandeando orexás, magos amazónicos y alquimistas, y sin el menor deseo de desmagicarme, paso a abrir las cortinas de mi Botiquín, y los invito a la valentía de beber de esta pócima nueva, huele a sexo, a ironía, a ese Déjà vu que podés estar sintiendo en este exacto momento…


La magia me chupa el oído sin discreción, me grita apasionada que odia ser temida, que le place ser amada…

Pues hagámosle el amor a la magia con toda nuestra magia!


Isabel Estercita Lew

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Triste hermosura


Hace un rato o un día se lo dije a un amigo, y realmente creo que a veces la tristeza y la hermosura pueden conjugarse en tristes hermosuras… Más o menos te lo dije...


Esta semana hablé o pensé o hablé y pensé en muchas cosas, me harté también, no puedo negarlo, no puedo evitar ese asco de los que minimizan sus insalvables diferencias a través de una fecha.


Hay gente que no me banco ni me la bancaré nunca. Eso no lo cambia ninguna fecha. Nada cambia por una fecha. Pero sin torcerme ni dar el brazo a torcer, admito que hay una gran energía festiva y sumamente deseosa de ser amigable y comprensiva hasta con lo más vulnerable de lo vulnerado.


A esta gente le digo desde lo más profundo de mí ser que se vayan a reputamadrequelosparió, que desaparezcan.

Pero a las otras, a las que aceptan durante todos los segundos del año nuestras diferencias, a las que son capaces de sonreír sin odio porque jamás odiaron aunque no estuvieran de acuerdo, a esas les digo, podemos construir, y si nuestros ladrillos son consistentes, no importa que sean diferentes, las estructuras no duran por su belleza, duran por su consistencia.


Las diferencias sanas nos llevan a debatir, y el debate a escucharnos, el escucharnos a crecer y nadie debe apropiarse de las ideas, las ideas deberían ser como un baile sin cordura, un movimiento constante y sin miedo, porque el miedo te hace esclavo y te paraliza para siempre mientras lo cargues.


No me gustan los deseos para el año que viene, me gustan los deseos a toda hora, los deseos constantes y sin instituciones, los deseos de te brindo mi brindar para siempre y cuando quieras.


Solo te pido que le des una patada en culo al miedo, que le abras la jaula a la pasión y que salgamos a vivir hoy y para siempre.


El mundo es un lugar hermoso cargado de tristezas, nosotros los paisajistas, y algunos otros codiciosos empecinados en hacerlo mierda, que festejen sus ricas miserias…


En breve habrá que bajarlos de un hondazo, no es verdad Maracuyá?



Isabel Estercita Lew

jueves, 24 de diciembre de 2009

Me voy o vuelvo? No lo sé…


Me voy o vuelvo a las 20 y 25 del día 03 de enero del 2010, me voy para mi otra tierra, tengo dos.


Repito, no compré pasaje de vuelta porque ya no sé si voy o si vuelvo.


Sé que todos tenemos esa necesidad, la de saber si vamos o venimos, pero a mí se perdió un día y no la volví a encontrar.


Se me perdieron las certezas y eso no es bueno ni malo, no es malo ni bueno y los viceversas están vestidos de mis entrañas y lucen como parte de mí, creo que me sientan bien, al menos el espejo me lo dijo.

Ya sé que el espejo no habla, pero mi espejo borgeano entiende y es solidario con mis anteojos.


En mi P vida hice un balance, hace un rato se lo dije a una amiga entrañable. Jamás hice balances de ningún tipo, y no me someteré a terapias para entender el motivo, no lo hago porque no se me antoja y al que se le antoje que lo haga.

Además para qué sirven los balances no contables?


No me pongo metas, no me someto al sponsor rendimiento del sistema, no corro carreras, odio las competencias, los ganadores y colaterales perdedores, los juegos de competencia me deprimen, pero me encanta jugar a todo...


