jueves, 31 de julio de 2008

De Exilios y Otras Perversidades


Era una vez un día



Era una vez un largo día de versos secos, pegajosos y anémicos,
era una vez día largo,
quizás el día más largo de todos los días,
era un día tremendamente monocromático,
era un día exactamente, especialmente e indudablemente...
Rojo.
era un día tremendamente monotemático,
de poquísimas palabras, casi una.
de infinitamente repetidas
una palabras,
de casi nada, de casi todo,
de una sola palabra fatal, cabal, arrogante.
era una vez un día tremendamente monotemático
tremendamente
Muerte.

Era una vez un día carretera sin rumbo,
sin despedidas, sin abrazos repartidos ni partidos,
Era una vez un día que de la noche al día amaneció en otro idioma.
en otro cielo, en otro miedo, en otra música,
en otros colores, en otros dolores.
Era una vez un viaje sin equipaje, sin documentos, sin postales,
sin alojamiento, sin vuelta clara, sin idea de regreso.

Era una vez una muchacha de largos cabellos castaños,
de ojos color del tiempo
a veces verde botella
a veces verde botella vino moscato,
genéticamente enferma de poemas,
recurrentemente enferma de oleos y guitarras.
Era una vez una muchacha insensata contradictoria que algunos días amaba la vida,
que algunos días se amaba,
que algunos días de tanto miedo al amor se valium-mataba...
Era una vez una muchacha que se fue de viaje sin equipaje,
que arrancó sus largos cabellos castaños,
que no alcanzó a secar sus ojos color del tiempo
a veces verde botella
otras verde botella vino moscato...
Era una vez una muchacha, un viaje sin equipaje,
un 76 monotemático, monocromático

Rojo... muerte...
o, y,
viceversa.

Isabel Estercita Lew

2 comentarios:

Andrés dijo...

Qué buen texto, che. Me encantó tu página, cojonuda y valiente.
Andrés

Anónimo dijo...

Copado lo que escribis