Y si algún día te encuentro jugando conmigo y ambos ganamos juntos o perdemos juntos y no ganamos ni perdemos nada, acordate che, te voy a dar un beso definitivo, de los verdaderos, de los que valen la pena vivir sin balances ni metas.



Isabel Estercita Lew

lunes, 21 de diciembre de 2009

No solo del hombre vive el pan


Instituciones:
Yo miro por el día que vendrá hermoso como un sol en la ciudad, y si me escuchas bien creo que entenderás, porque yo esperé en vano que me dieras tu mano. De mis huesos la humanidad debes salvar. Los magos, los acróbatas, los clowns mueven los hilos con habilidad. Pero no es el terror a la soledad lo que hacen los payasos, uno rojo, otro blanco y a los viejos romper la voz para cantar? "Oye hijo las cosas están de este modo, la radio en mi cuarto me lo dice todo". No preguntes más! "Tenes sábados, hembras y televisores, tenés días para dar aún sin los pantalones." No preguntes más! Siempre el mismo terror a la soledad me hizo esperar en vano que me dieras tu mano cuando el sol me viene a buscar a llevar mis sueños al justo lugar... Charly García


- Acordate de lo que dijo Charly, no solo del hombre vive del pan…
- No solo del pan vive el hombre dijo Rockefeller, porque también vive del caviar, del salmón y otras delicias... (Ambos rieron con fina elocuencia y se dieron las manos festejándose)
- No solo de pan vive el hombre dicen que le dijo Jesús al diablo cuando este lo tentó en pleno desierto diciéndole: “Si eres el Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan".

Y así continuaron estos dos intelectuales parafraseando y desarrollando temas de interés público y vital, mientras compartían cervezas, quesos, fiambres, papitas y maníes sentados a la mesa de un bar de la Recoleta.


Hasta ese momento todo había transcurrido con la habitual normalidad, salvo dos situaciones que lograron retrasar algunos segundos la fluidez de ambos raciocinios. Una de ellas fue la cáscara de maní que se le pegó en el diente a uno, y que distrajo la atención del otro hasta que pudo hacerle un gesto explícito que su amigo comprendió sin mucho esfuerzo. Luego la entrada de un niño maltrapillo que se plantó frente a ellos ensuciando la rara estampita sucia con sus largos mocos verdes, sin que el mozo lo echara a patadas como habitualmente. Pero en seguida, estos pensadores cruzaron sus miradas con complicad comprendiendo que ya estaban atravesado diciembre, época de falsa piedad y tolerancia.


La rara estampita les distrajo la secuencia de la charla y pasaron a debatir sobre la genialidad del cuadro que alguien habría fotografiado, copiado y reducido el tamaño para transformar en estampita y así chantajear la sensibilidad de la gente más culta.

Mientras discutían la obra con pasión creciente descartando nombres de artistas, confirmando y desconformando otros, el niño se sintió autorizado y se dio a comer cuanto había en la mesa, aunque lo hacía con una sola mano, pues su otra mano continuaba extendida e impaciente esperando el pago de su estampita.


- Este Jesús es de lo más genial que he visto en mi vida, decía uno.
- Yo creo que el artista se entregó a las calles para padecer y se vio niño y crucificado o en huelga de hambre para denunciar las injusticias que…
- Creo que tenés razón, aunque presiento que en el fondo hay algo más… Mira estos mocos verdes que se deslizan por su nariz corriendo por sus labios que se relamen. Además es un Jesús niño y maltrapillo que…

- Es lógico, el artista inspirado en épocas navideñas se dio el lujo de cagarse en la hipocresía y todavía…

Luego de exponer sus diversos rostros lastimeros aprendidos en los talleres de las calles, y sin recibir mirada, ni moneda, con la panza ya satisfecha, más cansado y con más mocos que antes, el niño decide seguir con lo suyo dejándoles la copia de su foto, la única foto que le habían sacado en su vida para el documento de identidad que nunca le entregaron.
El niño parte con el resto de las copias de su foto hacia otra mesa sin tanta charla.



Isabel Estercita Lew